Edmundo Bal (Huelva, 1967) afronta la última semana de campaña electoral con inusitado optimismo. Lejos de asustarle la polarización, cree que el enfrentamiento 'guerracivilista' en el que se han embarcado Vox y Podemos beneficiará en última instancia a Ciudadanos. "Desde el debate en Telemadrid la tendencia se disparó" a favor de la formación naranja, subraya.

El candidato de Cs hace hincapié en que estas elecciones del 4-M "van de que la vicepresidenta de Madrid se llame Rocío Monasterio o Edmundo Bal" y deja claro que se presenta para que no haya un Gobierno de izquierdas en la Comunidad de Madrid, ni tampoco uno de derechas en el que el PP dependa de Vox.

P. Ustedes han estado gobernando la Comunidad de Madrid con el apoyo en la investidura de Vox. Después de todo lo que ha sucedido en la campaña, ¿ve ahora una amenaza de la ultraderecha como ha dicho Pedro Sánchez?

R. Hemos estado gobernando en la Comunidad de Madrid durante dos años en un acuerdo de coalición de 155 puntos con el PP y Vox decidió, en la investidura, votar lo que le dio la gana. No tenemos ningún acuerdo con Vox, no hemos firmado nunca en ningún gobierno ningún acuerdo con Vox y creo que esto está claro para todo el mundo cuando ve que, por ejemplo en Murcia, en la moción de censura, le faltó tiempo al PP para meter en el gobierno a Vox una vez que salió Ciudadanos, porque Cs no admite o no comparte las visiones que tiene Vox en relación con las propuestas que hace a los ciudadanos.

Y, en segundo lugar, lo que nos encontramos ahora es con una campaña de polarización donde los polos, y los que antes de ayer no eran los polos pero que ahora se han echado en los brazos de los extremismos y de los populismos, pretenden hablar de los ultras. No me gusta hablar de los ultras, ni de la ultraderecha, porque entonces tendríamos que hablar de la ultraizquierda.

Y al presidente del Gobierno le quiero preguntar qué es lo que ha dicho este fin de semana, porque ha dicho “esta va a ser la última vez que se presente”, lo cual da un poco de miedo. He sido, como abogado del Estado, ilegalizador de los partidos políticos vascos desde el año 2003 hasta 2010, cuando ETA abandonó las armas. Me sé muy bien las causas de ilegalización de los partidos políticos y desde luego no se dan. Lo mismo que cuando dice Vox que quiere ilegalizar a ERC, pues es imposible. Es el discurso de la crispación, del enfrentamiento y de los polos. 

P. No quiere hablar de la “ultraderecha” porque tendría que hablar de “ultraizquierda”. ¿Podríamos hablar de los dos?

Hay que hablar de los populismos. Hay que hablar de los extremismos de la derecha y de la izquierda. Lo que pasa es que cuando adjetivas a ambos con el prefijo “ultra”, lo usas de forma peyorativa. Y ese no es mi lenguaje, no uso el que descalifica una opción que lleva tras de sí los votos de un montón de gente, españoles y madrileños. Por eso no hablo de forma despectiva ni de uno ni de otro polo. Hablo de manera enunciativa y digo: son “populistas” porque prometen cosas que saben que después no van a poder cumplir, tratando de seducir al votante. Porque tienen ideas radicales, porque son sectarios, partidos profundamente ideologizados, tienen proyectos que solo son aceptados por una parte de la población, tratan de enfrentar a una mitad con la otra y no gobernar para todos. Esto es lo que les define de una forma objetiva, no despectiva. 

P. En los sondeos es ahora Vox quien tendría más poder para gobernar con Ayuso. ¿Se vería apoyando un Gobierno de Ayuso con Monasterio?

R. En las encuestas internas que estamos haciendo dentro del partido, vemos un punto de inflexión grande tras el debate de Telemadrid después de que yo me dedicara a hablar de propuestas objetivas. Di muchas, parece que uno a los debates no va a realizar propuestas. En el de la Ser, Gabilondo se reía porque hacía propuestas y me decía que él también tenía un programa político y yo: “Pues cuéntalo, que para eso venimos aquí”. Pero lo que tengo claro es que vamos a ser decisivos en este gobierno, no con el 5% sino con mucho más y el día 5 de mayo llamaré a Díaz Ayuso y le diré: “Vamos a continuar este gobierno de éxito durante estos dos últimos años para los dos siguientes con equipos que ya están formados, que ya se conocen y se llevan bien para seguir adelante en este milagro económico de Madrid, que somos la envidia del resto de CCAA”. Y que Vox que haga lo que quiera. Lo que afirmo de forma categórica es que con los votos de Cs, Vox no va a estar en el gobierno de la Comunidad de Madrid. 

P. ¿Pero ustedes apoyarían desde fuera la investidura Ayuso-Vox?

R. Yo no voy a apoyar con mis votos que Vox esté en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, y por eso, llamo al votante moderado de centro-derecha y de centro-izquierda. Al votante moderado de centro-derecha le repugna que puedan condicionar su vida, el día de mañana, las políticas radicales de Vox, que es un partido antieuropeo, que niega vacunas, el cambio climático, que solo tiene un concepto de familia pero que no reconoce a las parejas de hecho, a las LGTBI o a las monoparentales. Por tanto, a ese votante creo que como Díaz Ayuso no niega (y se lo hemos preguntado varias veces) que pueda gobernar con Vox, le digo que la garantía de que Vox no esté en el Gobierno de Madrid es votar a Ciudadanos. Y en el otro lado pasa igual, en el centro izquierda, donde hay un votante moderado, que no quiere que Podemos condicione la vida de su familia, hijos e amigos, les digo: si quieres impuestos bajos y políticas sociales ambiciosas, aquí tienes a Cs, porque es la garantía de que Podemos nunca va a gobernar en Madrid. Se van a mantener impuestos bajos, se van a hacer políticas sociales ambiciosas porque la Consejería de Políticas Sociales la llevábamos en Cs. 

P. ¿Estaría tendiendo la mano a Gabilondo?

R. Es que Gabilondo se ha echado en brazos del señor Iglesias. Al principio mintiendo, faltando a la verdad. Empezó diciendo que no podría dormir por la noche si este Iglesias, como si hubiera varios, estuviera en el gobierno de Madrid, luego se quita la careta, pega un bandazo tremendo en la campaña y dice: “Pablo, nos quedan doce días para ganar las elecciones”. Lo tenemos claro, y ya he dicho que me presento para que no estén en el Gobierno ni Vox ni Iglesias, ni Iglesias ni Monasterio. Por si fuera poco, resulta que Gabilondo no suma, no va a conseguir formar gobierno por mucho que diga el señor Tezanos en el CIS. Por lo tanto, tengamos las cosas claras y no engañemos a la gente y hablemos con claridad: las encuestas dicen que ganará las elecciones Díaz Ayuso. Estas elecciones van de que la vicepresidenta de Madrid se llame Rocío Monasterio o Edmundo Bal. Que elijan los madrileños a quién prefieren. 

P. Ha propuesto un debate cara a cara con Rocío Monasterio. ¿Ha recibido respuesta?

R. Porque los demás no quieren, pero se lo propongo a todos. He hecho la petición esta mañana tras la Ejecutiva Permanente de Cs y estoy deseando que ella me conteste como quiera: a través de los medios de comunicación o que llame al partido o que pida mi teléfono. Si está dispuesta, yo estoy dispuesto cuando ella quiera, precisamente por la importancia que tiene en estos momentos decirle a los madrileños: este es el proyecto de Cs, el Gobierno que hemos llevado en dos años y el que pensamos seguir llevando, y este es el de Vox. Que elijan a ella o a mí de vicepresidente.

P. Parece que el término “fascista” se empieza a usar de manera generalizada. ¿Qué responsabilidad tienen los políticos y qué significa para usted? 

R. No solo el término fascista, efectivamente asistimos a un desgaste de las palabras vacías de contenido que se convierten en consignas, eslóganes y en una frivolización de lo que históricamente ha sido el fascismo. Pasa lo mismo con las palabras socialismo y comunismo. Pasa lo mismo, y es una pena muy grande, con libertad y democracia. Unos dicen: comunismo, socialismo o libertad. Yo, dice Ayuso, soy la libertad, el resto sois socialistas o comunistas. Y otros dicen: esto va de democracia o fascismo, e Iglesias dice que es el único demócrata, los demás sois todos fascistas. Esto es indignante, es lo que nos lleva a este escenario de polarización y crispación en el que estamos, que es un peligro muy grande para la Comunidad de Madrid, que vive siempre dentro de un clima de tolerancia, de respeto, de amabilidad, paz, de aceptar a los de fuera y, de repente, nos encontramos con políticos totalmente responsables de este esquema binario que trata de polarizar una sociedad donde la gente va a tomarse unas cervezas: no sé ni siquiera a quién voto aquella persona con la que tomo una cerveza. Y esto es responsabilidad de unas personas que se levantan de la mesa de un debate porque lo que es esencial en democracia es hablar: si después se llega a acuerdos, mejor. Pero negarle la palabra a alguien es negársela a los madrileños y españoles que están representados por ese político.

P. ¿Esta polarización de la sociedad puede ser la puntilla o el refugio para su partido?

R. En otros territorios, en otras circunstancias históricas, es posible que la polarización pueda dar rédito electoral a los partidos que la fomentan, que la jalean, que se aprovechan de una manera irresponsable de ella. Porque la sociedad está previamente radicalizada o polarizada. No creo que haga falta decir que me refiero a nuestra querida Cataluña, donde en el año 92 era el ejemplo de la modernidad de España en la vocación europea. Fíjese lo que ha pasado desde el 92 hasta ahora. Si tú incendias con la polarización, la gente quiere pertenecer a uno de los bandos. Pero eso no sucede en Madrid. En Madrid, la gente no quiere pelear, lo que quiere es vivir en paz, levantarse por la mañana, prosperar económicamente, darle la mejor educación a sus hijos y dejarles un Madrid mejor. Por eso, creo, confío y deseo que aquellos que alientan la polarización se equivoquen en su estrategia electoral y reciban una lección de los votantes de Madrid, que opten por la moderación, por el pragmatismo, el sentido común, la concordia, la unión que representa el centro político español. 

P. Apenas vemos encuestas que le otorguen el 5% de representación para entrar en la Asamblea de Madrid. ¿Qué porcentajes manejan ustedes? 

R. Estamos hablando, ya sabe que las encuestas suele ser una tendencia, lo que es relevante. Y lo que pone de manifiesto es que desde el debate de Telemadrid, donde me dediqué primero a hacer propuestas y a mantener la buena educación y no perder los estribos ni insultar a mis contrincantes por respeto a las personas que representan, la tendencia se vino arriba, se disparó. Ellos no tuvieron la misma deferencia. Monasterio me llamó traidor, cuando llevo 30 años sirviendo a mi país como abogado del Estado. Me podrá llamar otra cosa, pero “traidor” no casa con mi perfil de ninguna de las maneras. En ese debate también me llamaron la atención cosas como que Ayuso todo el rato decía que ella se presentaba contra Sánchez, que Madrid iba a ser la tumba del sanchismo. Es curioso pensarlo porque de todos los que estábamos allí, el único que alguna vez le ha dicho 'no' a Sánchez y le ha plantado cara he sido yo, cuando me negué a firmar un escrito de acusación que decía que el 1-O no había habido violencia en Cataluña. Me cesaron de mi puesto de trabajo, me rebajaron el sueldo y me humillaron delante de mis compañeros. Y, sin embargo, todo el mundo va sacando pecho de que ellos son los verdaderos enemigos del señor Sánchez. En fin, eso también es una cuestión que da para bastante reflexión. 

P. ¿Pero le darían los números?

R. Por encima del 5%. A mí me han puesto en mi vida pocos cinquillos pelados, siempre me han puesto notas por encima.

P. Usted no ha renunciado a su escaño, a diferencia de Pablo Iglesias…

R. (Risas) Pablo Iglesias ha renunciado a su escaño pero no a la indemnización, que creo que es tremendo, porque le están pagando sin trabajar como diputado. No he renunciado a mi acta porque sigo trabajando en el Congreso, la campaña es muy frenética, esta semana antes de que haya unos comicios no hay sesión plenaria, pero la semana pasada hice la pregunta de control a la ministra de Hacienda, en relación con la subida de impuestos que el PSOE plantea en Madrid en sucesiones.

P. Si no logra esa representación, ¿usted dejaría el escaño? 

R. Seguiré trabajando para los madrileños porque soy diputado por Madrid. Y Madrid se defiende en la Asamblea y en el Gobierno, que por eso me presento. Y si no, seguiré defendiendo Madrid en el Congreso de los Diputados porque los ciudadanos habrán determinado que la utilidad que pueda tener en el servicio público es allí. 

P. En ese escenario, ¿la dirección nacional debería asumir alguna responsabilidad?

R. La dirección de Cs lleva, con el proyecto de Arrimadas, desde hace un año y poco y en medio de una pandemia. Y sé que hay muchas personas y opciones políticas, especialmente a los lados de la izquierda y derecha, que estarían deseando que Cs desapareciera. Les tengo que dar una mala noticia: este espacio político es más necesario que nunca, se pone muy de manifiesto ahora en esta tendencia al guerracivilismo, a la guerra de trincheras, a meterte ahí para disparar al enemigo, pero eso va a poner de manifiesto la necesidad de ese centro político que en España, en la historia, solo se ha rebelado en una ocasión, en 1978 con la UCD y con Adolfo Suárez. El país, y la comunidad autónoma, se encamina hacia la necesidad otra vez de esa situación, de un hombre, de una mujer de consenso que sea capaz de unir a las distintas fuerzas políticas en pos de un interés general, común y superior al de los intereses particulares de los partidos. Cs es el único partido político que ocupa ese espacio, ya se acordará la frase de Alfonso Guerra: “No sé de dónde vienen ustedes los señores de la derecha, que siempre intentan llegar al centro pero nunca terminan por llegar”. Viendo a Ayuso las cosas que dice, que no niega que pueda gobernar con Vox, viendo cómo son las votaciones del PP en el Congreso, que vota en contra de la eutanasia. Son incapaces en el Congreso de llegar a ningún acuerdo jamás con el PSOE, porque son “muy malos” y en el PSOE opinan lo mismo del PP; me parece que eso no es ser de centro. Ser de centro es pactar en los dos lados. 

P. Le hago la pregunta y deriva a otros partidos. Pero después de lo que ha ocurrido en Cataluña con la pérdida de 30 diputados, del fiasco de la moción de censura, si Cs no tuviera representación en Madrid, ¿nadie debería asumir responsabilidades?

R. Esa hipótesis no se va a producir. Veo mucha ilusión en nuestros afiliados, en las carpas a las que voy por la calle y creo que este partido, en este momento, y si yo tengo algo que ver con eso, aunque me lo tomo con humildad, veo que está muy unido, muy centrado en el caso concreto de Madrid. En mi candidatura me está ayudando todo el mundo que ha decidido confiar en el centro político que no se ha ido, me están ayudando y están en torno al proyecto de Inés Arrimadas en este momento. 

P. ¿Por qué deberían votarle los madrileños?

R. Esencialmente para que no gobernaran en Madrid y para que no condicionara su vida del día a día los extremos. Creo que Podemos no tiene ninguna posibilidad de sumar con Gabilondo y de conseguir este gobierno de la Comunidad de Madrid. Pero sobre todo, a los moderados les digo que se piensen muy bien qué sucedería en Madrid en un Gobierno de Díaz Ayuso con Rocío Monasterio. Que se lo piensen muy bien, que vean la hemeroteca, que vean cuando Iglesias se levanta del debate de La Ser y dice “no condena usted la violencia” en una performance preparada de antemano, y Monasterio le dice: “Me alegro de que te vayas, los españoles no te quieren aquí”.

Una persona que se arroga la representación de todos los españoles, también de los que me votan a mí, de los que votan al señor Gabilondo. En fin, creo que de verdad sería una noticia muy mala para la Comunidad de Madrid, de respeto y tolerancia, que Vox pudiera imponer sus políticas. Cosas como el pin parental, cuando defendemos que los niños tienen derecho a ser educados en valores democráticos y los padres tienen el derecho a elegir libremente el centro educativo donde los quieren llevar. Los padres tienen el derecho a educar a sus hijos pero no a que reciban otra educación. Esto es el liberalismo estricto, moderno, del siglo XXI, que representa Cs. Por eso hay que votar Ciudadanos, para que Vox no gobierne en Madrid. 

Bal: "Rivera es afiliado de Cs"

P. Albert Rivera fue el que le metió en Cs. ¿Habla a menudo con él, le ha dado algún consejo?

R. Albert tiene que dedicarse a la abogacía, es a lo que se quiere dedicar él. Es lo que le gusta, he hablado con él hace unos meses y estaba feliz en su despacho. Más aún: no es un trabajador del despacho, es que ha puesto su nombre en el despacho, es socio. Y los abogados tenemos la obligación de ser neutrales políticamente hablando. Los del Estado porque somos también funcionarios, pero los particulares, colegiados, tienen que serlo porque no pueden enfrentarse a una parte de sus clientes que no estén de acuerdo con la opción política de Cs y les abandonen en el despacho. Mucha gente me pregunta por qué no sale Albert a apoyarme. Es afiliado de Cs y se supone que tendrá simpatía por lo que diga del partido. 

P. ¿No ha hablado con él durante la campaña?

R. No he hablado con él, pero otros miembros de mi partido sí se han cruzado mensajes con él y por eso puedo decir, con conocimiento referencial, que está feliz en su profesión y que en el despacho está disfrutando mucho profesionalmente. 

P. ¿Usted piensa también que está urdiendo una operación para unir Cs con el PP? 

R. No me lo puedo creer. Por la época en la que Albert me ficha y estamos en el Congreso y hablo con él. No tanto como hablo ahora con Inés porque estoy en órganos de dirección del partido, pero hablaba con él de los temas de Justicia, de la preocupación siempre en la que Cs es el único partido político que dice que no debemos repartirnos a los jueces. Ya entonces estaba el problema de la renovación del CGPJ y ahora Bruselas le ha dicho al Gobierno que tiene razón Ciudadanos. Y Albert, todas las cosas que me decía respecto a mi futuro político o del partido las ha cumplido siempre. Él dijo que no quería ser un jarrón chino y tutelar el partido, otros líderes de otros partidos que han dejado la política sí lo han hecho, se ve todos los días en la televisión. ¿Por qué voy a desconfiar de que no cumpla su palabra cuando siempre ha cumplido conmigo su palabra?

P. ¿Existe futuro para Cs sin representación en la Asamblea de Madrid?

R. Ciudadanos tiene un futuro claro. Tiene el futuro que tiene el proyecto de centro, liberal en casi todos los países europeos de nuestro entorno. Y me da pena ver cómo en España hay personas y responsables que tratan de polarizar, crispar, enfrentar a la mitad de España contra la otra mitad, a la mitad de Madrid contra la otra, en una política de buenos y malos. Iglesias dice que si tu boca de metro es Villaverde eres una buena persona, pero si es Serrano eres un malvado porque perteneces a un barrio diferente. Enfrenta a los barrios, enfrenta a los pueblos, los del sur son los buenos, los del norte son los malos. Y yo no quiero eso.

Por eso digo que Cs tiene en España el mismo papel que en el resto de los países europeos tienen las opciones liberales, pero no las antiguas basadas en el pensamiento puro de Adam Smith, no las versiones liberales propias de Donald Trump que son completamente rechazables. No, la versión del liberalismo moderno que existe en toda Europa, que son partidos que piensan en la libertad, en la economía, en el fomento del empresario, impuestos bajos y en las conquistas sociales: en la gestación subrogada, en la eutanasia, en el fomento de la economía, en la sostenibilidad del medio ambiente, lucha contra la despoblación, en la igualdad del hombre y la mujer, en las políticas sociales ambiciosas, en la conciliación de la vida laboral y familiar. En fin, todas estas cosas que a Gabilondo le hace gracia que diga porque parece que hay que ir a los debates a insultarse. 

P. Se lo vuelvo a preguntar. ¿Tiene futuro Ciudadanos?

R. Todo, todo el futuro, lo creo de corazón.