La pregunta sobre cómo gestionar la pandemia puede parecer trasnochada ahora que la vacunación avanza a buen ritmo. Pero lo cierto es que de poco sirve que España alcance una inmunidad de grupo si otros países, como India en estos momentos, tienen unos niveles bajos de inmunización. Nuevas cepas como la india podrían poner contra la espada y la pared la efectividad de las vacunas y hacernos volver a empezar desde el principio.

También cabe la posibilidad de que la apertura de fronteras que planea España este verano aumente nuevamente la incidencia de contagios hasta convertirse en ola, al no estar la vacunación suficientemente avanzada en España, como estiman algunos epidemiólogos. En cualquier caso, la pregunta sobre cómo gestionar mejor la pandemia sigue estando sobre la mesa y un grupo de científicos de prestigiosas universidades como Oxford, la London School of Economics o Esade, concluyen que es mejor un confinamiento "duro y corto", que uno baja intensidad como el que vivimos en España desde la segunda ola.

Durante los primeros 12 meses de la pandemia de covid-19, no solo en promedio, sino también en casi todos los períodos, los países que se enfocaron en la mitigación tuvieron más muertes, crecimiento negativo del PIB y restricciones más severas para las libertades civiles que los que optaron por medidas fuertes de eliminación del virus, señala el artículo publicado este mismo jueves en The Lancet. Entre estos países están Japón, Corea del Sur, Australia o Islandia.

Confinamiento duro versus suave

El estudio muestra que ha habido 25 veces menos muertes por millón de habitantes por covid en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que optaron por las medidas de eliminación (confinamiento duro y corto y cierre de fronteras).

Los países que optaron por medidas de eliminación tuvieron 25 veces menos muertes por millón de habitantes por covid

El crecimiento del PIB, estimado semanalmente, nunca había caído tanto entre estos países y ahora ha vuelto a los niveles anteriores a la pandemia. El profesor Philippe Aghion (Collège de France, LSE, INSEAD) señala que "la estrategia intermitente -como la de España- es perjudicial para el crecimiento económico porque impide a las empresas planificar a largo plazo. En lugar de invertir en innovación, acumulan efectivo para afrontar el próximo bloqueo. En lugar de invertir en habilidades, contratan por poco tiempo ".

Jeffrey Lazarus, uno de los principales investigadores del Institute for Global Health en Barcelona, explica a Vozpópuli en que consisten las medidas de eliminación que recomiendan: "Estamos hablando de llegar a niveles muy bajos de incidencia. Para llegar a ese nivel se necesitan medidas duras durante un período corto. Luego se puede abrir, pero no a lo bestia como pasó en España, sino cuidadosamente. Este año será mucho más fácil aplicar medidas así porque tenemos la vacuna. Si podemos administrar la vacuna a un ritmo más rápido, y podemos controlar las fronteras podemos llegar a un tipo cero covid como Australia. Si no, si salen variantes preocupantes podamos volver a la situación de hace un año".

Lazarus pone el ejemplo de Dinamarca, que abrió el miércoles pasado los restaurantes pero que exige para entrar PCR o antígeno negativo -allí son gratuitos- o estar vacunado. "En España se paga más de cien euros por un PCR y se obliga a la gente a llevar mascarilla aunque esté sola en la calle pero no dentro de un restaurante. No tiene lógica. Si hacemos un cierre corto, muy estricto y controles al abrir, podremos tener conciertos con miles de personas sin mascarilla, y no experimentos como el concierto de Barcelona", añade.

Las fronteras españolas, un coladero

"Cuando llegué a España mostré mi código QR, donde dice que me he hecho un PCR con resultado negativo, pero no chequearon mis papeles. En Dinamarca se hace un test antes de viajar y luego otro al llegar al aeropuerto. Además, hay que hacer una cuarentena de cuatro días hasta el resultado del segundo PCR. Están abriendo con mucha seguridad. Aquí alguien llega a España y puede ir del aeropuerto directo a un bar", lamenta.

Gurb en España

Ese especialista en Epidemiología pone un ejemplo muy gráfico basado en el popular alienígena Gurb, un personajes inventado por Eduardo Mendoza: "Si Gurb viniera a España, vería a gente por la calle con mascarilla y sin mascarilla dentro de bares y restaurantes. Entonces pensaría que dentro es donde no hay peligro, cuando es al revés".

"El mensaje de nuestro artículo es que cerrando se gana a largo plazo. Los que optaron por eliminación tienen menos muertos, la economía va mejor y no tienen tantos problemas", concluye.