España

De las leyes sobre migración al cambio climático: "Falta un asesoramiento científico independiente en el Parlamento"

Andreu Climent, promotor de la iniciativa 'Ciencia en el Parlamento', cree que en España existe ya una comunidad científica suficientemente grande como para poder ofrecer una asistencia común a todos los parlamentarios

Andreu Climent, impulsor de 'Ciencia en el Parlamento'
Andreu Climent, impulsor de 'Ciencia en el Parlamento' Cedida

"Queremos que haya más relación entre la ciencia y la política, más reuniones entre científicos y políticos, para que la legislación esté más basada en la evidencia científica, como sucede en Reino Unido, Australia o Francia; actualmente estamos muy lejos", se lamenta a Vozpópuli el investigador del Centro de Investigación Biomédica,Andreu Climent, uno de los veinte científicos que coordinan la misión de la 'Ciencia en el Parlamento'.

La iniciativa, aceptada finalmente por todos los grupos parlamentarios tras su presentación en febrero e impulsada ya por 3.000 científicos registrados, se estrenará los próximos días 6 y 7 de noviembre. Los expertos que superen la convocatoria expondrán en el Parlamento la 'evidencia' científica existente sobre temas "con suficiente respaldo científico para que sea útil para la política" como el tratamiento del envejecimiento en el siglo XXI, la prevención activa del suicidio, las potencialidades del Big Data y de la Inteligencia Artificial en el mercado laboral, el cambio climático y el futuro energético, la gestión del agua y la contaminación por plásticos, el fenómeno de la migración y el poder de las matemáticas como motor de la educación y la sociedad, entre otros asuntos. 

"Los expertos expondrán la evidencia y luego los parlamentarios que lo deseen podrán profundizar en ella fijando nuevos contactos con el experto; al final se trata de empezar a tender puentes y por eso también estamos buscando colaboradores con conocimiento científico y predisposición a divulgar para hagan de intermediarios", explica Climent. Al fin y al cabo, insisten los promotores de la iniciativa, "los políticos deben ser capaces de legislar en cada uno de los aspectos de una sociedad, desde la gestión de nuestros impuestos, la educación, la pesca de altura o el tamaño mínimo entre dos asientos en un avión. Tienen agendas apretadas y se espera de ellas que sean capaces de plantear una opinión fundada en un altísimo número de temáticas. Por poner un ejemplo, los presupuestos actualmente en discusión van a requerir la votación en pocos días de más de 7.000 enmiendas, cada una de ellas importante para alguien, desde la rotonda en una carretera nacional hasta una tasa a las empresas tecnológicas. Solo tratar de tener en la mente tal cantidad de cuestiones implica la imposibilidad de profundizar en la mayoría de ellas y limitarse solo a los aspectos más relevantes".

Tender puentes

Climent apunta asimismo que los coloquios de noviembre serán solo una fase 'inicial' del proyecto, tendiente a propiciar que científicos y políticos "empiecen a hablar el mismo idioma y se resulten útiles unos a otros", sentándose así las bases de una estructura u 'oficina' ya estable dentro del Parlamento para los años venideros. 

El objetivo de máxima es que todos los políticos tengan acceso por igual a la evidencia científica y puedan debatir leyes "con informes en la mano", como sucedió recientemente por ejemplo en el Reino Unido en el debate y finalmente aprobación de los bebés con tres padres: la Iglesia defendía que no era un método de reproducción seguro pero la asesoría científica demostró que la tasa de riesgo es baja y, a cambio, elimina al 100% las enfermedades mitocondriales que las madres transmiten a los hijos. 

La red europea de las oficinas de asesoramiento científico que hicieron posible estos estudios, la EPTA, tiene miembros de parlamentos como el alemán, el francés, el griego o el portugués, pero no tiene representantes del parlamento español. 

Falta de una oficina 'independiente'

"Actualmente el Gobierno español cuenta con asesoría científica solo para temas de urgencia", apunta Climent. "Pero no existe una oficina de científicos independiente - no sujeta al nombramiento de tal o cuál partido - que pueda asesorar con informes y evidencias científicas a cualquier parlamentario que lo desee sobre un tema a la hora de legislar. Y ahora creemos que la comunidad científica de la que dispone nuestra sociedad - unos 200.000 investigadores- tiene un tamaño suficientemente grande como para poder organizarnos y empezar a ofrecer esta asistencia a los parlamentarios".

Sobre cómo se plasmaría ese asesoramiento, en suma, los responsables de la iniciativa apuntan a recoger el ejemplo de la oficina británica: "Allí la recopilación de evidencias consta de una serie de entrevistas con más de 30 personas expertas en el tema y sucesivas revisiones por otros tantos científicos independientes. El objetivo es alcanzar un consenso sobre el tema tratado para que en no más de cuatro páginas se resuman cuáles son las evidencias y sus limitaciones, para que así pueda ser útil para el político".

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