La jornada electoral empieza este domingo con la garantía por parte del Govern de que la totalidad de las mesas se podrán constituir. Después de que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) tumbara el decreto electoral del Ejecutivo catalán, y de semanas de incertidumbre sobre si se podrá ejercer el derecho a sufragio sin riesgo sanitario, todos los partidos han hecho un llamamiento para que los ciudadanos vayan a votar. El mayor temor es la abstención y el 30% de indecisos que reflejan los sondeos.

Los partidos y analistas asumen que la participación caerá después de las elecciones de 2017, que se celebraron en un contexto opuesto al actual (sin pandemia y con el desafío del procés todavía vivo). El escenario de ahora, en cambio, ha dejado muestras de una elevada volatilidad: con un empate prácticamente entre tres partidos -PSC, Junts y ERC- y, a diferencia de otras citas electorales, con una parte importante de los catalanes que no decidirá a qué partido apoyar hasta el último momento.

Aunque la pandemia ha cambiado el paradigma de la política catalana, relegando el tema de la independencia a un segundo plano, también es cierto que en las elecciones autonómicas el número de abstencionistas es mucho mayor entre el electorado constitucionalista. Pese al llamado 'efecto Illa', en Moncloa el pesimismo ha hecho mella y creen que ERC y Junts volverán a repartirse el gobierno. En este sentido, los analistas consultados por Vozpópuli señalan que los votantes del partido de Carles Puigdemont son los más movilizados. "Los del PP son los más desmovilizados mientras que Junts son los más motivados", explica Lluís Orriols, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III.

El PSC, en cambio, estaría al mismo nivel que ERC en "franjas medias" y Ciudadanos -que ganó los comicios de 2017- sufriría una fuga de votos hacia PSC y Vox. Si se observa en términos de abstención en función de los colectivos que, a priori, son más vulnerables (como la gente de tercera edad) la sociométrica no refleja que la desmovilización sea mayor entre los más mayores, sino que se reparte de forma homogénea entre todas las edades.

Así lo explica Sandra León, politóloga e investigadora en la Universidad Carlos II: "Lo que sabemos hasta ahora de lo ocurrido en el País Vasco y en Galicia es que los mayores no se desmovilizaron más en las elecciones del pasado mes de julio que en las anteriores. En Cataluña, los sondeos muestran que hay desmovilización en todos los grupos de edad, pero esta desmovilización es precisamente menor entre los más mayores que en el resto de votantes".

Y es que la abstención también se puede producir -añade Orriols- no solo por el virus sino por ser unos comicios que se perciben "muy poco competitivos". La política de bloques y los vetos cruzados, como el de los principales partidos independentistas de no pactar con el PSC, vislumbran un Parlament muy fragmentado y con dificultades enormes de alcanzar pactos. Y, en consecuencia, eliminan los incentivos de aquellos votantes menos comprometidos -y/o más pragmáticos- de acercarse a las urnas.

Pablo Simón, politólogo y especialista en sistema de partidos, también confirma que tanto los datos del Centro de Estudis de Opinió (CEO) como del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) reflejan que la desmovilización puede ser mayor entre Vox y Cs. "Se observa también una tendencia de ir hacia el PSC, pero la abstención puede pesar más", argumenta.

Indecisos

La indecisión y la abstención no son factores distintos, sino que están relacionados, explica León: "Los indecisos son en gran parte antiguos abstencionistas. Y quienes se muestran hoy indecisos tienen una menor probabilidad de ir a votar".

Estos comicios están marcados por el gran número de indecisos. Su perfil, añaden los expertos, es de un votante joven (más de la mitad de los más jóvenes - 18 a 24 años - se muestran indecisos, según el CEO, mientras no llega a uno de cada tres entre los más mayores). "La indecisión tiene implicaciones sobre otros partidos distintos a los que se podrían ver afectados por una mayor abstención de los mayores", abunda la especialista.

Los partidos con un electorado más joven son CUP y En Comú Podem y, un poco menos, Ciudadanos y ERC: "Desde el punto de vista de la abstención y de la indecisión Junts le saca ventaja a ERC porque quienes hoy simpatizan con Junts muestran una mayor probabilidad de ir a votar y porque los votantes de Junts en las elecciones del 2017 están menos indecisos sobre su voto en las próximas elecciones". 

Ley Electoral

El hecho de que la Ley Electoral beneficie a las zonas menos pobladas y rurales, donde se concentra el mayor voto independentista, también apuntan a que el nacionalismo gozará de más escaños. El voto en Gerona vale un 50% que en Barcelona, y el votante socialista se agrupa sobre todo en el área metropolitana de Barcelona.

Los sondeos muestran unos resultados muy empatados, con una notable fragmentación del voto tanto en el sector independentista como en el constitucionalista. Vox, que en Cataluña es todavía una formación extraparlamentaria, podría dar el sorpasso al PP y quedar en quinto o cuarto lugar. La ruptura de JxCat y el PDeCAT también afecta al centroderecha nacionalista y da oxígeno a ERC.

El escenario de pactos post-electorales, sin embargo, tampoco despeja las dudas. Hay varias posibilidades de alianzas y la única certeza de que los de Oriol Junqueras tendrán la llave de la gobernabilidad. Después de meses de parálisis gubernamental -con un presidente inhabilitado y con los tribunales decidiendo sobre los decretos electorales-, hay también posibilidad de repetición electoral. Y, aunque el resultado pueda estar abierto tras el 14-F, el desconcierto puede durar unas semanas hasta la configuración -o no- de un nuevo gobierno.