Carmen Calvo ha pedido salir del Gobierno de Pedro Sánchez, según ha sabido Vozpópuli. El ascenso de Miquel Iceta y su mala relación con el director de Gabinete del Presidente, Iván Redondo, han influido en esta decisión. La vicepresidenta primera dejará su cargo en la segunda quincena de julio, cuando Sánchez tiene previsto anunciar una remodelación amplia de su Ejecutivo.

Este diario informó el pasado 18 de junio que Sánchez planeaba ascender a Iceta –ministro de Política Territorial- a la vicepresidencia y entregarle además la portavocía del Gobierno. El plan sigue su curso y Calvo dejará el Ejecutivo, dicen estas fuentes, por iniciativa propia.

Su último servicio político será enviar al Congreso el proyecto de ley de la Memoria Democrática, que ha retocado recientemente para atender algunas recomendaciones del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El futuro de Calvo es incierto, pero según estas fuentes seguirá en el Parlamento como diputada rasa. Y no se descarta que pueda cumplir uno de sus viejos sueños: aspirar a la alcaldía de Córdoba.

Calvo contra Podemos

La permanencia de Calvo en el Gobierno estaba en entredicho desde hace meses. La vicepresidenta ha encajado recientemente varias derrotas frente a su socio coalición Unidas Podemos. La más sonada ha sido el anteproyecto de la llamada Ley Trans, que recoge finalmente las propuestas de identidad de género de las que Calvo renegaba.

Pero lo que más ha llamado la atención tanto en el seno del PSOE como del Ejecutivo ha sido su completa desaparición de la agenda con Cataluña. Calvo apenas ha intervenido en el debate de los indultos. Y, además del propio Sánchez, Iceta ha sido el encargado de liderar la interlocución con la Generalitat de Pere Aragonés.

El presidente del Gobierno ha borrado a Calvo de la ecuación catalana en el momento más delicado. La sorpresa en algunos sectores del Ejecutivo ha sido grande, porque fue Calvo la encargada de armar la mesa de diálogo con la Generalitat poco después de la investidura y antes del estallido de la pandemia del coronavirus.

La vicepresidenta ha tenido un papel muy complicado en el Ejecutivo de Sánchez. Por un lado, ha ido perdiendo peso ante Redondo, cuya influencia en el funcionamiento del Gobierno es más la de un ministro de la Presidencia que la de un director de Gabinete. Por otro, Calvo ha sido una especie de dique de contención del PSOE frente a Podemos desde que echó andar la coalición. Y los enfrentamientos entre la vicepresidenta y el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, han sido el pan nuestro de cada día en el Gobierno.

¿Alcaldesa de Córdoba?

En el plan personal, Calvo también ha padecido el coronavirus. La vicepresidenta llegó a estar hospitalizada y ha pasado un calvario para recuperarse plenamente.

No está claro cuál será el próximo destino de la todavía vicepresidenta primera. En principio, seguirá como diputada en el Congreso. Otras fuentes sostienen que Calvo quiere ser la candidata del PSOE a la alcaldía de Córdoba en las elecciones municipales del 2023. El rumor surgió con fuerza hace unos meses, cuando su departamento entregó a Córdoba y no a Jaén una nueva base logística del Ministerio de Defensa.

La llegada de Juan Espadas a la secretaría general del PSOE de Andalucía puede facilitar esta operación, que su entorno siempre ha negado. Sin embargo, no es la primera vez que Calvo -nacida en el municipio cordobés de Cabra- flirtea con una candidatura a la Alcaldía de su ciudad. En el año 2002 rechazó una oferta del entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, para encabezar la lista municipal de Córdoba. La vicepresidenta abrió la puerta a liderar la candidatura para las municipales del 2011. El exministro Miguel Ángel Moratinos también sonó con fuerza entre los alcaldables. Pero ni Moratinos, ni Calvo acabaron presentándose a esas elecciones.