Un policía municipal que regulaba el tráfico durante la noche de este martes fue apaleado por un grupo de hinchas del Legia que huía de una carga policial, según explicó a este periódico un portavoz del sindicato CSIT-Unión Profesional.

Durante la tarde noche del martes se produjeron en las cercanías del Bernabéu varias cargas de la Policía Nacional tras los ataques de los seguidores del equipo polaco. Uno de estos grupos en su huida se encontró con un agente municipal que estaba regulando el tráfico. Los hinchas al verlo solo le pegaron un puñetazo que le rompió las gafas y le tiró al suelo. Una vez que estaba tendido varios de los presentes pegaron patadas al funcionario hasta que tuvieron que huir por una nueva carga policial.

El agente fue trasladado a un centro hospitalario con politraumatismos y está de baja. CSIF-Unión Profesional denunció que lo sucedido pudo haber terminado mucho peor y culpa de lo sucedido, por supuesto a los agresores, pero también a los que permiten que en una situación de crisis como se preveía se deje a un policía en solitario regulando el tráfico.

Este sindicato cree que si se hubieran enviado al encuentro a la Unidad de Apoyo a la Seguridad (UAS), antiguas UCS de Gallardón, "no se hubiera producido este ataque a un compañero que vio peligrar su vida". CSIT Unión Profesional considera que el concejal de Seguridad, Javier Barbero, además de acudir al centro de internamiento de extranjeros de Aluche debería haberse preocupado por la salud del funcionario que estaba en el hospital.

Por otra parte, denuncian la errática política del Gobierno municipal que primero eliminó una de las dos UCS que tenía el Ayuntamiento y ahora impide a los componentes de la segunda abandonar la unidad en un concurso de traslados.

Los agentes de la UAS entienden que el Gobierno no ha apostado por la continuidad del grupo y están pidiendo otros destinos. Un total de 17 funcionarios lo han solicitado. Creen que el Ayuntamiento debería dejar marchar a los funcionarios a los destinos que desean y cubrir las bajas con miembros de la antigua UCS que están en otras unidades desperdigados por la ciudad. En caso de no cubrirlas podrían pedir voluntarios, con lo que seguro que la unidad quedaba completa.