"Me he perdido… por dónde queda el patriarcado". Con esta frase ha aparecido en la plaza 8 de marzo de Santiago de Compostela una muñeca ahorcada con la cara de la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo.

Al parecer, un grupo de personas la colocó en un árbol durante la madrugada del 19 de febrero como rechazo a la postura de la dirigente socialista respecto a la 'ley trans' que impulsa el Ministerio de Igualdad dirigido por Irene Montero y que lleva siendo objeto de debate desde hace semanas entre las feministas históricas del PSOE y la formación morada.

Ante lo sucedido, Calvo ha mostrado este domingo su rechazo a que en democracia se pueda actuar con violencia y amenazas. "Ni la violencia ni las amenazas tienen cabida en una democracia. Así no", ha escrito Calvo en su cuenta de Twitter.

Condena del PSOE

El PSOE, también a través de esta red social, ha tachado de "intolerable, abominable y repugnante" lo sucedido y, como Calvo, secretaria de Igualdad del partido, la formación ha hecho hincapié en que "la intimidación, la amenaza, la coacción o la violencia no se pueden permitir en una democracia plena como la nuestra".

"Ya vemos dónde va a parar el discurso negacionista", han escrito en las redes sociales del partido antes de enviarle todo su apoyo a Carmen Calvo.

También la ministra de Educación, Isabel Celaá, ha condenado lo sucedido y ha enviado un abrazo a la vicepresidenta del Ejecutivo. "Solo quienes no tienen argumentos ni razones recurren a la violencia y las amenazas", ha escrito respondiendo al tuit de Calvo.