Antonio Béjar, quien fuera jefe de riesgos y recuperaciones mobiliarias del BBVA, aseguró ante el juez del caso Tándem que Francisco González -durante su etapa como presidente de la entidad- le ordenó "trabajar con la empresa que iba a contratar Julio Corrochano". Se refería a la mercantil Cenyt, propiedad del comisario jubilado y principal investigado de la macrocausa José Manuel Villarejo.

Según explicó el exempleado en preguntas a su abogado, la indicación de González tuvo lugar después de que el entonces consejero delegado, José Ignacio Goirigolzarri, fracasara en su intento de recuperar el dinero que varios empresarios morosos debían al banco. "El presidente tenía la tesis de que estos clientes habían alzado bienes. Insistía en que era necesario localizar esos bienes y ponerlos a disposición de los acreedores", indicó Béjar.

Vozpópuli ha tenido acceso al interrogatorio que el juez Manuel García Castellón y los fiscales de anticorrupción practicaron al exdirectivo del BBVA pocos días después de que fuera cesado de su cargo en el Distrito Castellana Norte. Según señaló en aquella oportunidad, el expresidente del banco le llamó entre una declaración y otra para decirle que estuviera "tranquilo", "que dijera la verdad, que en el forensic no salía nada" que le implicase.

El exdirectivo acudió en más de una ocasión a la Audiencia Nacional para declarar como investigado. Además de Francisco González, es el único cargo de la entidad que ha aceptado responder a las preguntas de su defensa y del Ministerio Fiscal. 

El espionaje a Colonial y Martinsa

En sede judicial, Béjar indicó que entre 2008 y 2010 el BBVA, por orden del presidente y con el conocimiento del consejero delegado -a través de los servicios jurídicos dirigidos por Eduardo Arbizu y José Manuel García Crespo-, contrató a la agencia Kroll para llevar a cabo la investigación patrimonial de Luis Portillo (expresidente de Colonial) y Fernando Martin (presidente de Martinsa). Ambos empresarios figuran entre los informes del comisario Villarejo incautados por la Policía Judicial. 

Ante los escasos resultados obtenidos en dicha operación -denominada proyecto Autumn-, Béjar aseguró que el propio Francisco González le ordenó "trabajar con la empresa que iba a contratar Julio Corrochano", lo que dio lugar a todos los contratos que se firmaron con Cenyt entre 2010 y 2014. Según consta en el auto de levantamiento del secreto de sumario, el comisario recibió hasta 10,2 millones de euros por sus trabajos al banco.

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"A partir de ahí el banco empezó a trabajar con Cenyt"

"En el siguiente despacho que me mandó a llamar, [González] me preguntó por el asunto. Yo le dije: 'pues me imagino que ya te habrán dicho que no han podido encontrar bienes ni su trazabilidad'. Y estuvo hablando un rato. Cuando me acompañó a la puerta al final del despacho me dijo que eso de las informaciones patrimoniales, que esa firma que se ha contratado no sirve. Vais a trabajar con la empresa que iba a contratar a Julio Corrochano", narró Béjar.

- ¿Eso se lo dice González a usted?, preguntó el magistrado

- Sí. No recuerdo los detalles de todo, pero esa foto la tengo.

En el marco de su explicación, el exjefe de riesgos insistió en que nunca antes había trabajado con Corrochano, quien ocupaba el cargo de jefe de seguridad de la entidad. "A partir de ahí el banco empezó a trabajar con Cenyt", indicó. 

El exdirectivo admitió en sede judicial que el departamento del banco que estaba bajo su cargo contrató al menos entre 2010 y 2013 los servicios de la empresa Cenyt, propiedad del excomisario. Béjar ha defendido en todo momento que no sabía que esa empresa pertenecía a Villarejo, en prisión provisional desde noviembre de 2017. 

Corroboraciones a la versión de Béjar

Béjar explicó que había facturas que le llegaban a él y que aunque firmara una cartulina por la que rogara que se procediera a su abono, él no tenía capacidad de pago. Según dijo, para dicho fin se las trasladaba al director general de contabilidad Ricardo Gómez Barrero, que dependía directamente de González y de Corrochano.

El investigado aseguró, a su vez, que daba cuenta de sus reuniones con González a sus superiores jerárquicos inmediatos, Eduardo Arbizu, Juan Asúa y Manuel Castro, los cuales a su vez despachaban con el entonces presidente para el cumplimiento de las órdenes de contratar a Cenyt y supervisar los servicios durante esos años. Todos los cargos y excargos antes mencionados por Béjar figuran como investigados en la causa. 

Según consta en informes de la Fiscalía, a los que ha tenido acceso este diario, "las manifestaciones de Béjar no solo vendrían corroboradas por la documental" que forma parte de la causa, "sino también por las respuestas dadas por Julio Corrochano al cuestionario que le fue remitido por BBVA en el seno de la investigación interna".