El acuerdo entre ERC y la CUP para investir a Pere Aragonès como presidente de la Generalitat exige, en uno de sus puntos, la "implementación de la Banca Pública en el corto plazo" con la conversión del Institut Català de Finances (IFC) en esa nueva entidad bancaria. Este asunto, acordado también con Junts, se gestionará desde el Departamento de Economía, que ahora lidera el ex directivo de La Caixa, Jaume Giró. Las fuentes consultadas, sin embargo, aseguran que es "inviable" que Giró asuma este encargo.

El salto a la política del ex director de la Fundación presidida por Isidre Fainé ha dado esperanzas a ciertos sectores del Ejecutivo de que su pasado bancario pueda ser útil para lograr la licencia que permitiría al IFC convertirse en un banco. Pero, según explican las fuentes consultadas, Giró es consciente, como buen conocedor del mundo financiero, que "es muy difícil que el Banco Central Europeo acceda a ello".

Fuentes del Departamento de Economía señalan que aunque el nuevo 'conseller' no podrá desmarcarse de la línea política del Govern y deberá "ejecutar" sus planes, el compromiso para crear una banca pública -que lleva más de diez años sobre la Mesa del Govern- tampoco podrá cumplirse en esta legislatura. Este medio ha contactado con Giró sobre este asunto, pero no ha atendido a nuestras preguntas.

Por su parte, las fuentes financieras consultadas confirman a este medio que, hasta la fecha, el Gobierno catalán nunca ha solicitado ficha bancaria para el ICF al Banco de España, pero en caso de hacerlo la decisión final será del Banco Central Europeo. Y es que la ventanilla para presentar la documentación sería Cibeles, pero sólo como tránsito al BCE..

Y es que desde que existe el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), es el supervisor europeo quien ejerce la función de supervisión de la estabilidad financiera de los bancos establecidos en los Estados miembros. La regulación financiera y las directivas de competencia son emitidas a nivel europeo e "impiden crear empresas públicas y menos bancos fácilmente", detallan para ilustrar cómo Giró tiene muy presente la complejidad de la cuestión.

Choque con la CUP

Como ha sucedido con otros asuntos, tampoco se descarta que el titular de Economía haga las gestiones para que el ICF trate de obtener ficha bancaria y posteriormente, si se tumba, jugar la carta del agravio del Estado contra los intereses de la Generalitat. Esta opción les permitiría cumplir con este compromiso a tres bandas (ERC, Junts y CUP), pero el problema, detallan fuentes del Departamento de Economía, es que puede chocar con la posición de la CUP, que exige que la "implementación" de esta nueva entidad de titularidad pública sea "en el corto plazo".

El escenario más factible es que se vuelva a posponer este objetivo. El hecho de que Junts sitúe este punto del acuerdo de gobierno como una cuestión secundaria y en la que, de puertas adentro, tampoco confía mucho, puede representar un apoyo para Giró. El exdirectivo de La Caixa forma parte de la 'cuota' de los de Carles Puigdemont dentro del nuevo Govern. En consecuencia, no está solo si aplaza, sine die, los trámites.

Entidad financiera

El Institut Català de Finances opera de forma parecida al Instituto de Crédito Oficial, pero a escala autonómica y sin ser una entidad de crédito. El ente, dirigido por Víctor Guardiola, ha adquirido mayor protagonismo durante la pandemia, al haber financiado durante el 2020 a 3.800 pequeñas y medianas empresas con 1.329 millones de euros. Según informó el 'Diari Ara', se trata de una cifra que dobla la de 2019 y, también de acuerdo con el mismo rotativo, su director general considera que si se lleva a cabo la "transformación" en banca pública, no es necesario que cuente "con depósitos bancarios".

Este sería otro punto de discrepancia con los anticapitalistas, cuyo apoyo externo es vital para el Govern. En su informe 'Avancem cap a la banca pública de la república catalana' planteaban que el "crecimiento de esta banca" se desarrollara con la "captación de depósitos" y se base en financiar proyectos de la economía solidaria. Si bien el acuerdo de mínimos con ERC no es tan ambicioso, sí exigen que logre la ficha, pueda acceder al crédito directamente del BCE y pueda recibir depósitos de las instituciones públicas y algunas empresas.

Es decir, todo indica que habrá tensiones entre socios si la CUP no renuncia a su 'cortoplacismo'. Además, estas visiones opuestas sobre la necesidad de crear una banca pública guardan cierta relación a las que se produjeron en el Gobierno de Pedro Sánchez respecto a la propuesta de Podemos de convertir el ICO en un banco público. El Ministerio de Economía se limitó reforzar la "inversión pública" de la institución, y dio así carpetazo a la propuesta de los morados.

¿Un ICO catalán?

El ICF es una entidad financiera, de inversión, que en distintos momentos políticos ha buscado ser también una entidad de crédito, como el ICO, pero sin lograrlo. En octubre de 2013 el Parlament envió al Congreso una proposición de ley para adaptarla y que tuviera las mismas funciones que el ICO, pero no se llegó a debatir nunca. En aquel momento, Aragonès negó que se tratara de un paso previo para la futura creación de una banca pública catalana.

En la misma línea, el Ejecutivo catalán hizo un decreto para convertirla en una entidad de crédito, pero lo retiró después de que el Consejo de Garantías Estatutarias detectara errores en la forma y el fondo. Con todo, desde el Departamento de Economía saben que este anhelo de tener una banca pública que opere como si Cataluña fuera un país, con acceso directo al BCE, es muy difícil de que prospere y será Giró quien le tocará enterrar este objetivo. Al menos, en esta legislatura.