Francisco Camps recibió este viernes un baño de realidad en las primarias a la presidencia del Partido Popular en la Comunidad Valenciana (PPCV). Su candidato, José Vicente Anaya, sufrió un serio correctivo en toda la región y, más en concreto, en la ciudad de Valencia, donde el expresidente mantiene su intención de liderar al partido de cara a las municipales de 2023. Pero si albergaba alguna esperanza, ahora tras los comicios la habrá perdido.

El candidato de la dirección nacional para la sucesión de Isabel Bonig, Carlos Mazón, obtuvo un total de 6.679 votos (el 95,55%) de los 6.990 emitidos en las primarias del PPCV de este viernes, mientras que Anaya recibió un total de 283 votos (el 4,05%). La participación fue altísima, del 92,3%, lo que indica que los militantes de toda la comunidad autónoma quisieron aupar a Mazón y, de paso, cortarle las ambiciones a Camps.

En la provincia de Valencia, la candidatura de Mazón consiguió 2.960 votos, lo que supone el 92,07% mientras que Anaya apenas obtuvo 245 papeletas (7,62%). Votaron un total de 3.215 militantes (92,04%). En cuanto a Alicante, donde el vencedor preside la Diputación, y a Castellón, la victoria fue aún más aplastante para el preferido de Génova.

Pero buena parte de las miradas se posaban en las urnas repartidas por la ciudad de Valencia ya que es donde Camps quiere aspirar a la alcaldía. Y ahí la tendencia fue la misma que en toda la Comunidad Valenciana. Mazón recibió 396 votos y Anaya, apenas 33. Eso supone que el primero tuvo un 92,3% de apoyos y que el candidato del expresidente se quedó en el 7,7%.

Camps PP Barberá
Francisco Camps y Rita Barberá en una imagen de archivo.

El viaje a la Ítaca valenciana empezó para Camps en agosto del año pasado. Para sorpresa de Génova y de muchos de sus compañeros de filas en la Comunidad valenciana, se mostró dispuesto a regresar a la primera línea de la política.

En ese momento habían pasado nueve años después de haber dejado la representación pública y ocho desde que fue finalmente absuelto de su presunta implicación en el 'caso Gürtel'. El movimiento de Camps se produjo en un momento en el que la Fiscalía Anticorrupción había pedido que fuese investigado por mentir "palmariamente" durante el juicio a la trama del PP.

Lejos de amilanarse y con un futuro judicial aún sin despejar, Camps dejó abierta la posibilidad de presentarse a la alcaldía que durante muchos años llevó sobre sus hombros la fallecida Rita Barberá, cuya figura reivindica siempre que puede: "Si mi partido me lo ofrece, volveré", dijo en una entrevista en ABC.

En términos netamente políticos, Camps aprovechó para arremeter contra "las tres obsesiones de la izquierda" y acusar al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero de "descoser la convivencia" al tirar "de los tres hilitos": "la unidad de España, la educación y la Iglesia".

El 7,7% que ha recibido el candidato de Camps en Valencia es un indicio muy claro de que los afiliados del PP no le esperan con los brazos abiertos

En ese sentido, el expresidente valenciano consideró que Pedro Sánchez y Podemos son los herederos de Zapatero, y subrayó que "España no tendrá solución hasta que los votantes de izquierda se queden todos en el PSOE y el PP sea la casa común del centro derecha".

"Fue destruir la imagen del PP en Valencia y Madrid, no tanto para gobernar en estas comunidades, que también, como para evitar la mayoría absoluta. Cada vez que los socialistas tienen un problema, se inventan un caso de corrupción en Madrid o Valencia, y luego nunca piden perdón cuando las causas se archivan", remarcó sobre los presuntos casos de corrupción del PP. Y a la pregunta de qué haría si le regalasen un millón de euros, Camps afirmó que mandaría "la mitad a Cáritas Diocesana de Valencia" y "la otra mitad a las misiones de la Diócesis en el Perú amazónico".

El desafío de Camps

Tras aquel regreso al ruedo político hace casi un año, el expresidente ha seguido con su idea de encabezar la candidatura del PP de Valencia en mayo de 2023, aunque su partido no contempla primarias en la elección de cabezas de cartel para las municipales. Y de cara al congreso regional del PPCV, no ha dudado en desafiar a Génova con una candidatura alternativa -la de Anaya- frente al 'ungido' por Pablo Casado -el citado Mazón-.

La dirección nacional del PP confía ahora en que el expresidente no vaya más allá en su idea de aspirar a la alcaldía de Valencia, un puesto que Génova ya tiene en mente para María José Catalá, la presidenta de los 'populares' en la capital del Turia. El 7,7% que ha recibido Anaya en la ciudad es un indicio muy claro de que los afiliados del PP no le esperan con los brazos abiertos.