La carta de Oriol Junqueras donde cuestiona la vía unilateral para lograr la independencia ha suscitado un terremoto interno en el partido. Un sector de ERC considera que el líder condenado por sedición está incumpliendo con la ponencia política vigente, aprobada en el último congreso nacional del partido en 2019. 

Este sector, organizado bajo el nombre ‘Col·lectiu 1 d’octubre’, acordó con la dirección así como con el resto de la militancia que ERC ser leal “al mandato del 1-O”, en referencia al referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, y como “tercera opción", subrayan en el documento, no iban a "descartar nunca la vía de volverlo a hacer, si puede ser acompañada de complicidades internacionales, pero independientemente de la existencia del acuerdo con el Estado".

En el documento vigente, publicado en la web de ERC, no aparece en ningún momento la palabra “unilateralidad” ni “vía unilateral”, pero desde este colectivo explican a Vozpópuli que fue la posición acordada después de “transaccionar el texto” con la cúpula. Por esta razón se habla de “volverlo a hacer”. Y este volverlo a hacer apela a los hechos de 2017.  En consecuencia, consideran que desmarcarse de lo acordado y publicado en el Congreso Nacional del partido sería romper el partido por dentro.

Según detallan, los sectores más reticentes a abrirse al posibilismo de la dirección acabaron aceptando el planteamiento de la dirección de priorizar el “diálogo con el Estado” para tratar de lograr “un referéndum acordado”. Sin renunciar, eso sí, a mantener viva la idea de la unilateralidad, “independientemente” de las negociaciones con el Estado y tratando de contar con apoyo internacional, tal y como aparece reflejado en el documento de la ponencia política. 

ERC y el pragmatismo 

Después de las elecciones catalanas del 14 de febrero, este sector de ERC también presionó para que la dirección pactara un acuerdo de gobierno con Junts per Catalunya, con la finalidad de mantener el plan rupturista en la primera página de la agenda política del Govern. 

El hecho de que los de Oriol Junqueras superaran a JxCat en el bloque independentista propició que una parte importante de JxCat se aviniera a aceptar su estrategia política. Es decir, la vía pragmática de pactar con el Gobierno de Pedro Sánchez, recuperar la mesa de diálogo entre gobiernos o buscar un referéndum pactado. 

Aunque casi nadie confía en el recorrido que puedan tener estor encuentros bilaterales, se aceptó dar un margen de tiempo de dos años a Pere Aragonès antes de explorar otras estrategias como las que quieren sectores de la CUP y JxCat de buscar el “choque con las instituciones del Estado”

Indultos

Estos cuadros internos de ERC también temen que este abandono -ya no solo de facto sino también en el discurso- de la vía unilateral pueda ser una forma encubierta de renunciar a la “amnistía y el derecho de la autodeterminación” y contentarse con las “migajas” del indulto. 

Como informó este medio, hace tiempo que Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, pacta con PSOE y Podemos para agilizar esta medida de gracia. Aunque hasta ahora, y de puertas afuera, el discurso oficial era que solo se aceptaría un eventual indulto a los líderes del 1-O como una forma de “aligerar la situación de los presos”. Pero sin renunciar a una ley de amnistía. 

Desde distintas corrientes del independentismo los indultos se perciben como una victoria de Pedro Sánchez para “limpiar” su imagen de cara al exterior. Si la órbita de Carles Puigdemont los desdeña y apuesta por mantener el frente judicial en Europa como mejor fórmula para acusar al Estado de “vulnerar los derechos políticos” de los nacionalistas, la dirección de ERC cree que esta medida de gracia “calmaría” a los sectores más moderados de JxCat al tiempo que les otorgaría mayor crédito de cara al electorado que la vía de la negociación da sus frutos.

De momento, sin embargo, Junqueras ha logrado irritar a un sector de su propio partido, que no cree que los indultos sean una medida suficiente como para renunciar a la vía unilateral.