El juez que investiga a Podemos por presunta malversación tomó este lunes declaración a dos trabajadores contratados por el partido. El magistrado trata de esclarecer si la consultora Neurona hizo realmente los trabajos electorales por los que recibió 363.000 euros de la formación que lidera Pablo Iglesias. Ninguno de los dos testigos supo explicar las labores que hizo la firma mexicana investigada. “A mi nadie me presentó a nadie de Neurona”, llegó a decir uno de ellos.

Se trata de un cámara llamado Tirso Nohales Escribano, trabajador externo que fue contratado por Podemos para cubrir parte de la campaña electoral de los comicios generales de abril de 2010. Según ha dicho, cobró un total de 17.000 euros por los trabajos que le ocuparon la mitad de la campaña. El juez le citó a declarar tras la petición de una de las acusaciones, que sospecha que hizo el mismo trabajo por el que presuntamente se pagó a Neurona. 

En un momento de su interrogatorio de más de 45 minutos al que ha tenido acceso parcial Vozpópuli, fue preguntado por una de las acusaciones si conoció a algún trabajador de Neurona durante el tiempo que estuvo trabajando para Podemos y acudiendo a cubrir actos electorales. “¿No había nadie de Neurona?”, le cuestionaron. “Que yo sepa no. A mi nadie me presentó a nadie de Neurona”

Durante su declaración como investigado en la misma causa, Juan Manuel del Olmo, la mano derecha de Iglesias y responsable de comunicación de Podemos y de su vicepresidencia, explicó al juez que para esa campaña usaron muchas cámaras por primera vez. Que si bien lo habitual es usar una sola cámara fija para cada acto, en aquella ocasión se recurrió a hasta cuatro cámaras para hacer varios planos y tiros de cámara distintos.

"Muchos trabaos se solapan"

“Hay un montón de trabajos que se solapan y necesitas equipos dedicados a cada una de las cosas”, defendió Del Olmo. Contestó así a las dudas del juez que le cuestionó por qué “teniendo un equipo propio de cámaras contratan a Neurona”. Sin embargo, ni Tirso Nohales ni Escribano supieron explicar el trabajo que hacía Neurona durante la campaña. Fuentes de la acusación añaden que el precio de 363.000 euros se antoja un valor muy por encima de mercado atendiendo a los servicios que dice Podemos que prestaron. De ese dinero, Neurona destinó luego 270.000 euros a una sociedad llamada Creative Advice que también investiga el juez. podemos se ha desvinculado de estas operaciones posteriores.

La segunda persona que compareció como testigo este lunes es Silvia Santana, contratada también por Podemos para la prestación de servicios audiovisuales. Ha confirmado que había más cámaras en los actos, pero no ha precisado más. En su caso solo estuvo presente en dos actos y alquiló sus cámaras para otros cuatro.

Ha dicho que ella solo se dedicaba a hacer el streaming de los actos electorales. Los abogados de Podemos le mostraron uno de los vídeos editados a partir de las imágenes que ella grabó y ha acreditado que ese trabajo posterior no lo hizo ella. De este modo, el partido trata de demostrar que era Neurona la que después hacía ese trabajo de edición a partir de los vídeos que grababan otros. Los letrados de la formación morada también le han preguntado por otras dos firmas que, como Neurona, también prestaron servicio para el partido y tampoco los conocía.

Para este lunes estaba citado un tercer testigo, pero no se ha presentado ya que actualmente vive en Irlanda y no se le ha podido contactar. Se trata de Víctor Lasa, contratado para  la producción de actos electorales.

La documentación que no convence al juez

Podemos defiende que en verano y tras la imputación del partido como persona jurídica aportó al Juzgado más de 1.400 documentos para probar que los servicios se prestaron. No obstante, a juzgar por estas citaciones y por las insistentes preguntas que formuló a los líderes del partido, el juez sigue sin tenerlo claro. De hecho ha ordenado a la Brigada de Investigación de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción (UCDE) que investigue los vídeos entregados para determinar "la autoría y la fecha de su realización, y cuales otros datos informáticos se puedan obtener".

El partido dice que la documentación aportada consta de tres bloques: una de ellas es la grabación de imágenes a modo de recursos y  tomar fotos, otra es la producción de vídeos muy rápidos para lanzar a las redes y luego una tercera labor de asesoría y estrategia. Sobre esta última, el dirigente del partido Del Olmo explicó al juez que muchas veces no quedaba constancia porque se hacía de forma verbal. “No hace falta plasmar nada en informes porque como vas a toda velocidad y todo caduca, el tiempo que haces en escribir algunos informes tardas más”.

Sobre las personas concretas que prestaban los trabajos en los actos de campaña o en las instalaciones que Podemos habilitó para aquella campaña en un piso de la calle Maudes de Madrid llamado Big Data Room, tanto Del Olmo como el jefe de finanzas del partido también imputado, Daniel de Frutos, admitieron no poder identificarles.