“Hay una operación en Génova, salvar al soldado Sánchez, dijo a primeros de mes Albert Rivera denunciando el interés del Gobierno en evitar que Ciudadanos aproveche la debacle del PSOE para convertirse en alternativa. Pedro Sánchez trató anoche, en el cara a cara con Mariano Rajoy, de colocarse las estrellas de general tras una mili de apenas 17 meses que, probablemente, no le servirá para entrar en La Moncloa, aunque sí para rearmarse en el interior de su partido: en Ferraz no se anotó ningún error grave del presidente, pero a Sánchez le han reconocido el derecho a cortar el rabo y a salir a hombros dando la vuelta al ruedo.

"Causa sonrojo que no presentara la dimisión cuando le envió el sms a Bárcenas"

La percepción de sus asesores se resume en este argumentario distribuido por el PSOE a los medios nada más acabar el debate: “Pedro Sánchez ha desenmascarado a Rajoy, le ha dicho mirándole a los ojos aquello que piensan y sufren la mayoría de los españoles... Rajoy no ha sabido defender su gestión, ha persistido en sus mentiras, no ha explicado porqué no dimitió cuando envió el sms de Bárcenas. Pedro le ha desmontado, le ha ganado con firmeza, seguridad, propuestas y datos. Hemos demostrado que Pedro es la única alternativa a Rajoy”.

Convencido de que era el que más tenía que perder y cercado, además, por la sobredosis tertuliana de Rivera y Pablo Iglesias, Sánchez se esforzó anoche, sobre todo, en colocar su mensaje con fuerza en esta campaña: “el PSOE es la única opción de izquierdas capaz de derrotar a la derecha”. Lo acentuó en su minuto de gloria, el reservado para mirar a la cara a los telespectadores: “Somos la única alternativa de cambio real”. Es la mercancía que, en opinión de sus consejeros, puede resultarle más rentable el próximo domingo, frente a la herencia recibida y la recuperación conquistada que vende Rajoy.

Pero Sánchez empleó también su bravata para tratar de demostrar que ni la política económica de este Gobierno ha llegado a todos los españoles ni la corrupción ha sido combatida con todas las armas necesarias. El ‘caso Bárcenas’ le sirvió de munición durante todo el cara a cara, aunque el momento más tenso se dio cuando acusó personalmente a Rajoy de ser el culpable y le reprochó no haber presentado la dimisión en su día. “Causa sonrojo que no presentara la dimisión cuando le mandó el sms intentando calmar a un delincuente político al que usted había ascendido en su partido nombrándole gerente. El presidente del Gobierno tiene que ser una persona decente y usted no lo es…Yo cobro ahora 88.000 euros brutos y usted cuando estaba en la oposición cobraba 239.000. Usted es prisionero de Bárcenas…”. Visiblemente fuera de sí, Rajoy contestó que tenía delante a un “ruin, un mezquino y un miserable”. Es evidente que Sánchez hizo ayer oídos sordos a los consejos cercanos de quienes le dicen que los votos que pueden mover los chorizos de todos los colores desde las cloacas de la política, están posiblemente amortizados.

Pedro Sánchez negó que Zapatero colocara a España al borde de la quiebra

Tampoco ha seguido el líder socialista las recomendaciones de los que en su partido le aseguran que la crisis económica hace tiempo que pasó factura electoral y no merece la pena insistir en ella. De hecho, los recortes promovidos por el Gobierno para sanear la economía durante esta legislatura fueron el otro eje del debate, en el que Sánchez llevó también en todo momento la iniciativa. El aspirante a La Moncloa dijo que las ayudas de 40.000 millones a los bancos fueron un rescate en toda regla y responsabilizó a Rajoy de haber puesto a Rodrigo Rato al frente de Bankia como origen de muchos males conocidos. Sánchez se aceleró tanto que incluso negó que Zapatero colocara a España al borde de la quiebra, congelara las pensiones y destruyera más de tres millones de empleos.

Sin respetar el guión marcado por el moderador, el secretario general del PSOE colocó durante las dos horas que duró el cara a cara con Rajoy todos los recados destinados a los colectivos que el próximo domingo pueden salvarle a él y a su partido del descalabro: funcionarios, pensionistas, profesores, mujeres, jóvenes y parados. Todos ellos fueron señalados como víctimas de los ajustes presupuestarios en medio de una amnesia que pretendió borrar todo vestigio del último Gobierno socialista.

En un lenguaje en ocasiones faltón, Sánchez le lanzó a Rajoy las críticas que más daño han hecho a su imagen durante la X legislatura. “Usted no habla con los españoles, ¿sabe cómo le conocen? ¡Como el del plasma!”. “Usted ha recortado todo, menos la corrupción”, “Usted es un político del siglo pasado”…

Da toda la impresión de que Rajoy ni se esperaba ni estaba entrenado para un debate tan bronco, quizás porque estaba convencido de que a ninguno de los dos les interesaba que una audiencia millonaria certificara la agonía del bipartidismo, de un bipartidismo malherido, a fin de cuentas la foto final resultante del encuentro.

El líder socialista colocó mensajes para todos los colectivos que pueden salvar al PSOE del descalabro

Si en 2008, PP y PSOE sumaron el 84% de los votos y en 2011 este porcentaje descendió hasta el 73%, dentro de cinco días las encuestas no le anticipan más del 50%, razón más que suficiente para la mesura. Pero Sánchez, consciente de que ya tiene poco o nada que perder, jugó a fondo sus cartas, preocupado por el bocado que a su izquierda y a su derecha le vienen pegando Podemos y Ciudadanos. En esta liga, fue anoche el claro ganador. Por el contrario, si de lo que se trataba era de comprobar que no le temblarán las piernas si llega a La Moncloa y que dará la talla como presidente y hombre de Estado, entonces se abre un enorme interrogante que emplaza a la ciudadanía a una grave preocupación.