Teresa Arévalo, asesora del Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero, ha negado este miércoles ante el juez ejercer de niñera de la hija menor que la ministra tiene con Pablo Iglesias. Arévalo ha comparecido en calidad de imputada en esta causa que se abrió a tenor de una denuncia interna en Podemos que apuntaba que se podría haber cometido administración desleal con los fondos del partido ya que en su jornada se dedicaría a cuidar a la hija pequeña de Montero.

Fuentes presentes en la declaración consultadas por Vozpópuli explican que Arévalo ha rechazado que cobrara de la formación morada y ha explicado, en lo que respecta a su viaje en octubre de 2019 a Alicante para presuntamente cuidar de la hija de Montero, que ella se desplazó a la Comunidad Valenciana solo para participar en el acto de campaña. De este modo ha negado que se dedicara a los cuidados de la menor, aunque sí ha precisado que en alguna ocasión la ha podido coger en brazos mientras la ministra tenía alguna entrevista o algún compromiso rápido.

Las fuentes consultadas explican que Arévalo ha hecho especial hincapié en que acudió al viaje de Alicante porque también era jefa de gabinete de la portavoz de Podemos en el Congreso, cargo que en aquel momento ostentaba Montero. Además ha insistido en que era un acto electoral de campaña en la que ella era candidata y, por tanto, iba en calidad de dirigente de la formación morada.

El partido no le remuneró

Sin embargo, Marta Castro, abogada de la formación Vox que figura como acusación popular, ha indicado al término de la declaración que Arévalo se ha ido sin responder a la incógnita acerca de quién cuidaba de la hija menor de Iglesias y Montero mientras el resto de miembros del partido acudían al famoso acto electoral. "Hay documentos gráficos que prueban que estaban en el mitin con la niña", ha precisado la letrada.

La de Arévalo es la primera declaración de esta causa que abrió el titular del Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid, José María Escribano, el pasado mes de abril. Lo hizo después de que el magistrado al frente del caso Neurona admitiera una ampliación de denuncia redactada por Mónica Carmona. La que fuera responsable de Cumplimiento Normativo de Podemos explicó que le llegó una denuncia anónima acerca de que Montero "utilizaba habitualmente" a Arévalo para cuidar a su hija.

Carmona plasmó en su escrito que Arévalo estaba a sueldo del partido, abriendo de este modo la puerta a un posible delito de administración desleal. La abogada, que se hizo eco de la denuncia de un tercero, trasladó al magistrado Escalonilla que pudo comprobar cómo el 20 de octubre ésta viajó con Montero y otras personas de Podemos a Alicante a cargo del presupuesto de campaña de las elecciones de noviembre de ese año.

Turno para el tesorero y la gerente

Las fuentes consultadas explican que el juez ha insistido en esclarecer si en ese viaje a Alicante cumplió con cometidos que se excedieran de su labor y su respuesta ha sido negativa. Arévalo ha insistido durante el interrogatorio que ella no cobró de la formación en ningún momento si bien la denuncia anónima de Podemos apuntaba que ella estaba a sueldo en el partido y que sí se quedó en aquel momento al cuidado de la tercera hija de Irene Montero y Pablo Iglesias.

El próximo capítulo en esta pieza se producirá lunes 19 de julio cuando declaren en calidad de imputados el tesorero Daniel de Frutos y la gerente, Rocío Esther Val. El instructor, que tenía previsto tomarles declaración ese mismo día como testigos, ha terminado citándoles como imputados a petición de la Fiscalía. También están pendientes de declarar como testigos la exabogada del partido Mónica Carmona y la que fuera escolta de Montero, Elena González.