A medida que la Policía pasaba a limpio las horas de grabaciones incautadas al comisario Villarejo, un nombre se repetía de manera habitual. Era el de Javier Iglesias, aunque el polémico mando y sus colaboradores afines preferían llamarle con el mote de el Largo. Se trata de un abogado al que consideraban su nexo con Mariano Rajoy y que integra la nómina de secundarios destacados en el caso Tándem. También es el letrado de la mujer de Villarejo, investigada en varias piezas derivadas de las actividades de su marido.

Esta semana Javier Iglesias ha vuelto a las crónicas de tribunales porque el extesorero del PP Luis Bárcenas le señala desde el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional por haberle “amenazado” en prisión o por asegurarle medio millón de euros a cambio de falsear sus apuntes sobre la caja B. Fuentes del entorno del aludido niegan o matizan a Vozpópuli la mayoría de las cosas que se dicen sobre él. Admiten, por ejemplo, su vinculación con el PP, pero porque defendió a Álvaro Lapuerta, el antecesor de Bárcenas que falleció en 2018. Sobre su relación con Rajoy, prefieren ampararse en el secreto profesional, pero deslizan que quizá Villarejo le sobrevaloró.

El Largo, aunque no es el John Silver de La Isla del Tesoro, es Javier Iglesias, el abogado que en esta causa aparece por todos lados, en todas partes”, dijo Bárcenas durante su segundo día de declaración ante el tribunal que le juzga por la caja B. Bárcenas evocaba al John Silver de la obra de piratas de Robert Louis Stevenson, otro secundario clave al que se le presenta como una persona afable, pero acaba liderando un motín. A Long John Silver, como a Iglesias, le llamaban el Largo. Se da la circunstancia de que el John Silver de Stevenson es de los pocos que logra huir con vida de la aventura.

Piensa que podría haber conseguido la libertad provisional en las condiciones que, según él, le fueron ofrecidas en prisión por parte del letrado Francisco Javier Iglesias

El entorno de Iglesias reivindica en su defensa que también fue abogado del propio cabecilla de Gürtel, Francisco Correa, o del constructor Alfonso García Pozuelo y que las declaraciones de ambos en los tribunales no fueron precisamente cómodas para el partido que lideraba Mariano Rajoy. Añaden que ahora ejerce la representación legal de los hermanos Higini y Ramón Cierco. Eran los máximos accionistas de Banca Privada d'Andorra (BPA) hasta que les intervinieron la entidad. Y que en los tribunales andorranos acusa a Rajoy y varios policías vinculados a Villarejo de estar detrás de las maniobras para arrebatarles el banco en su objetivo de buscar pruebas contra los Pujol.

“Aparece como la persona que me ofrece falsear los documentos, aparece en Soto del Real amenazándome y aparece ahora en la operación Kitchen y su vinculación con el Partido Popular para hacerme la vida imposible”, declaró Bárcenas. Ya en la previa, el extesorero le señaló como la persona que en nombre del PP le propuso en 2013 que rehiciera los apuntes contables que había publicado El País y evidenciaban la financiación irregular. El plan pasaba por confeccionar una nueva contabilidad alterando las cifras para así desacreditar la exclusiva periodística y confundir a la opinión pública. Al final no se llevó a cabo, Bárcenas pidió el doble y en dinero legal. Iglesias le aseguró que había empresarios dispuestos a darle 500.000 euros en metálico. 

Bárcenas dibujaba así el perfil de un abogado que hacía labores de fontanería para el PP, un solucionador de problemas en la sombra. El Largo fue uno de los emisarios que en 2013 mandó el partido a la cárcel de Soto del Real para ofrecerle un pacto para sacarle de prisión, siempre según el relato del extesorero. Vozpópuli tuvo acceso a un documento en el que se recogen detalles de ese acercamiento. Se trata de una carta redactada dos años después por el jefe de servicios del centro penitenciario en el que recoge las reflexiones de Bárcenas tras una conversación.

Visita a la cárcel en 2013

“Piensa que podría haber conseguido la libertad provisional en las condiciones que, según él, le fueron ofrecidas en prisión por parte del letrado Francisco Javier Iglesias”, dice el documento que el propio Bárcenas aportó al juez que investiga el presunto espionaje que sufrió por parte del Ministerio del Interior. El extesorero salió en libertad provisional tras el pago de 200.000 euros de fianza. “He sido fuerte, el PP no tiene nada que temer”, dijo tras año y medio en prisión provisional. Hacía alusión al SMS que en 2013 le había mandado Rajoy: “Luis, sé fuerte”.

Este martes, Bárcenas ha llegado a decir que lo que hizo Iglesias fue amenazarle. Eso mismo le apuntó al juez del caso Kitchen el pasado diciembre cuando declaró en el marco de una pieza secreta abierta a raíz de su espionaje. Esta versión se la contó también al diario El Mundo en 2013 lo que llevó a Iglesias a emitir un comunicado para desmentirlo, aunque su visita a Soto del Real quedó registrada en el centro penitenciario. Las fuentes de su entorno dicen que acudió a petición de Lapuerta, su cliente, y que lo que hablaron queda en el marco del secreto profesional. Apuntan a que quizá por la amistad que habían tenido en el pasado, Iglesias le sugirió que tuviese en cuenta el destino de otras figuras como el banquero Mario Conde. Creen que quizá eso lo pudo apreciar como una amenaza.

La declaración de Bárcenas sitúa a Iglesias a caballo entre dos mundos, el PP y el entorno de Villarejo, los cuales tuvieron relación como acreditan los audios de Villarejo en el despacho de la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, desde años enfrentada a Bárcenas. Tal y como se ha encargado de recordar el extesorero, el polémico comisario -entonces en activo- ofreció sus servicios para alinearse en contra suyo y de Javier Arenas en su conflicto interno con la ex secretaria general del partido. Corría el año 2009 y el mando llegó a ofrecer boicotear el caso Gürtel a través de uno de sus comisarios de confianza, José Luis Olivera, en ese momento al frente de la UDEF.

A mí el Largo me tiene no miedo, pánico, porque yo le digo: 'Eres un mierda, tronco, que no me has conseguido nada'

Años después, Villarejo y el PP volvieron a encontrarse según sospecha la Audiencia Nacional, esta vez en el marco de la operación Kitchen y el plan pasaba por quitarle a Bárcenas el material sensible que pudiese afectar al partido y a Rajoy, entonces ya en La Moncloa. Las referencias a el Largo son una constante en esta pieza separada, la número 7 dentro del macrocaso sobre las actividades de Villarejo. También en otra pieza llamada Pit. Este periódico ha tenido acceso a grabaciones captadas por el comisario jubilado en las que habla de Iglesias como su llave de acceso a Rajoy , que apuntan a que tenía conocimiento de los planes para arrebatar información a Bárcenas o incluso en las que muestran su enfado porque este abogado nunca les consigue nada: "Es que no cumple nada. Si es que no ha cumplido ninguna de las 300.000 promesas que me hizo, no ha cumplido nada".

"El tonto polla de el Choco (el exsecretario de Estado de Seguridad) y el Largo, los dos, estaban al día en la operación, que era un zulo que yo descubro con tal y digo, 'ahí tienen papeles y tienen tal y cual'", dijo Villarejo en una conversación mantenida el 17 de febrero de 2017. Según la investigación, el zulo es la forma en la que los policías implicados en los seguimientos a Bárcenas llamaban al taller de restauración de la mujer de extesorero del PP. Ubicada en la calle Díaz Porlier de Madrid, Bárcenas denuncia que de ese lugar le robaron documentación sensible que guardaba en un mueble.

"Tengo una llamada que no se la he contestado de el Largo porque me llamó, porque él cada quince días me pide cosas ¿sabes?", comenta en otra charla mantenida un día antes en la que también presumió de que Iglesias le tiene miedo. "A mí el Largo me tiene no miedo, pánico, porque yo le digo: 'Eres un mierda tronco que no me has conseguido nada…, ósea no ha conseguido nunca nada'", aseguró. Las fuentes del entorno de Iglesias limitan su relación con el comisario a ese año 2017 y alegan que la aproximación tiene que ver con su interés por la operación Cataluña y el uso que le puede dar a su defensa de los Cierco en Andorra. ¿Y sobre el hecho de que sea el abogado de la mujer de Villarejo? Que él no quería, pero terminó aceptando porque se lo pidió su amigo y exletrado del polémico mando Ernesto Díaz Bastien.