Luis Bárcenas ha comparecido ante el magistrado Santiago Pedraz, que investiga sus famosos papeles en relación a una contabilidad "extracontable" del Partido Popular. El que fuera tesorero de la formación ha declarado en la Audiencia Nacional a petición propia para aportar más detalles de este supuesto circuito ilegal. Al respecto Bárcenas -que ha llegado andando de su propio pie porque disfruta de un permiso penitenciario- ha implicado a los ministros de Fomento y de Medio Ambiente del partido en esta supuesta caja B

Según explican fuentes presentes en el interrogatorio, el extesorero ha vuelto a recordar que parte de las principales pruebas que demostrarían esta contabilidad opaca del partido bajo el Gobierno de José María Aznar se la sustrajeron en el marco de la operación Kitchen. La misma se impulsó en julio de 2013 para sustraerle todas las pruebas que el exgerente se llevó del partido tras su despido y entre las que se encontrarían una grabación de Mariano Rajoy destruyendo las anotaciones que probarían el pago de sobresueldos en negro.

En su declaración, que no ha durado ni una hora, el también exsenador ha explicado que los donativos por parte de empresas como OHL tenían como finalidad conseguir licitaciones de obra pública. Al respecto ha detallado que en un primer eslabón de esta dinámica que investiga la Audiencia Nacional se encontraban tanto Álvaro Lapuerta como él en calidad de tesorero y gerente, respectivamente. Tras ellos ha señalado a los exministros de Fomento y de Medio Ambiente del Partido Popular, de quienes ha dicho que conocían de la existencia de este circuito.

De esta forma Bárcenas pone en el foco a Rafael Arias Salgado y a Francisco Álvarez-Cascos por ser los ministros al frente de Fomento en la primera y segunda legislatura, respectivamente, del Gobierno de José María Aznar. En lo que respecta a la cartera de Medio Ambiente, ésta la ocuparon Jaume Matas (2000-2003) y Elvira Rodríguez (2003-2004). Todos ellos estarían en esta segunda línea de control de la caja B, si bien el exgerente se ha centrado especialmente en la figura de Álvarez-Cascos.

Órdenes a Lapuerta

De él ha dicho que el también exvicepresidente del Gobierno recriminó en una ocasión a Lapuerta el haber acudido a despachar sobre este asunto con un director general de carreteras en vez de tratarlo directamente con él. Cabe recordar que Cascos declaró como testigo en el juicio relativo a la reforma de la sede del PP y se pronunció en la línea que el resto de antiguos compañeros del partido negando la existencia de la caja B y el presunto cobro de sobresueldos en negro.

Con todo, ha explicado que lo que impulsaron en aquella época fue una suerte de lobby y que, a partir del altercado ocurrido con Álvarez Cascos (que ostentó la vicepresidencia del Gobierno antes de ejercer como ministro de Fomento) "todo" pasó a hablarse directamente con él. En lo relativo a los donantes, Bárcenas ha vuelto a mostrar la correlación entre las donaciones de los empresarios -constructores en su mayoría- y las licitaciones de obra pública.

En esta nueva declaración ha precisado que la constructora de Florentino Pérez, ACS, no fue donante en ningún momento; lo contrario que ocurre con OHL. De la firma creada por Juan Miguel Villar Mir ha dicho que tenía una "relación privilegiada" con Álvaro Lapuerta y que incluso el expresidente y fundador de la constructora entregada los sobres con el presunto dinero negro, en mano.

La trama Kitchen

Bárcenas se ha presentado ante Pedraz sin pruebas que avalen su testimonio y recordando que las mismas se las sustrajo la policía patriótica en un operativo que se investiga en el caso Villarejo. En el marco del mismo se imputó a la antigua cúpula policial, a Jorge Fernández Díaz y su exnúmero dos Francisco Martínez y, más recientemente, a María Dolores de Cospedal y su marido Ignacio López del Hierro. Todos ellos se han desligado de esta trama para quitarle a Bárcenas las pruebas de la caja B pero él mantiene que lo contrario.

En esta nueva cita en sede judicial ha dicho que podría "explicar muchas cosas" si tuviera en su poder los papeles que dice tener Andrés Gómez Gordo. El inspector, también imputado en la trama Kitchen, fue jefe de seguridad de Cospedal mientras ésta ejerció como presidenta de Castilla-La Mancha. Los investigadores le sitúan en el núcleo duro de este operativo para el cual captaron a su entonces chófer, Sergio Ríos Esgueva, en calidad de confidente policial.

El extesorero ha comparecido a petición propia después de que a finales de enero remitiera un escrito a la Fiscalía Anticorrupción comprometiéndose a colaborar con la Justicia y a aportar pruebas de calado en relación a estas pesquisas que se siguen en la Audiencia Nacional. En el marco de esta propuesta declaró en el caso Púnica, en donde implicó a un constructor en pagos en B para costear campañas de Esperanza Aguirre. Tras ello, comparece en esta causa que reabrió el magistrado José de la Mata tras las confesiones realizadas por Francisco Correa en uno de los juicio de la trama Gürtel.