Los movimientos y declaraciones de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, están generando cada día más sorpresa y tensión en algunos ambientes de Unidas Podemos. El pasado martes, si bien la vicepresidenta se negó a llamar al gobierno de Cuba de dictadura, vinculó la respuesta del castrismo a las protestas al respecto de los "derechos humanos". Estas frases han "sentado mal" en el PCE, partido al que la ministra sigue afiliada, y concretamente en la secretaría controlada por Enrique Santiago. Pero también en Podemos crecen las voces que apuntan a un "choque" con el equipo de Irene Montero.

La desavenencia va in crescendo. En Vistalegre IV, Díaz no acudió y se limitó a enviar un vídeo, lo que en el partido morado ya se interpretó como un gesto de lejanía con respecto a Ione Belarra e Irene Montero. Fue la primera escenificación pública de que Díaz "no quiere subordinarse a ningún espacio político", reflexionan en Podemos. En ese cónclave tampoco estuvieron Ada Colau ni Mónica Oltra, dos dirigentes con las que Díaz está hablando mucho y con quien, según se comenta en la izquierda madrileña, quiere crear algo parecido a una "plataforma de mujeres" que obligue a Podemos a sumarse como actor segundario. Quien en cambio sí estuvo en Vistalegre IV fue Mertxe Aizpurua de Bildu.

El lunes, Díaz quería citarse con Mónica Oltra. Pero la remodelación del Ejecutivo y la presentación de los nuevos ministros obligó a aplazar el encuentro. A nadie en el entorno morado se le ha escapado que ese lunes la ministra llegó con el rostro más serio de lo habitual. "Es que soy muy tímida", comentó en la entrevista del pasado martes en TVE1. Pero en Podemos comentan que "hay algo más".

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Reuniones tensas con el equipo de Montero

Oficialmente, el entorno de Díaz y el de la cúpula morada aseguran que existe plena coordinación entre ambos sectores. Pero otras fuentes sostienen en conversación con Vozpópuli que se han celebrado reuniones muy tensas entre la propia Díaz y los dirigentes fieles a Irene Montero. Según estas fuentes, ha habido "choques". Los escuderos de Montero, entre ellos Juanma del Olmo, han reprochado a la ministra de Trabajo "no hablar claro con respecto a su candidatura".

Irene Montero quiere que Díaz aclare públicamente si quiere ser o no la próxima candidata de Unidas Podemos. Pero la ministra esconde sus cartas. Y ese silencio genera tensión en las altas esferas de Podemos. Algunos apuntan a que quiere tener un "perfil propio" y busca alianzas más allá del partido morado. "En la entrevista de El Pais habló de UP como un sujeto más, no como el principal", añaden los escépticos.

La ministra también se ha desmarcado de sus compañeros con la crisis de Cuba. En ese ámbito la dirigente, que también es vicepresidente segunda del Ejecutivo, dijo: "Creo que nuestro país y la UE tienen que jugar un papel fundamental. Y se han de respetar, como digo siempre, los derechos humanos en todo el mundo, también en Cuba, y por supuesto la libertad de manifestación y de expresión".

Desde el pasado 11 de julio, miles de ciudadanos cubanos han marchado para criticar al régimen en el poder. El Gobierno ha reaccionado con un fuerte despliegue policial, y el pasado miércoles se ha dado a conocer de la primera víctima mortal. Hay además un centenar de encarcelados, entre ellos también periodistas. Las noticias llegan a cuentagotas por el cierre temporal de Internet.

Ruptura política y sentimental

El apunte de Yolanda Díaz sobre los derechos humanos en Cuba desvela la diferencia con respecto a la defensa del castrismo de miembros destacadas de Unidas Podemos como Enrique Santiago. La secretaria de política internacional, Idoia Villanueva (del círculo de confianza de Montero) habla de "manipulación inaceptable" de la situación en la isla, y, aunque el sector catalán de los Comunes pide que se respeten los derechos de protesta y manifestación, la dirección nacional comenta que "en nada ayudan las voces interesadas que utilizan la defensa de los derechos humanos solo cuando les conviene o directamente orquestan campañas de ultraderecha en redes con fotos falsas".

Cabe señalar, además, que como adelantó este diario, el sector errejonista ha preferido desmarcarse de las posiciones más contundentes a favor del castrismo. Y parece que Díaz también se acerca a ellos. Es el "universo verde", señalan en Podemos para destacar la afinidad con los verdes europeos y alemanes, proclives a un tipo de izquierda ecologista y hasta atlantista, muy cercana a postulados "anticomunistas".

De ahí que, aunque la oposición reproche al Ejecutivo que no emplee el término "dictadura" para referirse al gobierno de Díaz-Canel, y acusa a Díaz de tibieza, en el ámbito de la izquierda el hecho de que la principal dirigente gubernamental de Unidas Podemos cuestione la violación de los derechos humanos en La Habana tiene un impacto enorme. De hecho, en el partido morado sostienen que al gobierno de La Habana le interesa más que no se ponga en tela de juicio el respeto de los derechos humanos que el debate sobre dictadura o democracia.

"Algo inaceptable para el PCE"

Todas las fuentes consultadas revelan la disconformidad de Santiago con esa postura. "Es algo inaceptable para el PCE", comentan. El PCE señala el embargo como el problema de la isla, y se cierra en la defensa política y simbólica del castrismo. Santiago, además, tiene lazos importantes con el gobierno de Cuba. Defendió las FARC en el proceso de paz en Colombia que se celebró en La Habana, y es un dirigente afín a La Habana. "Le ha molestado", comentan desde Izquierda Unida. Y también en Podemos hablan de ruptura con la "tradición política y sentimental" del partido morado.

Santiago solía ironizar sobre Yolanda Díaz, preguntando en su círculo cercano si sabían de qué partido era. Ahora, desde Unidas Podemos comentan que las declaraciones sobre Cuba acercan a Díaz al PSOE. "Tiene el carnet del PCE, pero es algo simbólico, ya va por libre", añaden desde Comisiones Obreras. El sindicato que lidera Unai Sordo la protege ante Sánchez, pero exige que pise el acelerador en la derogación de la reforma laboral del PP y en aumentar el Salario Mínimo interprofesional.

Estas dos políticas sociales amenazan con convertirse en los escollos para afianzar la figura de la ministra y futura candidata. Desde Podemos, algunos aseguran que la cúpula mira con enorme interés la evolución de esas reivindicaciones, porque creen que, de no lograrse nada, el papel de Díaz podría "desgastarse". Por su parte, los afines de Díaz comentan que hay sectores relevantes del PSOE que están de acuerdo con ella y critican a la ministra Nadia Calviño ("la señora Calviño", en palabras de Díaz). Aunque, como todos saben, la decisión final queda en manos de Pedro Sánchez y su nuevo hombre fuerte en la Moncloa, Félix Bolaños.