Toni Cantó ha vuelto al teatro de la política en apenas nueve días. Los que van desde el portazo en la Ejecutiva nacional de Ciudadanos, cuando pidió la dimisión de Inés Arrimadas y de todo su 'núcleo duro' tras el fiasco de Murcia, al anuncio de este miércoles de que irá como independiente en la lista de Isabel Díaz Ayuso para el 4-M.

Así que el actor más prolífico de la política española será diputado madrileño después de haber tenido escaño en el Congreso y de haber sido diputado valenciano. Y todo ello con tres partidos distintos: UPyD, Cs y a partir del 4-M, el PP. Un currículum a salto de mata difícil de igualar.

El fichaje de Cantó para apoyar al PP era un secreto a voces en Génova y la Puerta del Sol, la sede de la Presidencia madrileña, aunque la duda estaba en si formaría parte de la papeleta de los 'populares' -como así ha ocurrido- o si Ayuso iba a incorporarle dentro de su Ejecutivo tras las elecciones.

Sin embargo, esa última ecuación depende de que la presidenta madrileña puede volver a formar Gobierno en solitario o en coalición. Y ante esa incertidumbre, Cantó ha preferido lanzar ya las cartas y volver a instalarse en su domicilio de Madrid.

Curiosamente, el hasta hace bien poco coordinador autonómico naranja en la Comunidad Valenciana seguía formando parte de Ciudadanos cuando este miércoles se anunció que entraba en la lista de Ayuso. Al dejar la Ejecutiva nacional de Cs de improviso, anunció en la calle a los medios que abandonaba este órgano interno de Cs y que dejaba el acta en las Cortes valencianas.

También abogó por una candidatura única entre PP y Cs -que llamó Madrid Suma- y dejó claro que Ignacio Aguado no podía ser el candidato naranja al 4-M, algo en lo que la dirección naranja le ha hecho finalmente caso al promover a Edmundo Bal.

Cantó seguía de afiliado

Pese a aquella ruptura tan teatral a las puertas de la sede nacional de Cs, Cantó seguía formalmente como afiliado. Fuentes de la dirección nacional de Cs aseguraron a Vozpópuli que su exlíder valenciano no se dio de baja en la formación naranja y que será expulsado de forma inmediata si no lo hace motu propio.

Desde el partido de Arrimadas no tardaron en llegar las críticas contra Cantó. La más contundente fue la coordinadora autonómica en Murcia, Ana Martínez Vidal, todavía dolida con el comportamiento del primero cuando reclamó retirar "esa ridícula moción de censura" que ella había patrocinado, por ser "una mala idea" que se llevó a cabo "de una forma absolutamente bochornosa".

A juicio de Cantó, Cs se podía "haber salido del Gobierno en primer lugar" antes de montar con el PSOE la moción contra Fernando López Miras. Desde entonces, Martínez Vidal se la tenía guardada y este miércoles echó mano de unas duras palabras del actor contra Pablo Casado cuando este último llegó a Génova en julio de 2018 para intentar desacreditar al último fichaje de Ayuso.

En Ciudadanos también se empieza a asumir la marcha de Marta Rivera de la Cruz, según las citadas fuentes. La exconsejera madrileña de Cultura se muestra "muy distante y apartada" con sus compañeros de partido.

Su cuenta de Twitter lleva una semana en completo silencio y no ha avalado públicamente las decisiones que se adoptaron en la última Ejecutiva naranja en la que ella participó sin hacerse notar, entre las que destaca el hecho de que los 'hombres fuertes' de Arrimadas, Carlos Cuadrado y José María Espejosigan dentro del 'núcleo duro'.

Tampoco hay mención alguna a Arrimadas en forma de loa, mientras que uno de sus escasos retuit de la exconsejera es el anuncio que hizo Albert Rivera de su fichaje por el Centro de Enseñanza Superior Cardenal Cisneros, adscrito a la Universidad Complutense y cuyo nombramiento tuvo que ser avalado por el Ejecutivo de Ayuso. Todo un síntoma de quiénes son sus referentes políticos en estos momentos.

Vozpópuli desveló hace unos días que Ayuso ha decidido no cesar a nadie del equipo que tenía Rivera de la Cruz, una situación que alimenta las sospechas de que la segunda volverá a este puesto después de las elecciones del 4-M, bien como figura independiente o dentro de las filas del PP.

Gracias a este 'indulto' por parte de Ayuso, siguen el viceconsejero de Marta Rivera -si bien cuenta con un perfil técnico-, así como el secretario general, la jefa de Gabinete y todos los directores generales que la consejera eligió a dedo cuando llegó a este puesto a mediados de 2019.

Esta especie de blindaje de la Consejería de Cultura y Turismo no se ha dado en las otras cinco áreas que tenía Ciudadanos, donde hubo numerosas destituciones desde el día siguiente que Ayuso convocó elecciones. No se han salvado ni los asesores, de ahí que sorprenda el caso del área que dirigía Rivera de la Cruz y que ahora ha pasado a manos del 'popular' Enrique Osorio.