España

Los centros de menores que tratan a niños que pegan a sus padres llenos y con lista de espera

La Guardia Civil anima a quienes conozcan casos de este tipo de violencia, que no para de crecer, que lo denuncien

Un joven tatuado.
Un joven tatuado. CC

“Llevar a cabo malos tratos a tus padres, esas personas mayores que te lo dieron todo, es de cobardes y ruin”. Este tuit del sábado de la Guardia Civil aconseja a quien conozca casos a llamar al teléfono de socorro de este cuerpo.

El mensaje no es más que la constatación de un hecho cada vez más frecuente en la sociedad española: el maltrato de hijos a padres, llamado técnicamente por los especialistas, ‘violencia filio parental’.

Cuando un hijo pega a sus padres, éstos tienen dos opciones: denunciar a la Fiscalía o intentar reconducir la situación, acudir a un centro privado para intentar solucionar esta situación.

5.000 padres denunciantes

Los últimos datos oficiales hablan de cinco mil padres que denunciaron a sus hijos por agresión en los últimos años, con un aumento de cerca de cien casos respecto al año anterior. Se calcula que entre un 10 y un 15% de los conflictos graves no son denunciados por la familia.

La cifras oficiales sólo recogen los casos de los mayores de 14 años, ya que es la Ley la que no establece castigo posible antes de esa edad.

La Fundación Amigo, una de las especializadas en esta materia, cree que el germen de esa situación se produce en muchos casos en edad más temprana. Hay muchos casos de niños de 7, 8 y 9 años que agreden a sus padres y a sus abuelos. 

El especialista Joxu Aróspide señalaba en la televisión vasca que la edad pico son los 15 y 16 años, “donde el chaval ha cogido ya atribuciones”. Este mismo reportaje señala que este tipo de violencia ha crecido un 54% en 2017, según la Ertzaintza.

La violencia filio parental tiende a aumentar

La página web de la ‘Sociedad Española para el estudio de la Violencia Filio-Parental’ señala que más de 400.000 jóvenes españoles maltratan física o verbalmente a sus padres.

Esta organización coincide con la Guardia Civil en que violencia filio parental ha aumentado en los últimos años y “hoy es un problema que sufre más del 10% de los hogares con hijos adolescentes”.

Muchas familias no pueden pagar un centro especializado, por lo que la situación se eterniza cuando no se agudiza a límites que llevan a poner en peligro a la familia.

Javier Urra, un gran especialista, afirma que en ocasiones los padres llaman a la policía, que a su vez lleva al hijo a un centro sanitario al considerar que tiene un ataque “pero a la semana le dan el alta y el problema sigue sin solución…”.

En España no hay centros públicos que se puedan hacer cargo de los hijos que tienen problemas de violencia y los privados, organizados por fundaciones, están llenos, con lista de espera. Sólo hay tres especializados como son Recurra, La Fundación Amigo y Analgama.

Centros de ayuda

La lista de espera se acumula. Recurra, por ejemplo, ofrece 96 plazas y tiene unos 30 en lista de espera, cifras similares a las del resto de centros. En este centro 108 profesionales se turnan para intentar sacar adelante a estos chavales.

Ofrecen una residencia para el tratamiento psicoperapéutico en un entorno tranquilo. Trabajan con los niños, pero también con los padres. Buscan que los chavales tengan un cambio paulatino y global en la forma de relacionarse con los demás y consigo mismo.

“Se crea –señalan- un entorno de convivencia diseñado para favorecer la modificación de los valores, pensamientos, actitudes, dotando a los diferentes miembros de la familia de herramientas y habilidades que faciliten una adecuada convivencia”.

Javier Urra señala que la responsabilidad y la implicación de todos los miembros de la familia es fundamental para salir adelante.



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