Desafío secesionista

"No eres bienvenido": Boicot independentista a la visita de Felipe VI

El independentismo radical prepara un boicot al regreso de Felipe VI a Cataluña. Movilizaciones callejeras y desplantes institucionales

"No eres bienvenido": Boicot independentista a la visita de Felipe VI
"No eres bienvenido": Boicot independentista a la visita de Felipe VI

"Felipe, criminal, no eres bienvenido a los países catalanes". Un cartel con los rostros de Felipe VI, su padre, el rey don Juan Carlos y Franco, embadurnados con tinta roja, a modo de sangre, penden ya de las paredes de numerosas localidades catalanas. Arran, la rama juvenil de la CUP, se moviliza para agitar las calles. "Hay que meter mucho ruido, mucha bronca", se lee en las redes.

El Rey retorna a Cataluña por vez primera desde el atentado yihadista en las Ramblas y Cambrils. Una manifestación que se tornó en encerrona. Una trampa organizada por la ANC, cuyo líder Jordi Sánchez, está ahora en prisión. Una afrenta que  pretenden repetir, a otro nivel, el ramal joven de la CUP. Apenas ha habido manifestaciones en la Cataluña post 155. La visita del Rey es la excusa perfecta para esta resurrección.

"Rodea el Palau" reza la convocatoria. "Fuera el Borbón". En la tarde del domingo, el monarca asiste a la cena inaugural del Mobile World Congress, el gran cónclave de la industria de las telecomunicaciones que mueve a cientos de miles de visitantes y que deja en Barcelona más de treinta millones. Esa es la velada que los activistas pretenden alterar con su presencia y sus gritos. El Palau de la Música, en el casco antiguo de la ciudad, estará fuertemente custodiado para la ocasión.

Cascada amarilla

Los 'Mossos' vigilarán el perímetro también desde el aire ya que, por vez primera, incorporarán a su dispositivo de seguridad un despliegue de drones que sobrevolarán la zona. Arran intentará sacar la cara y sacudirse la parálisis en la que se sumió tras el 155. La imagen de la CUP, su 'hermana mayor', ha quedado muy dañada tras la fuga de su líder, Anna Gabriel, a Suiza, el segundo país más caro de Europa.  

Boicot a hoteles que alojen visitantes del congreso, despliegue de lazos amarillos, pitada general cuando llegue el Rey... son algunos de los mensajes de 'bienvenida' de los radicales previstos para este domingo. Los secesionistas han perdido pulso en la calle. Este viernes se pudo comprobar. Una sentada frente al TSJC, organizado por los Comités de Defensa de la República, apenas reunió a unas decenas de activistas. Hubo algunas detenciones y poco más.

El secesionismo está catatónico. Las dos grandes fuerzas del bloque de la DUI no logran ponerse de acuerdo para formar un Gobierno. La escasa valentía de los líderes de la república en sus comparecencias ante los jueces les ha minado su credibilidad. 

Plantón institucional

La alcaldesa Ada Colau, conmovida por los violentos episodios del 1-O, en los que al menos una persona tuvo que ser ingresada en un centro hospitalario, se mostró poco entusiasta de apoyar esta gran feria internacional. "Demasiado capitalismo", dijeron sus colaboradores. Las presiones del mundo empresarial, hostelero, y cívico de Barcelona le hicieron reconsiderar su actitud.

Este sábado, sin embargo, se alineó con los impulsores del boicot y anunció que no asistirá a la recepción de bienvenida, en señal de rechazo a la actitud del Rey hacia Cataluña, "por ponerse del lado de los represores", vino a decir. Tan sólo estará presente en la cena inaugural. Una bofetada a la Corona de la alcaldesa que representa a todos los barceloneses, mayoritariamente contrarios a las tesis separatistas, como se comprobó en los comicios del 21D, donde se impuso Ciudadanos. El despalante de Colau ha recibido críticas desde todos los sectores democráticos catalanes. "Que se deje de numeritos y se ponga a trabajar", comentan en fuentes del Gobierno.

Del mismo criterio Alfred Bosch, el concejal de ERC, ha declinado su asistencia a la cena y a todos los actos protocolarios del Mobile. "No quiero compartir la mesa con aquel que representa la represión contra el pueblo de Cataluña", ha dejado dicho. 

Jordi Puigneró, secretario de Estado de Telecomunicaciones de la Generalitat, tampoco estará en la cena. "El Rey ha perdido legitimidad" en Cataluña, dejó escrito en un tuit. Juan Carlos Girauta, portavoz parlamentario de Ciudadanos, reclamó el cese de este alto cargo de la Generalitat, que sigue en su cargo después de la intentona golpista y se permite esa provocación al jefe del Estado. La consejería de Puigneró dependen del ministerio de Energía y Agenda Digital, cuyo titular, Álvaro Nadal, aún no se ha pronunciado sobre este episodio.

El Rey estará acompañado nuevamente en esta ocasión por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, quien sigue ejerciendo como presidenta de la Generalitat en funciones. Hace un año se registró la famosa fotografía en la que la vicepresidenta aparecía junto a Junqueras que le colocaba amigablemente la mano en el hombro. No se repetirá esa instantánea. Junqueras ya no estará allí. Sigue en prisión. El Mobile World Congress, continúa.



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