María Dolores de Cospedal ha admitido en su declaración en la Audiencia Nacional que conoce al comisario José Manuel Villarejo. La exsecretaria general del PP ha confirmado ante el magistrado instructor del caso Tándem, Manuel García Castellón, que conocía al espía y que se llegó a reunir con él en la sede del Partido Popular, aunque ha descartado haber formado parte de cualquier operativo ilegal para sustraer información al extesorero del partido, Luis Bárcenas, según confirman fuentes presentes en el interrogatorio a Vozpópuli.

La exsecretaria general del PP, citada para este martes en calidad de imputada por su presunta implicación esta trama, ha asegurado que no tuvo nada que ver con la contratación de Sergio Ríos Esgueva como chófer del exgerente del partido. De esta forma descarta la versión que prestó el propio escolta, captado en calidad de topo para este operativo, el cual explicó en diciembre ante el magistrado que sospechaba que el PP medió para que Bárcenas le contratara como conductor con el fin último de utilizarle para robarle información.

Cospedal, que solo ha respondido a las preguntas del magistrado, de los fiscales Anticorrupción y de su letrado Jesús Santos, ha negado por completo pago alguno al entramado del comisario y ha desligado de esta trama al presidente del Gobierno, Mariajo Rajoy. De hecho, ha atribuido a Luis Bárcenas la promoción de la famosa grabación en la que se implica a Rajoy en la caja B del PP calificándola de falsa. Del comisario ha dicho que su marido le dijo que tenía una consultora muy importante, que conocía a todo el mundo y que creía que estaba en excedencia.

Los encuentros en el PP con Villarejo

Sobre los encuentros ha precisado que se reunió en la sede del PP varias veces. En el primero de los encuentros estaba su marido Ignacio López del Hierro pero el resto de encuentros (que no se identificaron en su agenda oficial) ya fueron a solas. El objetivo por el cual se le contactó fue para saber si el PP estaba siendo espiado desde un edificio cercano a la sede (en referencia a una trama de corrupción que se achacó al Ministerio del Interior de Alfredo Pérez Rubalcaba) pero que nunca tuvo información judicial sino que Villarejo le trasladó lo que se publicaba en prensa.

En relación a las anotaciones que el comisario transcribió en sus agendas y en las que se le implica en este operativo, Cospedal asegura que no sabe “nada” sobre el asunto y que tampoco tiene nada que ver con las mismas. El magistrado García Castellón le ha leído algunos de los manuscritos redactados por el espía en aquellos años y su respuesta ha sido que, en aquella época, su único interés es que se depuraran responsabilidades en relación a los papeles de Bárcenas y que éste último asumiera lo que había hecho.

Con todo, sí ha admitido que se vio con el comisario jubilado como así lo atestiguan algunas de las grabaciones que forman parte de esta pieza séptima de la causa, bautizada como Kitchen. Ahora bien, siempre según su testimonio, nunca escuchó hablar de Sergio Ríos Esgueva. Tampoco de que el escolta terminara trabajando para Bárcenas, con quien ha confirmado que no mantuvo buena relación. También ha defendido al que fuera su jefe de seguridad en Castilla-La Mancha, Andrés Gómez Gordo, igualmente imputado en la causa." Dudo que tuviera algo que ver", ha precisado, según las fuentes consultadas por este medio.

De los audios y las pesquisas realizadas, los investigadores concluyeron que Gómez Gordo –apodado como Cospedín- fue el que medió para que la policía patriótica, con Villarejo a la cabeza, pudiera captar al chófer de Bárcenas. El objetivo en aquel verano de 2013, era hacerse con la documentación que el otrora máximo responsable de finanzas del PP se llevó consigo tras su salida del partido sobre una financiación opaca. La trama, que se achaca a la excúpula del Ministerio del Interior, se costeó con fondos reservados del Estado y a espaldas del juez al frente del caso Gürtel.

Intermediación del PP con Bárcenas

El avance de la causa ha llevado al magistrado a sospechar que el PP jugó un papel activo en la entrada en escena de Ríos Esgueva, especialmente después de que el propio Bárcenas explicara en diciembre que una persona del área de seguridad de la formación le recomendó que le contratara ya que antes había ejercido como chófer de Granados. Cospedal ha explicado este martes que no intervino para nada en este asunto. También ha cuestionado que, como ha defendido el extesorero popular, existiera una intermediación entre éste y el partido a través de un abogado vinculado a la formación.

Igualmente no ha esquivado las preguntas sobre Jorge Fernández Díaz. De él ha dicho que era su compañero de partido y que le aprecia mucho. "Es un hombre tratado injustamente", ha aseverado. Menos relación ha dicho tener con Francisco Martínez, entonces secretario de Estado de Seguridad, bautizado por Villarejo como Chisco e imputado también en esta causa. Sobre él ha dicho que la única vez que se reunieron fue con ocasión de unas elecciones. Idéntica respuesta para el inspector jefe de la Policía, Manuel Morocho.

El agente que estuvo al frente de la Gürtel se ha convertido en uno de los testigos estrella de esta trama tras confesar en sede judicial que le modificaron sus informes sobre la caja B en aras a que la cúpula del PP y el marido de Cospedal no aparecieran en los mismos. "Hoy sé quien es, hace unos años ni idea", ha respondido al ser preguntada por el mando policial. Con todo, no ha negado su indignación con el hecho de que su esposo, que declara mañana por estos hechos mismos, se identificara como posible pagador en los papeles de Bárcenas.

"Queda como un mentiroso"

Gran parte de su declaración ha estado centrada en el contenido de las agendas de Villarejo. El minucioso relato que hizo el espía en sus cuadernos han servido de fuente de prueba a los investigadores. En el auto de imputación de la propia Cospedal, el magistrado ya aludió a los mismos y habló de una estrategia del PP en 2012 para proteger al tesorero que decayó en 2013 tras descubrirse su fortuna oculta en Suiza. "Alfredo Prada interlocutor de Bárcenas con Interior. Cosp habló con Cosidó del tema", "Aviso de que todo va según lo previsto. Se encarga de transmitirlo a Cospe", o "Dice que MD hablará con Chisco", son algunas de las notas por las que se les ha preguntado.

Al respecto Cospedal ha negado esos manuscritos aunque ha dejado claro que en aquel entonces ya no se celebraron más encuentros con el comisario. También ha dicho que cuando Bárcenas abandonó el partido fue ella la que le llamó para que fuera recoger todas sus cosas hasta el punto de que las dejaría en la calle si no mandaba a alguien. Por ello, ha dicho, no cabe la posibilidad de que el PP quisiera arrebatarle documentación sensible cuando se la llevó, ya que lo hubiera hecho antes. "Esa persona ha dado muchas versiones sobre lo que tenía y no que no, y queda como un mentiroso", ha añadido para negar también que se ordenara un espionaje mientras estuvo en prisión.

Cospedal, que antes de comenzar su declaración había remitido un escrito en el que anunciaba la entrega de una ingente documental, ha lanzado un comunicado al término de su comparecencia. El mismo insiste en la teoría de que fue ella la que promovió las investigaciones por los papeles de Bárcenas y que nunca comentó nada con su entonces jefe de seguridad en relación a un posible espionaje al extesorero ni a una contratación de Ríos Esgueva. También ha rechazado que la estrategia inicial de la formación fuera protegerle tras su implicación en la trama Gürtel.