El entramado desmantelado el pasado martes por impulsar una macroestafa bancaria tuvo como cara visible al productor y humorista José Luis Moreno. No obstante, hubo otra persona que en todo ese tiempo jugó un rol determinante para conseguir el crédito bancario que presuntamente estafaron. Se trata de Antonio Luis Aguilera, un empresario muy ligado al ventrílocuo que figura en los atestados policiales como el que consiguió estos contratos actuando con una identidad falsa.

Aunque Aguilera fue uno de los detenidos el pasado martes en el macrooperativo del caso Titella, su nombre ya sonaba con fuerza en la causa. De hecho, incluso llegó a figurar como conquerellado en la misma, aunque, eso sí, con otro nombre completamente diferente. Así lo recogen oficios policiales de la causa a los que ha tenido acceso Vozpópuli. Su cometido en esta red a la que se le atribuye una estafa de 50 millones de euros, fue actuar como "gestor empresarial" ante las entidades a las que solicitaron las líneas de crédito.

Para ello empleó la identidad falsa de Antonio Muntané. Así se le tenía fichado al comienzo de esta causa que arrancó en los juzgados de Plaza Castilla por un delito de estafa. Los investigadores no lograron dar con él hasta que se le detuvo por otro asunto diferente. En 2018 Aguilera fue identificado por incumplimiento de una condena por estafa agravada interpuesta en 2015 por la Audiencia Provincial de Barcelona. El arresto se produjo por los delitos de estafa, falsedad documental y usurpación del estado civil.

Cuatro teléfonos y un DNI ficticio

En aquel momento portaba cuatro terminales telefónicos, un DNI falso y un carnet de perito judicial. Con estos indicios la Policía recurrió al Registro Mercantil y al Consejo General del Notariado para cotejar estos datos. También pidió información a Instituciones Penitenciarias. Entonces los agentes se dieron cuenta de que el que se escondía detrás de este nombre ficticio era Antonio Luis Aguilera. El juez le dejó este jueves en libertad sujeta al pago de fianza de 200.000 euros por su papel activo en la red. Las pesquisas acreditaron que también tenía antecedentes policiales por tráfico de drogas y estafa.

La Guardia Civil, que coordinó el operativo del caso Titella junto con la Policía Nacional, le atribuye el rol de "gestor empresarial". Su función en esta primera línea del entramado era "exponer las bondades" de las mercantiles para conseguir la aceptación de líneas de crédito. Para ello utilizó el nombre de Antonio Muntané, aunque su papel se limitó a negociar los préstamos. La firma la estamparon presuntos empresarios que en realidad actuaron como testaferros de esta supuesta organización criminal. La Policía cifra el fraude en 1,3 millones de euros, si bien las estimaciones iniciales lo sitúan en 3 millones.

De hecho, este sistema de petición de crédito por parte de todas las mercantiles implicadas en la trama hizo que una de las entidades afectadas, Abanca, terminara por denunciar lo ocurrido, ya que cuando intentó recuperar el crédito los testaferros no respondieron. Algunas de las empresas incluso ya se habían disuelto. A esta entidad se le sumaron otras como Bankia o Bankinter. Todas fueron víctimas del entramado que, según estimaciones de la Policía, se valió de más de 700 firmas. Se da la circunstancia de que cuando les exhibieron fotografías de Aguilera a los empleados de los bancos, éstos le identificaron como Muntané.

Moreno como "elemento esencial"

En la red estarían implicados también notarios, empresarios y algunos directivos de estas sucursales. Ellos fueron los que dieron luz verde a la liquidez solicitada por la trama. Aunque se apunta a la implicación directa de algunos de estos directivos de banca, otros fueron víctimas de la red que ponía a José Luis Moreno como el garante de que el proyecto era solvente. Incluso lo tenían como un "elemento esencial" para lograr sus objetivos. Uno de los empleados de Bankia declaró ante los agentes que Aguilera fue quien le presentó al productor televisivo.

La Policía sobre Moreno: Es uno de los elementos esenciales para lograr sus objetivos"

Su presencia en las sucursales pretendía ofrecer una garantía de éxito de los préstamos que se justificaban para la puesta en marcha de programas de televisión. Sin embargo, los investigadores de esta causa que acabó aterrizando en la Audiencia Nacional, sostienen que el destino de los fondos obtenidos mediante esta estafa conocida como rueda de cheques fue diferente. Apuntan que la red blanqueó el dinero ilícito obtenido. Parte del mismo provino del tráfico de drogas y se desvió a empresas pantallas ubicadas en Panamá, Suiza o Las Maldivas.

La jerarquía de la trama

Fuentes jurídicas consultadas por Vozpópuli explican que la red estaba perfectamente jerarquizada. En la cúspide se encontraría Aguilera, José Luis Moreno (a quien atribuyen el papel de 'conseguidor' de los fondos) y Antonio José Salazar de Castro. Por su parte, Raúl Pontvianne estaría en un escalafón medio de la estructura al ejercer como intermediario entre los encargos de las entidades bancarias y los cabecillas de la trama. Ya en último lugar figuran otros implicados como Marta Dillet, identificada como administradora de Cultus Opera.

Todos ellos han desfilado ante el magistrado al frente del operativo, Ismael Moreno, y han quedado en libertad, aunque sujeta a importantes fianzas. La principal se ha impuesto al famoso ventrílocuo, que tendrá que consignar tres millones de euros en la cuenta de la Audiencia Nacional antes de las 15.00 horas del jueves si quiere eludir su ingreso en prisión. Tras él, Aguilera y Antonio José Salazar, con cauciones de 200.000 euros. Marta Dillet, por su parte, compareció el jueves y el magistrado también le dejó en libertad con caución de 10.000 euros. El viernes desfilaron Salazar de Castro y Gerardo Mauricio García Quintero. También les impusieron fianzas de 200.000 euros.