Inés Arrimadas evitó de forma deliberada a Francisco Igea y sus consejeros naranjas en su visita de este martes a Castilla y León hasta el punto de "humillar" al vicepresidente, según confesó a Vozpópuli una persona cercana a este último, con una escenografía y una serie de actos en los que el 'número dos' del Ejecutivo regional fue "ninguneado" pese al cargo que desempeña.

Igea ha mostrado una "lealtad total" a Arrimadas desde que perdió las primarias internas de Ciudadanos en febrero de 2020. Una actitud que se ha visualizado aún más en las últimas semanas, con mensajes de apoyo en sus redes sociales en un momento de crisis interna tras el fiasco de la moción de censura en Murcia y las elecciones anticipadas en Madrid. Sin embargo, la presidenta de Cs no tuvo ningún gesto de cercanía o respaldo con él en Valladolid.

El inicio de la visita de Arrimadas fue peculiar. Igea tuvo la deferencia de ir a recibirla a la entrada del edificio de la Presidencia regional para luego conducirla hasta el despacho del presidente, Alfonso Fernández Mañueco.

Tras las presentaciones formales entre Mañueco y Arrimadas, el vicepresidente tuvo que salir de la estancia para dejarles a solas. Como si de un jefe de gabinete o de protocolo se tratase. Y no fue el único desplante hacia Igea.

Tras la reunión entre Mañueco y Arrimadas y la posterior rueda de prensa de ambos, la presidenta de Cs e Igea fueron a las Cortes castellano-leonesas para reunirse con el grupo parlamentario naranja. El partido impuso que fueran por separado, cada uno en su propio coche oficial.

El anfitrión en el Parlamento regional fue Luis Fuentes, presidente de esta institución y miembro de la Ejecutiva nacional naranja -en la que ya no está Igea-. Fuentes está encuadrado dentro del sector 'oficialista' junto a la líder regional, Gemma Villarroel, frente a los llamados 'igeístas', que son minoría dentro del grupo parlamentario.

Así que Arrimadas no tuvo inconveniente en sentarse con él. Luego presidió "faraónicamente" la reunión con los procuradores naranjas, con una disposición de la mesa en la que la presidenta de Cs quiso dejar bien claro quién manda en la región y en la que Igea quedó en un segundo plano.

Tras ello, la presidenta de Cs puso rumbo a Palencia para reunirse con el alcalde naranja, Mario Simón, y a su regreso a Valladolid, presidió una reunión del comité autonómico de Cs junto al secretario nacional de Organización, Borja González, y la coordinadora autonómica, la citada Gemma Villarroel.

También fueron invitados el resto de miembros de la junta directiva, en la que no está ningún 'igeista' porque no se les integró en la última renovación orgánica de octubre. Así que el vicepresidente de Castilla y León tampoco estuvo en esa reunión interna del partido.

El 'mea culpa' de Arrimadas

Este "trato frío y distante" de Arrimadas con Igea, según las citadas fuentes, contrasta con el mensaje que la primera trasladó este miércoles en 'Al Rojo Vivo', cuando hizo hincapié en lo "rematadamente mal" que lo está haciendo Ciudadanos al no conseguir trasladar a la gente los logros de gestión en las comunidades autónomas o municipios en los que gobierna.

Incluso, ensalzó en la entrevista de LaSexta el que se vaya a eliminar el impuesto de sucesiones en Castilla y León, una iniciativa que los naranjas arrancaron al PP en la negociación del gobierno de coalición en 2019, así que podía haber felicitado públicamente al vicepresidente por ello. Pero no lo hizo.

En el equipo de Igea se subraya también que la única consejera autonómica de Sanidad que tiene el partido es, precisamente, la castellano-leonesa Verónica Casado. Pero Arrimadas no quiso agradecerla en persona el trabajo del último año contra la pandemia. "Es absurdo que viniese", concluyen las citadas fuentes.