El hombre fuerte del Grupo Planeta y presidente de La Razón, Mauricio Casals, ha declarado este lunes en la Audiencia Nacional como investigado por encargar presuntamente al excomisario José Manuel Villarejo un espionaje a dos empresarios rivales. En su interrogatorio ante el juez admitió su relación con el polémico mando y cifró en casi una decena las comidas a la que asistió con él y otras personas, según informan a Vozpópuli fuentes presentes en la declaración. 

En su comparecencia, Villarejo dijo haberle aceptado el encargo por hacerle “un favor” y dio cuenta de un vínculo fluido entre ambos: “Conozco al señor Casals desde hace muchos años y he mantenido relación hasta prácticamente mi detención (en noviembre de 2017). Reuniones, comidas, relaciones con él, mil cosas”. Villarejo citó también los actos a los que asistía en La Razón. “Había una sala VIP, que éramos un grupito, subíamos a una planta y allí nos quedábamos, ya sabe, conspirando”, le dijo al juez y el fiscal.

Casals no negó tener relación con Villarejo y admitió haber asistido a comidas siempre organizadas por el mando, algunas de ellas con presencia de muchas personas. De hecho dijo, que nunca ha estado a solas con él. También admitió que sabía de su condición de policía, algo clave para los investigadores en los casos en los que han querido acreditar la existencia de un presunto delito de cohecho. Como funcionario de Policía en activo, Villarejo no podía aceptar investigaciones privadas. 

Sin embargo, en este punto Casals sí se distanció de las declaraciones que prestó hace meses el exmando en sede judicial. El directivo de Planeta negó haberle encargado ningún espionaje. Esta causa es la Pieza 18 del macrocaso sobre las actividades de Villarejo que se investiga en la Audiencia Nacional. Versa sobre el llamado Proyecto Brod, centrado en buscar “debilidades” de los hermanos empresarios Javier e Ignacio Pérez Dolset, enfrentados desde hace años a Planeta y a Mauricio Casals en particular. 

"Informe preliminar"

La Policía halló entre la documentación incautada en la operación Tándem un documento llamado "Informe Preliminar" que incluía datos personales de los hermanos Pérez Dolset, dueños de un sociedad participada por Planeta. Villarejo declaró a los investigadores que Casals personalmente le había comentado que había tenido problemas con ellos. Dijo que no fue una petición formal, pero que Casals sí le manifestó que estaban contra él y que mirase a ver “si había posibilidad…”.

Casals sostiene que eso no es cierto y que él no tenía capacidad para encargar nada en nombre de Planeta. En ese punto también choca con lo declarado por Villarejo, quién afirmó que Casals era “un factotum” de Planeta: “Siempre hablaba en nombre de todos".

Junto al "Informe preliminar" de los Pérez Dolset, apareció también una memoria económica en la que se presupuestaban los costes del espionaje. Solo el preliminar ya costaba 9.000 euros, pero luego daba paso a una primera fase valorada en 275.000 euros. Pero en este caso, la Policía no halla evidencias de pagos a las cuentas de Villarejo o a sus empresas, razón por la que el juez, con el visto bueno de Fiscalía, optó por archivar el caso. La relación entre Planeta y Villarejo se investiga también en otra pieza separada.

Pese al archivo, Casals ha tenido que declarar porque la Sala de lo Penal atendió el recurso de los Pérez Dolset y ordenó al Juzgado que le citase como imputado tras las declaraciones de Villarejo. El interrogatorio duró menos de media hora, según las fuentes consultadas por este periódico y solo contestó a la Fiscalía, al juez y a su defensa. Preguntado acerca de si Villarejo perdonó los 9.000 euros del "Informe preliminar" por el trabajo que le prestaba de introducción con las altas esferas empresariales, Casals se limitó a insistir que desconoce la existencia de ningún informe.