La disposición de ERC y Junts de tejer una nueva alianza independentista en el Govern ha vuelto a situar a la CUP en una posición de fuerza en las negociaciones. Los de Oriol Junqueras se han avenido a suscribir un "compromiso antifascista", por petición de los anticapitalistas, para realizar un cordón sanitario a Vox que les deje fuera de la Mesa del Parlament y de las comisiones que se configuren en la Cámara catalana.

Se trata de un acuerdo parecido al que se produjo en el Congreso de los Diputados entre PSOE y PP para evitar que la formación de Santiago Abascal presidiera alguna de las comisiones parlamentarias o tuviera representantes en el órgano rector del Congreso.

En Cataluña, Vox no solo ha logrado superar a PP y Cs, con un total de 11 escaños, sino que se ha situado como cuarta fuerza, por delante de la CUP o de En Comú Podem. En este sentido, el "compromiso antifascista" auspiciado por la CUP no podría evitar que tuvieran grupo propio, pero sí aislarlo de las decisiones que tome la Cámara catalana y obligar al resto de partidos a posicionarse al respecto.

Este acuerdo se ha producido en el marco de la segunda reunión de negociaciones que han mantenido este martes ambas formaciones y se ampliará en sede parlamentaria. La lectura que hicieron ERC y CUP de los resultados de las elecciones el 14-F, además de que el independentismo había superado por primera vez el umbral del 50% de los sufragios, fue que había "crecido por la izquierda".

En este sentido, los partidos buscan avanzar un "plan de choque social y nacional", que también "atenúe los efectos de la crisis" y será Junts quien deberá acatar un programa de izquierdas. Prescindiendo, incluso, de Joan Canadell, número tres de Junts, y conocido por defender un modelo de poca presión fiscal así como la supresión del impuesto de sucesiones.

Como informó Vozpópuli, Junts, de momento, aguanta la presión, y ya trabaja en esas áreas del próximo Ejecutivo catalán que les pueda dar visibilidad en la próxima legislatura al no ostentar ya la presidencia, que con toda seguridad recaerá en Pere Aragonès si las negociaciones llegan a buen puerto y la CUP accede a ello.

Por esta razón, ERC quiere en primera instancia tener atado un acuerdo con la CUP. Pero esto pasa por volver a abrazar una estrategia frentista que choca con el giro dado por los de Oriol Junqueras. Como avanzó este medio, la CUP quiere obligar a la celebración de un nuevo referéndum -con o sin aval del Estado- y a cambiar el modelo de los Mossos d'Esquadra para limitar las actuaciones de las unidades antidisturbios -BRIMO y ARRO- en las protestas como las que se están originando estos días en las calles de Barcelona tras el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél.

"Feminizar" a los Mossos

Desde el inicio de las negociaciones, ERC ha cerrado filas con la CUP con tal de no hacer peligrar la mayoría independentista (74 diputados) así como la posición de ventaja (ERC por delante de Junts) que les ha brindado el 14-F.

El anuncio hecho por Pere Aragonès para avanzar hacia un "modelo más democrático" de policía forma parte de estos compromisos ineludibles para la CUP. Las protestas en Barcelona han hecho aflorar las diferencias entre ERC, Junts y CUP por la Consejería de Interior, y ERC quiere resolverlo cuanto antes.

Las fuentes consultadas de ERC nos remiten a su "programa electoral", cuando se habla de "feminizar" no solo el Gobierno de la Generalitat sino también la Consejería de Interior. "Trabajar para la feminización del Cuerpo de Policía y el incremento de la formación en feminismo y violencias machistas", esgrime su programa.

Esto se podría concretar con la elección de una consejera mujer al frente del Departamento. La Consejería de Interior suele recaer en el partido que tiene la Presidencia, y en este caso ya no sería Junts sino ERC.

Tensiones en Interior

ERC es consciente de que se trata de un Departamento que genera tensiones. Desde el inicio del procés ha estado en manos de los posconvergentes, pero ahora por primera vez recaería en ERC.

Con todo, Aragonès hace equilibrios para aunar las distintas visiones y sensibilidades que hay sobre el cuerpo autonómico, sin pedir la dimisión del todavía consejero Miquel Sàmper. Y sabiendo, apuntan las fuentes consultadas, que deberán abordar "contradicciones". Pero su compromiso, al menos hasta atar la investidura, es realizar cambios en los Mossos que tengan el visto bueno de la CUP.