Isabel Díaz Ayuso logró este martes 900.000 votos más que hace dos años. Una arrolladora victoria que se cimentó creciendo por el centro. Por un lado, arrebató al PSOE alrededor de 100.000 votantes que eligieron a Pedro Sánchez en las últimas generales de hace un año y medio. Y luego, se quedó con la enorme bolsa de papeletas naranjas que dieron la espalda a Ciudadanos: en total, medio millón de votos, según estimaciones trasladadas a Vozpópuli por el presidente de la consultora GAD-3, Narciso Michavila.

El PP pasó en la Comunidad de Madrid de los 720.000 votos de mayo de 2019 a 1,6 millones de papeletas en el 4-M, superando así el récord que tenía Esperanza Aguirre en 1,5 millones desde los comicios de 2007. Aparte de los 100.000 votos 'sanchistas' y los 500.000 sufragios de exvotantes de Cs, Ayuso consiguió llegar hasta el umbral de los 900.000 con el incremento de la participación hasta casi el 76%.

En este sentido, Michavila cree que hubo un importante nicho de tradicionales abstencionistas que se movilizaron en esta ocasión a favor del PP. Muchos de ellos gracias a la 'campaña de los bares' y a que los negocios permaneciesen abiertos -con limitaciones- en las últimas olas de la pandemia. Se trata de miles de votantes de la hostelería y empresas de distribución, afectados por los sucesivos estados de alarma, que ahora han querido devolver el favor a la presidenta madrileña.

"Ayuso ha sabido coordinar muy bien sus estrategias con (José Luis Martínez) Almeida. No lo hubiera podido hacer con (Manuela) Carmena al frente del Ayuntamiento. Cada vez que decía que no iba a cerrar los bares, desde el Consistorio se expedían licencias para la restauración", hace hincapié este experto en demoscopia.

Ayuso no recibió votos de Vox

Otro elemento importante es que no hubo trasvase de votos de Vox al PP. La formación de Santiago Abascal logró 43.000 nuevos votantes y un escaño más sin que hubiese fugas en sus filas, pese a las apelaciones al voto útil que hubo desde Génova durante la campaña electoral.

Sin embargo, el hecho de que Pablo Casado rompiese 'la foto de Colón' en otoño con su oposición frontal a la moción de censura de Abascal, le ha permitido ahora al PP captar un buen número de votantes naranjas que se sienten alejados de los postulados de Vox. "Si el PP hubiera seguido en Colón, mucho voto de Ciudadanos no hubiera ido a Ayuso", subraya Michavila.

El presidente de GAD-3 cree que el PSOE se equivocó con su estrategia de sumarse a la polarización en la que Podemos se enzarzó con Vox. También perjudicó a los socialistas los errores "uno detrás de otro" en campaña, a la hora de prometer una cosa para luego desdecirse al cabo de unas horas o días. Primero fue la promesa de Ángel Gabilondo de no pactar con Pablo Iglesias, que luego quedó en papel mojado el día del debate en televisión.

Casado y Ayuso desde el balcón de Génova en la noche del 4-M. D.Mudarra (PP)

Luego llegó el anuncio del candidato socialista de que no subiría los impuestos -desmentido casi de inmediato por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero-, para luego terminar con la subida encubierta del IPRF para los matrimonios que presentaban conjuntamente la declaración de la renta y que tuvo hasta tres versiones distintas hasta terminar este miércoles con el anuncio de la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño, de que el documento enviado a la Comisión Europea contenía una "errata".

El último de los errores de Gabilondo, a juicio de Michavila, fue pedir un cordón sanitario al partido de Abascal. "La diabolización de Vox ha jugado a favor de Ayuso y en contra de la izquierda" pues, en última instancia, la candidata del PP recibió miles de votos del centro-derecha moderado, concluye Michavila.