El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha anunciado que pedirá al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que autorice un toque de queda nocturno para 158 municipios, entre ellos Barcelona, por su elevada incidencia de coronavirus, medida que quiere aplicar este próximo fin de semana y al menos durante 7 días.

Aragonès lo ha anunciado en una comparecencia institucional en el Palau de la Generalitat después de reunir el comité de seguimiento de covid-19, en lo que supone un nuevo endurecimiento de las restricciones que el mismo Govern había aprobado el pasado lunes.

El toque de queda, que sería de la 1 de la madrugada a las 6 de la mañana, es una medida "difícil pero imprescindible", ha señalado el presidente catalán, que ha precisado que afectará a aquellos municipios de más de 5.000 habitantes con una incidencia acumulada igual o superior a 400 casos diagnosticados de coronavirus por cada 100.000 habitantes en los últimos 7 días.

Superan este límite un total de 145 municipios catalanes, a los que se suman 13 más que están por debajo pero están rodeados de localidades con elevada incidencia, con lo que en total son 158 los afectados.

Entre ellos figuran las principales localidades catalanas, como Barcelona, L'Hospitalet del Llobregat, Terrassa, Badalona, Sabadell, Tarragona, Mataró, Santa Coloma de Gramanet, Reus, Girona, Sant Cugat del Vallès, Cornellà, Granollers, Castelldefels, Blanes, Martorell, Sitges, Sant Feliu de Guíxols, Palamós o Puigcerdà.

Hacerlo con la mayor rapidez posible

Aragonès ha explicado que han iniciado los trámites para pedir el aval del TSJC con el fin de poder aplicar el confinamiento nocturno "con la máxima celeridad posible": "Queremos que entre en vigor este fin de semana y tenga una duración inicial de 7 días prorrogables", ha añadido.

"La situación es muy delicada, es extremadamente frágil; adoptamos una medida del todo excepcional que restringe el derecho a la movilidad de la ciudadanía en 158 municipios, que aglutinan a la mayor parte de la población de Cataluña", ha afirmado el president.

El objetivo es reducir las actividades sociales que facilitan la propagación del virus, con el fin de "proteger la salud de la ciudadanía" y el "buen funcionamiento del sistema sanitario" que se está "tensionando excesivamente en los últimos días" con esta quinta ola de coronavirus que "amenaza a Cataluña", ha subrayado.

Una medida complementaria

Aragonès ha indicado que esta medida "difícil pero imprescindible" se toma para evitar restricciones mayores en el futuro y ha puntualizado que es "complementaria" a las restricciones que ya adoptó el Govern el pasado lunes y que este miércoles ya ha avalado el TSJC, entre las que destaca el cierre de toda actividad a las 00.30 horas y limitar las reuniones a 10 personas.

Los Mossos d'Esquadra y las policías locales se encargarán de vigilar el toque de queda, una vez lo avale el TSJC y sea publicado en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC), y en caso de incumplimiento podrán imponer sanciones que oscilarán entre los 300 y los 6.000 euros.

Cataluña ha superado los 800.000 infectados por coronavirus desde el inicio de la epidemia, de los que casi 100.000 se han contagiado en las últimas tres semanas, en esta quinta ola que sigue incrementando el número de enfermos por covid en los hospitales.