Ciudadanos ha perdido por primera vez el control de un grupo parlamentario regional. Concretamente, el de Murcia ya que los diputados 'díscolos' que fueron expulsados tras la fallida moción de censura se han hecho con las riendas del grupo naranja en el Parlamento autonómico, gracias al apoyo implícito del presidente de la institución, Alberto Castillo, quien se abstuvo este miércoles en una votación interna.

Los tres diputados de Cs enfrentados a la dirección nacional -Isabel Franco, Francisco Álvarez y Valle Miguélez- dieron un golpe de mano con una propuesta para designar al segundo nuevo portavoz del grupo parlamentario. Castillo se abstuvo y en contra votaron la coordinadora autonómica de Ciudadanos y candidata a presidenta regional en la moción de censura, Ana Martínez Vidal, y el que hasta ahora ostentaba el cargo de portavoz, Juan José Molina.

La abstención del presidente de la Asamblea murciana fue, por tanto, determinante para dar el vuelco. Los 'díscolos', al tener la mayoría del grupo, se repartieron el resto de portavocías de las comisiones y abocaron a Martínez Vidal y Molina a pasarse al grupo de los no adscritos o seguir dentro del grupo naranja pero en un completo ostracismo.

En puridad, es lo que le ocurrió a Vox al poco del inicio de la legislatura, cuando tres de los cuatro diputados autonómicos fueron expulsados de la formación de Santiago Abascal. Sin embargo, éstos hicieron valer su mayoría para hacerse con el control del grupo parlamentario y, formalmente, lo siguen dirigiendo desde entonces dentro del Parlamento aunque ya no se encuentran en las filas de Vox.

Ciudadanos expulsa a Castillo

Ciudadanos reaccionó a esta decisión interna con la apertura de un expediente de expulsión contra Castillo. En declaraciones a Onda Regional de Murcia, recogidas por Europa Press, Martínez Vidal reprobó la actitud del presidente de la Asamblea, que también se abstuvo en la votación de la moción de censura presentada por la formación naranja y PSOE para desbancar al PP del Gobierno regional.

Además, Martínez Vidal adelantó que junto a Molina van a presentar una moción en el Parlamento autonómico para que Castillo no siga siendo presidente, aunque la oposición no tiene los votos suficientes para que prospere.

Por su parte, Álvarez presentó su cese como consejero de Empleo, Investigación y Universidades, cargo que ostentaba desde hace tres semanas, para tomar las riendas de la portavocía del grupo parlamentario. El anuncio de dimisión fue trasladado por Álvarez este mismo miércoles a los diputados de Cs, en una reunión en Cartagena delante de un notario, en la que además expuso el nuevo organigrama del grupo naranja, según el cual él ocupará la presidencia de casi todas las comisiones.

Transferencias de 280.000 euros

Al hilo de ello, el nuevo portavoz ha asegurado que el partido a nivel nacional "ha estado recibiendo algunas transferencias" de dinero que no cree que "sean las convenientes y las oportunas" para la formación naranja.

"Y a cambio de esto, el partido debería haber llevado acciones en favor de ese grupo parlamentario y no se ha hecho absolutamente nada", ha advertido Álvarez tras señalar que desde Cs Murcia "se ha llevado dinero a Madrid", en concreto, "280.000 euros en lo que va de legislatura".

Desde la dirección nacional se reclama a todos los grupos con representación parlamentaria -tanto a nivel nacional como autonómico o local- que cedan al partido una parte de las ayudas públicas que obtienen por su actividad.

"Desintegración total" de Cs

Álvarez ha acusado a la dirección nacional que preside Inés Arrimadas de haber "dado lugar a la desintegración total y absoluta del partido en toda España" y ha confesado que no tiene ningún contacto con Madrid desde el 9 de marzo cuando no apoyó la moción de censura.

"Son ellos quienes han roto los puentes, expulsándome del partido teóricamente, ya que el recibo me lo han pasado al cobro", ha advertido sobre la cuota mensual de afiliado. "Si estoy expulsado, ¿cómo me pasan el recibo?", se ha preguntado.