España

El asesor de Ayuso contra el coronavirus reconoce que los ancianos “quedaron abandonados a su suerte”

Antonio Burgueño, responsable del plan inicial de la Comunidad frente a la pandemia, lamenta que el Gobierno regional no medicalizara las residencias de mayores como él propuso: "Era uno de los puntos capitales"

A la izquierda, Antonio Burgueño, junto al consejero de Sanidad, Enrique Ruiz-Escudero, y la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
A la izquierda, Antonio Burgueño, junto al consejero de Sanidad, Enrique Ruiz-Escudero, y la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. CAM

La semana de marzo en la que la Comunidad de Madrid decidió comenzar a cerrar instalaciones para frenar la incipiente pandemia, el Gobierno autonómico rescató a un viejo conocido gestor sanitario para hacer frente al coronavirus. Antonio Burgueño, antiguo director general de los hospitales de la región, fue fichado a sus 78 años como asesor externo por Isabel Díaz Ayuso para la elaboración de un plan contra la covid-19. Ejecutado parcialmente, sin poder evaluar el impacto que habrían supuesto algunas de sus 270 propuestas, Burgueño rompe ahora su silencio para reconocer que los ancianos “quedaron abandonados a su suerte” en toda las residencias de toda España, “inclusive Madrid.  

El nombramiento de Burgueño no estuvo exento de polémica por la sombra que le persigue: la privatización de los hospitales madrileños durante la etapa de Esperanza Aguirre. Con una dilatada experiencia también en la gestión de la sanidad privada, Ayuso decidió llamarle la tarde del martes 10 de marzo y dos días después presentó un programa con 270 medidas que fue presentado el jueves 12, según explica él mismo en una entrevista con ‘El País’. Ese plan, dice, ni lo propuso ni se lo pidieron, pero cree que “el que pintó el plan debería haberlo ejecutado”, en referencia al consejero de Sanidad, Enrique Ruiz-Escudero.

La medicalización "no se llevó a cabo"

Antonio Burgueño incide en que “la medicalización de residencias era uno de los puntos capitales” de su protocolo contra el virus: “Mi plan era medicalizarlas con los 3.000 y pico médicos de atención primaria en la Comunidad”. ¿Qué salió mal? “No se llevó a cabo”. Los profesionales sanitarios “no fueron” a los geriátricos: “La atención primaria en España dejó a los enfermos mayores abandonados”. No solo en Madrid, sino en toda España, lamenta. “Faltó jerarquía, rapidez y eficacia”. Y ante las críticas por su polémico nombramiento, optó por apartarse “a los tres o cuatro días”.

“Hacía falta un general. Dar órdenes y dar incentivos para que esos profesionales fueran y también, muy importante, la protección”, apunta. En cambio, fue su hija la elegida para medicalizar las residencias: “En algún momento ella conectó con la Comunidad de Madrid viendo el agobio que tenían. Era una ayuda mínima. A mí alguien me dijo que ella estaba colaborando. Y me dijo que había que sacarlos. Pero dije que no. Que eso era una ayuda mínima para lo que necesitaban las residencias, que necesitaban un ejército de médicos. Y bueno... hicieron lo que pudieron. No lo sé, eh. No estoy enterado. Ni tampoco lo llevo. No tenían contrato y no pagaron”.

Aquellas semanas, hasta que el 6 de abril comienza a llegar ayuda médica a las residencias, fueron “una locura”: “Todo el mundo andaba sobrepasado”. Las consecuencias para los mayores son de sobra ya conocidas: “En toda España quedaron abandonados a su suerte, incluido Madrid”.

"Los hospitales no son un cementerio"

Burgueño sigue defendiendo que la mejor opción era la de atender a los mayores directamente en las residencias, pues “los hospitales no están para ser un cementerio”: “No tienen que recibir a los mayores en situación de agonía. Tienen que morir en una residencia, en su casa o en una unidad de paliativos, pero no en un hospital de agudos. Yo propuse a la consejería en 2012 un plan para poner médicos y enfermeros de la sanidad pública en las residencias”, arguye, eludiendo significarse en lo que respecta a los protocolos para no derivar a ancianos, a pesar de que no estuvieran en estado terminal.

Tampoco se pronuncia sobre los aspectos más políticos de la gestión sanitaria. Ante la votación para reprobar al consejero Escudero el próximo jueves en la Asamblea de Madrid, dice: “Yo solo siento mucho que mi amigo Enrique no exigiera que el que había hecho el plan lo gestionara, porque en estos momentos el crucificado sería Antonio Burgueño”. Sobre si cree que el consejero tendrá que dimitir: “No lo sé. Es que esto le va a afectar a mucha gente del Gobierno, de la nación y del Gobierno de Madrid”.

Consciente de las posibles consecuencias judiciales de la gestión de la crisis, Burgueño no descarta que algunas personas acaben en la cárcel: “Eso sí que no lo sé. Porque no sé cómo interpretarán los tribunales lo que ha pasado en todos los niveles gubernamentales. Esperemos a los tribunales”. ¿Podría acabar él en prisión? “A lo mejor. Es que hay que tomar decisiones y alguna puede que no guste o que no sea racional”, remacha Burgueño.

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