Dirigentes nacionales y autonómicos de Ciudadanos se están organizando para intentar forzar la convocatoria de un congreso extraordinario que saque a Inés Arrimadas de la presidencia del partido, según supo Vozpópuli de fuentes solventes del partido centrista.

Esta vía, que nunca se ha explorado en la historia de la formación naranja, ha tomado fuerza en las últimas horas tras la debacle en las catalanas del 14-F y ante la negativa de Arrimadas a asumir responsabilidades políticas por el fortísimo descenso de escaños en la región en la que nació el partido hace 15 años, en la que Ciudadanos ha pasado de 36 a seis diputados.

La posibilidad de un congreso extraordinario está siendo debatida por diputados y senadores nacionales, así como por parlamentarios autonómicos. Es más, según fuentes próximas a la dirección nacional, este escenario salió en un momento de la tensa reunión de este lunes de la Ejecutiva nacional, en la que Arrimadas y su 'número dos', Carlos Cuadrado, evitaron asumir responsabilidades por el 14-F.

Sus promotores, que prefieren mantener el anonimato por el momento, creen que de prosperar una moción interna contra Arrimadas, esta última podría seguir de portavoz naranja en el Congreso de los Diputados y que la presidencia del partido, así como la formación de un nuevo equipo de estrategia, la asumiera otra persona que no haya estado en la actual dirección nacional.

Inés Arrimadas en una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados.

Si triunfase esa hipotética moción interna e Inés Arrimadas decidiese apartarse de la primera línea política al verse desautorizada, entonces el partido se vería abocado a elegir un nuevo líder de entre sus diez diputados de la Cámara baja ya que es fundamental que el líder del partido pueda interpelar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Este lunes hubo dos representantes del Congreso -caso de Pablo Cambronero y Marta Martín- que se sumaron a las presiones de parlamentarios nacionales y autonómicos para que la dirección reaccionase a los malos resultados del 14-F con dimisiones o ceses. Pero las citadas fuentes subrayan que hay más diputados naranjas dispuestos a dar un paso al frente si hubiese un vacío de poder en Ciudadanos.

La moción de censura

El artículo 69.3 de los Estatutos de la formación naranja establece que el Comité Ejecutivo podrá ser destituido mediante la aprobación de una moción de censura. Para ello se requiere que, al menos, un tercio de la militancia promueva la convocatoria de una Asamblea General extraordinaria cuyo único punto del día sea el debate y aprobación de dicha moción.

La afiliación de Cs ronda en estos momentos los 16.000 militantes, por lo que los promotores de dicha moción necesitarían entre 5.000 y 6.000 adhesiones. Un listón que creen posible alcanzar debido a la oposición interna a la actual dirección nacional que hay en comunidades autónomas como Andalucía, Comunidad Valenciana, Madrid, Aragón o Extremadura.

De superar esa barrera, la solicitud de celebrar un nuevo congreso se dirigiría al Consejo General, el máximo órgano entre congresos, para que procediese a formalizar la convocatoria de una Asamblea General extraordinaria, la segunda en apenas un año tras el proceso interno que hubo a principios de 2020 entre Inés Arrimadas y Francisco Igea.

Mayoría absoluta del congreso

Para destituir al Comité Ejecutivo se necesitaría la mayoría absoluta de los miembros de dicha Asamblea. "En el caso de prosperar la moción, se procederá conforme a lo dispuesto en este artículo y en el artículo 78 de estos Estatutos", se indica en el texto orgánico de Cs.

Este último artículo indica que una vez cesado el Comité Ejecutivo, entonces el Consejo General nombrará una gestora "que asumirá las funciones y competencias" de este órgano hasta que la nueva dirección nombre una nueva Ejecutiva nacional. Una posibilidad que ahora empieza a abrirse hueco entre los críticos naranjas a Arrimadas.