El general Miguel Ángel Villarroya, jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad) hasta su polémico cese en enero por vacunarse contra el coronavirus, seguirá como miembro de la Asamblea de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo (ARMOSH) en los próximos años para así disfrutar de su retiro dorado en Washington como consejero para asuntos de defensa ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Villarroya ha decidido continuar dentro de la ARMOSH porque, en caso contrario, en apenas un año se produciría su pase automático a la condición de retiro -concretamente en mayo de 2022- al llegar a los 65 años, momento en el que tendría que dejar su puesto de agregado militar en la embajada española ante la OEA. Pero dentro de la ARMOSH podrá estirar su privilegiado puesto hasta un máximo de seis años.

Los antecesores de Villarroya renunciaron a sus puestos dentro de esta orden militar cuando se encontraron en situaciones parecidas. Por ejemplo, el general Julio Rodríguez comunicó al ministro Pedro Morenés su baja al entrar en política con Podemos. El almirante Fernando García Sánchez abandonó la Asamblea al ser nombrado presidente de la Fundación Iberdrola. Y apenas hace unas semanas, el general Fernando Alejandre hizo lo mismo tras solicitar y obtener del Gobierno la compatibilidad para colaborar con la empresa Sener.

Sin embargo, el exJemad cesado por Margarita Robles se aferra a la silla de la ARMOSH con el beneplácito de la ministra, provocando así una situación inédita en la historia de esta orden militar: Villarroya será el primer miembro que asista a las reuniones de forma telemática, en su caso desde Washington.

Defensa encaja las piezas del puzle

La presencia en la ARMOSH permite retrasar el retiro durante seis años, un derecho del que disfrutan únicamente los Jemad junto con los jefes de Tierra, Aire y la Armada (los llamados Jemes) y los jefes del Cuarto Militar de la Casa de SM el Rey.

Una portavoz del Ministerio de Defensa indicó a Vozpópuli que Villarroya ya ha comunicado a la ARMOSH que renuncia a las dietas por asistencia ya que, de lo contrario, incurriría en fraude al cobrar dos sueldos públicos -el de Washington y el de la orden militar-. Sus emolumentos en la capital de EEUU rondarán los 20.000 euros mensuales en principio durante los próximos tres años, que es el plazo que suelen pasar los militares en puestos internacionales, así que la disyuntiva entre un sueldo de estas características o las dietas de la ARMOSH era bien sencilla de dilucidar.

El caso de Villarroya es "complejo y excepcionalmente anómalo", según fuentes jurídicas consultadas por este periódico, fruto de un aparente pacto entre la ministra de Defensa y el general del Aire como salida a su polémica destitución. Así, el 26 de enero se formalizó el cese del Jemad. El 2 de febrero, Robles firmó la orden que retrasó el cese del general Ruíz de Gordoa en el puesto de Washington hasta el 26 de abril, justo tres meses después de la dimisión del primero para que así pasase un tiempo prudencial y se calmasen las aguas políticas. Curiosamente, ese mismo 2 de febrero se produjo también la entrada del general Villarroya en la ARMOSH, encajando así las piezas del puzle.

Las dudas legales que plantean los juristas se basan en los artículos 13.1 y 13.4 de la ley de la Carrera Militar, donde hay una regulación específica para los Jemad. La norma contempla dos posibilidades. Primero que un exJemad permanezca en activo si es seleccionado para un puesto de altísimo nivel en alguna organización internacional. Un ejemplo sería la presidencia del Comité Militar de la OTAN, pero el puesto de consejero en la OEA es de inferior categoría, de ahí que la titular de Defensa y Villarroya optasen por el pase a la reserva -la segunda opción- y la entrada de este último en la ARMOSH.

Con su retiro dorado en Washington se plantean "dos presuntas anomalías", añaden las citadas fuentes. Primero, el puesto no tiene la categoría para un general de cuatro estrellas, un hecho que ha provocado malestar entre altos mandos. "No es ético que el general Villarroya haya aceptado un puesto de inferior categoría solo para mantener privilegios y percibir un elevadísimo sueldo", apunta un compañero en activo a este diario.

Y segundo, se le mantiene "artificiosa y torticeramente" como miembro de la Asamblea de San Hermenegildo con el único objeto de acogerse a la excepción de los seis años de prórroga de la reserva. "Un palmario fraude de ley", en opinión de las fuentes, fruto de una "actuación más que arbitraria" por parte de Defensa y que desemboca en un caso que "tiene todas las características de una puerta giratoria" dentro de las propias Fuerzas Armadas. "Una novedad que podría sentar un peligroso precedente", subrayan.

Posibles objeciones legales

"El caso es absolutamente inusual, extremadamente complejo y puede ser objeto de una gran cantidad de objeciones legales. Las resoluciones consideradas aisladamente podrían estar amparadas, con no pocas críticas, por la legislación vigente", insisten los expertos jurídicos.

"Sin embargo, aplicadas en su conjunto se presentan incompatibles y podrían constituir un abuso de derecho. En apariencia parece que han sido dictadas siguiendo un plan preconcebido con el único objeto de favorecer a una persona determinada", el citado general Villarroya, concluyen.