Las primarias internas de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid en este fin de semana han dejado una contundente victoria de Edmundo Bal para encabezar el cartel naranja el próximo 4-M. Casi rozó el 90% de apoyos de la militancia madrileña, pero al mismo tiempo ha mostrado los pies de barro del proyecto naranja en esta región pues ha perdido el 60% de los militantes afiliados en menos de dos años, según desvelaron fuentes naranjas a Vozpópuli.

La formación de Inés Arrimadas difundió este lunes de forma parcial los datos de la consulta interna para intentar ocultar el número real de afiliados que hay en la Comunidad de Madrid, la región que en 2019 encabezaba el ranking de España en cuanto a número de militantes con Ignacio Aguado de líder regional.

Bal venció con el 89,4% de los votos computados de forma telemática, en una votación en la que hubo 1.315 votos. Sin embargo, Ciudadanos no señaló cuántos de ellos habían conseguido los otros diez candidatos que se enfrentaron al portavoz nacional, sino únicamente el porcentaje que cada uno de ellos había obtenido. La segunda, la concejal de Galapagar Mercedes Nuño se quedó en el 2,5% Y el resto, por detrás.

Este periódico ha tenido acceso a los datos que la Comisión de Garantías y Valores entregó a los 11 contendientes. Ahí se especifica que votó el 44,7% del censo naranja en la región, que Bal recibió 1.176 votos y que los 10 candidatos alternativos reunieron los 139 votos restantes.

Militantes al corriente de pago

Gracias a ello se puede deducir, mediante una regla de tres, que Ciudadanos convocó a un total de 2.941 militantes naranjas que estaban al corriente de pago para las primarias de la Comunidad de Madrid. Esta cifra, por debajo del umbral de los 3.000, supone un 60% menos que los más de 7.000 afiliados que tuvo Cs en los meses de abril y mayo de 2019 cuando el proyecto de Albert Rivera tocó techo.

Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos.
Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos, en una imagen de archivo. Europa Press

Vozpópuli ya indicó a principios de noviembre que Cs no lograba parar la hemorragia de bajas de militantes. En ese momento, había perdido la mitad de los que tenía en abril de 2019: de los casi 34.000 afiliados con los que se presentó a las primeras elecciones generales de hace casi dos años, se había pasado a la cota de los 16.500 y con una tendencia preocupante a la baja que ha continuado en el último medio año. En estos momentos, es muy probable que Cs esté por debajo de los 15.000 afiliados.

Esta caída de la afiliación ha provocado que en muchos pueblos y regiones hayan desaparecido los militantes de base. "Sólo quedan como afiliados los cargos, los trabajadores de los diferentes gobiernos e instituciones, con sus familiares y algunos amigos allegados", se lamentó en noviembre un dirigente naranja.

Ciudadanos está presente en 400 gobiernos municipales, si bien sólo ocupa cinco alcaldías importantes: Granada, Palencia, Melilla, Ciudad Real y Albacete. Las dos últimas deberá cederlas en junio al PSOE por un pacto de alternancia, mientras que en Badajoz será Cs el que recoja el testigo del PP.

Hasta la convocatoria de elecciones anticipadas en Madrid, había casi 3.000 cargos electos de Cs en las diferentes instituciones políticas del país, quienes a su vez cuentan con asesores y personal de confianza que está afiliado al partido. Así que la gran mayoría de los afiliados con los que cuenta el partido centrista forman parte de esta red naranja.

Los afiliados de Ciudadanos por regiones

Además, desde que Arrimadas asumió hace un año la presidencia de Cs, cada mes se ha perdido de media un 2-3% de la militancia. En opinión de las citadas fuentes, el giro estratégico de Arrimadas durante la pandemia del coronavirus fue el primer detonante de la fuga de afiliados. En junio de 2020, por ejemplo, se perdió el 6% de los registrados en la Comunidad de Madrid. En Andalucía y la Comunidad Valenciana, las otras regiones con mayor número de afiliados para Ciudadanos, los descensos fueron del 5% y 4% respectivamente.

Antes de verano, la Comunidad de Madrid contaba con apenas 3.500 afiliados, así que en los últimos nueve meses ha perdido más de 500 militantes. En Andalucía, la situación es muy similar: de los más de 6.000 de 2019 se pasó a 4.300 militantes de Ciudadanos a finales de 2020.

En la región valenciana sólo quedaban 2.500 en liza, mientras en Cataluña apenas había poco más de 2.000 afiliados antes de las elecciones del 14-F. En Navarra, País Vasco y La Rioja sólo hay unas pocas decenas de militantes -no llegan al centenar en ninguna de las tres CCAA- y en Castilla y León se supera a duras penas el medio millar. En Asturias no llegan a los 400.