Tres trabajadores de la ONG Médicos Sin Fronteras han muerto asesinados mientras trabajaban en la región etíope de Tigray, escenario de un conflicto en estos últimos meses, según ha informado la propia organización, que ha incluido entre las víctimas a la española María Hernández, de 35 años y originaria de Madrid.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha confirmado el fallecimiento de la cooperante española y ha destacado que se están haciendo todos las gestiones administrativas necesarias para agilizar al máximo la repatriación del cuerpo.

Junto a Hernández, una de las coordinadora de emergencia de MSF en Tigray, también han fallecido los etíopes, Yohannes Halefom Reda, de 31 años y asistente de coordinación, y Tedros Gebremariam, conductor de 31 años.

"Perdimos contacto con ellos y el coche en el que viajaban ayer por la tarde y esta mañana el vehículo ha sido hallado vacío y, a unos metros de distancia, sus cuerpos sin vida", ha informado MSF, en un comunicado en el que ha condenado "con dureza" el ataque. "Hoy es un día terrible de duelo", ha lamentado.

En este sentido, ha recordado que "María, Yohaness y Tedros estaban allí ayudando a la población y es impensable que hayan pagado con sus vidas por ello". MSF se mantiene "en contacto estrecho" con familiares y autoridades ante lo que ha descrito como "un golpe devastador".

Pésame de Exteriores

Exteriores ha expresado su más sentido pésame a los familiares de la española fallecida, ha explicado que está en contacto con las autoridades etíopes para esclarecer los hechos y ha subrayado que desde la Embajada de España en aquel país "se están haciendo todos las gestiones administrativas necesarias para agilizar al máximo la repatriación del cuerpo".

Por su parte, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha publicado un tuit en el que expresa su "gran tristeza por el asesinato de tres cooperantes de Médicos sin Fronteras, entre ellos la española María Hernández".

La ministra da el pésame a los familiares y amigos de la fallecida y destaca que está en contacto con las autoridades etíopes para esclarecer los hechos y repatriar el cadáver.

El conflicto en Trigay

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, anunció en noviembre de 2020 el inicio de una ofensiva militar contra el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), en respuesta a un ataque del grupo contra la principal base del Ejército en Mekelle tras un drástico repunte de las tensiones entre la formación y el Gobierno central.

Las agencias de la ONU y las ONG han visto limitado su margen de maniobra, en un contexto marcado por una grave crisis humanitaria. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha denunciado en su último informe sobre la situación, publicado este viernes, de casos de "acoso, intimidación y detención" de cooperantes, así como de la confiscación de ayuda.

La ONU estima que más de cinco millones de personas necesitan asistencia humanitaria y calcula que hay más de 1,8 millones de personas en niveles alimentarios de emergencia, mientras que más de 350.000 estarían en el peor umbral del hambre en Tigray y zonas aledañas, al borde ya de la inanición. La organización teme que, si no llega ayuda a tiempo, esta última cifra supere los 400.000 en septiembre.

Las partes implicadas en el conflicto se han responsabilizado mutuamente de haber cometido todo tipo de abusos en estos últimos meses y esta misma semana el Gobierno de Etiopía ha salido al paso de informaciones que le atribuían un ataque aéreo sobre un mercado que habría dejado decenas de víctimas mortales.