ETA

Quién es quién: los siete duros del entorno de ETA que no aprueban la disolución

Un exnegociador de la banda, varios pistoleros con delitos de sangre, jóvenes de la izquierda abertzale o un exconcejal, entre los representantes de la corriente enfrentada a la estrategia de Sortu

       
                                    Gráfico            
         

Los disidentes de ETA críticos con el final de la banda no son un ente abstracto escondidos detrás de unas siglas, tienen nombres y apellidos: Jon Iurrebaso, Kepa Preciado, Daniel Pastor, Sendoa Jurado… Casi todos exmilitantes de la banda, los hay que han desempeñado funciones de responsabilidad y otros que responden a un perfil más bajo. Siguen siendo una minoría dentro del casi siempre monolítico entorno proetarra, pero eso no evita que generen dolores de cabeza en el seno de la izquierda abertzale y en la propia organización criminal, al tiempo que merecen el interés de las fuerzas de seguridad.    

Estas tensiones internas tienen su origen en el debate que derivó en la apuesta por las vías exclusivamente políticas que impulsó la antigua Batasuna una vez asumieron que la banda, asfixiada policialmente, ya no era útil para lograr sus objetivos. Corría el año 2009 y en la izquierda abertzale ya se apelaba al modelo irlandés con vías como los principios Mitchell o la justicia transitoria, una especie de estatus jurídico especial para los etarras como el que disfrutaron en su momento los presos del IRA. Al otro lado, ETA abogaba por seguir matando como demuestra la instalación de una base logística en Portugal o su intención de establecerse en Cataluña. Ambos intentos desesperados fueron también desbaratados por las fuerzas de seguridad.

Estos dos modelos confrontaron internamente en la discusión sobre dos ponencias, dos estrategias de cara a futuro. Por un lado la posibilista, Zutik Euskal Herria, apoyada por Arnaldo Otegi, entre otros. Al otro estaba la ponencia Mugarri, de carácter continuista y defendida por ETA en las asambleas a través de Ekin, los guardianes de la ortodoxia en el mundo abertzale, entonces fuera de las instituciones. ETA y sus emisarios fueron incapaces por primera vez de hacer valer su opinión y Zutik Euskal Herria se acabó imponiendo. No con pocas tensiones y reproches, la banda asumió su derrota y en 2011 decretó el final de la violencia. Sin embargo, aquellas discusiones provocaron heridas que aún siguen sin cicatrizar.

Jon Iurrebaso

Jon Iurrebaso
Jon Iurrebaso

Entre los críticos destaca Jon Iurrebaso, uno de los negociadores de ETA con el Gobierno en el diálogo que entre 2006 y 2007 embarcó al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero con los terroristas. Iurrebaso fue detenido en Francia con un papel en el que aparecían cuatro números de teléfono, dos de ellos correspondían a autoridades francesas y otros dos eran de fuerzas de seguridad españolas. Tenía el número del entonces director general de la Policía, Víctor García Hidalgo. El arrestado se presentó ante los agentes galos como un hombre del proceso de negociación. Hoy es una de las voces autorizadas contra Sortu y el ciclo que este jueves ha culminado con la disolución definitiva de la banda.

En marzo del año pasado remitió una carta a varios medios de comunicación en el que acusaba a los herederos de la antigua Batasuna de ejercer un “cipayismo político” y tachó de “chivato” a su secretario general, Arnaldo Otegi. "Necesitan acabar todo lo que huela a disidencia, desobediencia, descontrol para el sistema, posición revolucionaria, posición de clase, posición solidaria, futuro libre y socialista", denunciaba Iurrebaso, detenido varias veces más desde 2007. Recientemente, tras el comunicado de abril en el que ETA pidió perdón sólo a algunas víctimas, este etarra volvía a la carga con otro escrito en el que exigía a la banda pedir “perdón a Euskal Herria”, pero “por abandonar la lucha sin haber conseguido los objetivos por los que nació”.

Otras veces ha defendido el papel de un movimiento llamado Amnistía ta Askatasuna, más conocido por sus siglas de ATA. Esta es la plataforma en la que han confluido todas las corrientes críticas contra Sortu. Se dio a conocer públicamente en mayo de 2014 con un comunicado en el que llamaban a “autorganizarse”, frente a la “confusión” y la “pérdida de discurso” a la que, a su juicio les llevaba la nueva estrategia con la “excusa de los nuevos tiempos”.

ATA centrado sobre todo exigir la amnistía general para todos los presos, ha contraprogramado a la izquierda oficial convocando sus propias manifestaciones a las que han llegado a asistir unas miles de personas. Fuentes de la izquierda abertzale confiesan que la guerra de carteles ha derivado en enfrentamientos callejeros entre sus partidarios y los miembros de Ernai, la antigua Segi reconvertida ahora en las juventudes de Sortu. A pesar de su duro discurso, nunca han tenido respuesta por parte de las fuerzas de seguridad. Eso a pesar de que sus portavoces conceden entrevistas a cara descubierta.

Sendoa Jurado y Ziortza Fernández

Sendoa Jurado
Sendoa Jurado

Sus dos portavoces son Sendoa Jurado y Ziortza Fernández, ambos jóvenes. Se presentan como militantes de la izquierda abertzale. Comenzaron explicando su proyecto en medios minoritarios afines, pero también han sido entrevistados en otros con más repercusión como el diario Deia. Según dijeron a este periódico en febrero del año pasado gozan de cierto predicamento entre los reclusos de ETA.

“Hay algunos presos que no están de acuerdo con nuestros postulados y así nos lo han manifestado. Hay otros reclusos que pueden estar incluso cansados de este asunto. Y, por último, hay otros que nos apoyan porque así nos lo han hecho saber”, relataron. Añadieron que, entre sus seguidores, hay más de los que lo han hecho público, pero afirman que nunca revelarán sus nombres.

Meses después de esta entrevista se hacía público que el 73 por ciento de los internos terroristas se mostraba a favor de acogerse a beneficios penitenciarios individualmente. Esto, que siempre les había prohibido ETA era una salida a la que le había urgido Sortu. Eso quiere decir que al menos un 27 por ciento no estaba de acuerdo con el plan. Algunos presos sí han manifestado públicamente su ruptura con el EPPK (Colectivo de Presos de ETA) y su paso a ATA.      

Daniel Pastor y Kepa Preciado

Daniel Pastor
Daniel Pastor

Es el caso de Daniel Pastor, condenado por el asesinato del policía nacional Eduardo Puelles, una de las últimas víctimas mortales de ETA. Publicó en 2015 una carta en el portal Lahaine.org bajo el título “En mi nombre NO”. En ella cargaba con dureza contra seis presos de la banda que, durante el juicio por el asesinato del gendarme Jean Serge Nerin en Francia, leyeron una declaración denunciando los intentos de romper el Colectivo de Presos de ETA. El mismo camino que Pastor tomó Jon Kepa Preciado en 2016. Condenado a decenas de años de cárcel también escribió otra misiva llamada “Tampoco en mi nombre”. “No cuentes conmigo para negar en Euskal Herria la violencia como arma revolucionaria”, le dijo a Sortu.   

Otro ejemplo es Iñaki Bilbao, un duro entre los duros de ETA, expulsado de la organización por su disidencia. También firmó una carta desde la cárcel del Puerto de Santa María (Cádiz) en la que reivindicaba, entre otras cosas, que “la guerra se gana a tiros”.

Los expertos antiterroristas mantienen que por el momento no existe un riesgo real de escisión violenta en el seno de ETA, pero algunos acontecimientos han hecho saltar las alarmas en más de una ocasión. Esta semana la Cadena Ser recordaba que este sector crítico robó decenas de pistolas y explosivo del arsenal que la banda entregó en su escenificación de desarme de abril del año pasado en Bayona.

Otro punto de tensión se produjo en 2014 cuando un incendio calcinó varios autobuses en las cocheras de Barakaldo (Vizcaya). En el lugar aparecieron octavillas con la leyenda Gudari Eguna, borroka da bidea (Día del gudari, la lucha es el único camino). Se temió por un rebrote de la kale borroka, que sin embargo fue controlada por el entorno de la izquierda abertzale.

Fermín Sánchez Aguruza

La propia ETA se vio obligada a alzar el tono ante estos movimientos en un comunicado con motivo del Gudari Eguna de ese año 2014. Dijo:"Quienes utilizan maliciosamente la memoria de los gudaris y los símbolos y las reivindicaciones históricas de la izquierda abertzale para dañar la actual estrategia y dividir el movimiento de liberación no cuentan con el apoyo de ETA. Es más, ETA considera esas actuaciones muy perjudiciales". En ese momento sus mensajes iban dirigidas a otro de sus exmilitantes, Fermín Sánchez Aguruza, líder de otra corriente llamada Ibil.

Exprofesor de colegio en Urdax (Navarra), a comienzos de 2014 dejó a sus alumnos en clase una nota de despedida dentro un ejemplar de El señor de los anillos. Estaba escrita en euskera y en élfico. Se instaló en el sur de Francia desde donde empezó a contactar con algunas personas que componían la histórica red de apoyo y cobertura a ETA y sus militantes. Para entonces, el líder de Ibil ya había publicado algunos escritos en los que dejaba claras sus intenciones: reivindicaba "los ideales y los objetivos de siempre" y criticaba duramente a la izquierda abertzale por "dejar de creer" y "liquidar la estrategia revolucionaria política-militar".

Según informan fuentes de la lucha antiterrorista, además de la reprimenda pública en su comunicado, emisarios de la banda le hicieron llegar el mensaje de que no siguiese por ese camino. En septiembre de 2016 este exconcejal de Batasuna y expreso de ETA fue detenido de nuevo por la Guardia Civil por desobediencia. Se enfrentó a los agentes tras ser sorprendido pegando carteles de una manifestación convocada por ATA.



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