Las redes sociales de uno de los tres jóvenes afganos acusados de violación en Murcia y el tatuaje en el pecho de otro de ellos resultaron claves en la operación policial que se saldó con el arresto del grupo tras la denuncia presentada por tres chicas estadounidenses. También las vigilancias que establecieron los agentes de la Policía Nacional sobre un piso relacionado con los presuntos agresores, según informan a Vozpópuli fuentes policiales conocedoras del operativo desplegado.

Los hechos ocurrieron durante la Nochevieja. Ellas son tres jóvenes de Ohio (EE.UU) de 18, 20 y 23 años. Estaban en Murcia pasando las fiestas porque una de ellas cursaba estudios en la región desde hace varios meses. Ellos tres tienen, 20, 21 y 25 años. Ambos grupos se conocieron durante la noche del 31 de diciembre al 1 de enero en alguno de los locales de fiesta de la ciudad. Tras entablar relación y una vez en casa, se produjeron las presuntas violaciones y agresiones físicas. A partir de la denuncia y la descripción ofrecida por ellas, comenzaron las pesquisas para dar con los autores.

El primer paso fue acompañar el mismo día de año nuevo a las jóvenes en coche patrulla por la ciudad. El objetivo era que reconociesen alguno de los bares de copas en los que estuvieron con los afganos o su domicilio al que presuntamente fueron dos de las denunciantes. Pero según las fuentes consultadas, aquel primer rastreo no dio resultado. Las chicas no lograron identificar ningún sitio que les sonase de la noche. 

Posteriormente, la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de Murcia trató de ponerse en contacto con las jóvenes americanas para recabar más datos. Los agentes llamaron por teléfono a una de ellas, la que era estudiantes en Murcia, pero se negó a acudir a comisaría. Según les dijo, se marchaba en ese momento de España junto con sus dos hermanas, concretamente a través del puerto de Alicante. 

Uno de los detenidos en otra de sus imágenes en redes

La Policía le explicó la importancia de que participase en la investigación, incluso que valorase la opción de posponer su viaje. Ella en cambio propuso contestar las preguntas de los investigadores por medios telemáticos, según las fuentes de la investigación consultadas por este periódico. Se cortó la llamada sin que la joven llegase a facilitar un domicilio donde se les pudiese localizar. 

Tan solo dijo que se marchaba al este de Francia, cerca de la frontera con Alemania. Los agentes solicitaron incluso colaboración con el puerto de Alicante y también con el aeropuerto de Elche. Además, introdujeron los datos de las jóvenes en un fichero (Base de Datos de Señalamientos Policiales) mediante el cual se les alerta en caso de ser localizadas. La Policía trataba de ampliar información y de realizar un reconocimiento fotográfico.

"Movimiento de personas"

Ese mismo día, agentes de la UFAM acudieron a casa de las jóvenes, pero ya no estaban. La propietaria del piso declaró que la chica que estudiaba en Murcia tenía contrato de alquiler hasta el 31 de enero porque después de esa fecha iba a regresar a su país. Una vecina aportó a los agentes que la noche de los hechos podía dar fe de que había escuchado “movimiento de personas” en el interior del domicilio. Pero esta señora no ofreció más detalles. En el entorno del edificio tampoco hay cámaras de seguridad que permitan haber captado las imágenes de los sospechosos. 

Este jueves, 24 horas después de los hechos, los investigadore se lanzaron a buscar información en las redes sociales. A partir de fuentes abiertas lograron extraer un dato que les permitió seguir la investigación: detectaron que un perfil que les parecía sospechoso vinculado con un centro de estudios de Murcia. Se pusieron en contacto con esta institución para solicitar los datos de todos los alumnos extranjeros matriculados. Tras analizar los perfiles uno a uno, comprobaron que había dos de ellos que coincidían plenamente con la descripción aportada por las jóvenes americanas.

Miles de seguidores

Uno de ellos resultó ser el mayor de los tres detenidos Mohammad R.Y. Sus redes sociales son las de un joven que viste y se corta el pelo a la última moda. Ha viajado por diversos puntos de España, como Madrid o Barcelona. Tiene miles de seguidores en Instagram. Se fotografía en numerosas ocasiones ante el espejo y en esas redes sociales aportaba el dato de que estaba cursando estudios de turismo en un centro de la región. Este periódico se ha puesto en contacto con la institución que figura en sus redes, pero ha rechazado hacer declaraciones. 

Perfil de Facebook de uno de los detenidos

El otro alumno es Sayed H. A., de 21 años. El centro de enseñanza informó a la Policía de que ambos son amigos y que de hecho se matricularon juntos.  Ambos tiene concedida la situación de asilo en España. Mohammad, el joven activo en las redes sociales, la tiene concedida desde el 2 de febrero de 2019. Sobre el tercero, los agentes tan solo sabían que que llamaba Johannes y que tiene un tatuaje en el pecho, según las mismas fuentes.

Para arrestarlos, la Policía estableció un equipo de vigilancia sobre la casa vinculada a los afganos. Paralelamente, otros agentes trataban de localizarles en la calle. Así dieron con Sayed H.A. de 21 años. Le siguieron y vigilaron. Esperaron a que entrara en la casa. No fue hasta que le vieron salir cuando procedieron a identificarle y posteriormente detenerle. Pero faltaban los otros dos. 

Hubo que esperar a minutos después de las 19.30 horas de este jueves para ver aparecer a Mohammad R.Y. junto a otro individuo. Cuando procedieron a identificarles, los agentes comprobaron que el primero era idéntico a las imágenes de las redes sociales y la descripción aportada por la víctima. El tercero y último tenía un tatuaje en el pecho como había relatado otra de las jóvenes y según su documentación se llamaba Johannes A.B.