"No hay ninguna crisis, esto es una propuesta de remodelación". El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, a su vez coordinador regional de Ciudadanos en Andalucía, ha tratado en todo momento de rodear de "normalidad" el relevo (se niega a hablar de ceses o destituciones) del portavoz parlamentario, Sergio Romero, y el portavoz adjunto, Fran Carrillo. Se trata, precisamente, de los dos diputados más críticos con el PSOE y el Gobierno que preside Pedro Sánchez. En el caso concreto de Carrillo él es un cargo público que mantiene abiertas discrepancias con la dirección nacional que preside Inés Arrimadas, por los diversos cambios ideológicos acometidos y giros hacia el PSOE, como ocurrió en Murcia.

Marín ha comparecido ante los periodistas, en uno de los patios del Parlamento de Andalucía, acompañado del propio Romero, poco después de celebrarse la reunión del Grupo Cs a la que han asistido 20 de los 21 diputados con que cuenta la formación de Arrimadas: "Son decisiones internas y no les puedo decir el resultado de la votación", ha esgrimido Marín, tras admitir que no ha habido unanimidad.

De hecho, Fran Carrillo ha expresado su malestar en declaraciones a Vozpópuli poco antes de afrontar la reunión donde se ha acordado su cese.

Romero pasará a ocupar el cargo de vicepresidente tercerode la Mesa del Parlamento en sustitución de Julio Díaz, quien sustituirá a Carrillo como portavoz adjunto. Además, Enrique Moreno se colocará al frente de la Secretaría General del grupo, cargo que ocupaba Teresa Pardo, ahora elevada a portavoz, en sustitución de Romero.

Buena sintonía

La comparecencia conjunta de Marín y Romero puede considerarse inédita. No se recuerda una rueda de prensa de ambos en sede parlamentaria. Los dos han escenificado buena sintonía. Sin embargo, sus diferencias son conocidas y notorias. El hasta ahora portavoz ha reiterado lo dicho ya en Twitter, sobre que había solicitado, 'motuproprio', dejar la portavocía.

Lo único que ha dejado caer Juan Marín sobre las causas de estos cambios que podría interpretarse como intención de sustituir perfiles duros y críticos con él, por personas afines, ha sido que se ha elegido a "las personas idóneas para los nuevos proyectos de ley" que quedan por aprobarse en esta legislatura.

Para interpretar esta crisis y el giro de timón que permite a Marín hacerse con el control absoluto deL Grupo Parlamentario, al eliminar cualquier disidencia interna, conviene no olvidar la excelente relación que mantiene el líder andaluz de Cs con su homólogo del PSOE, Juan Espadas. El alcalde de Sevilla tiene firmado un pacto que le garantiza la estabilidad de gobierno, hasta 2023, con los concejales de Ciudadanos. Tanto a Marín como a Espadas les conviene que no haya adelanto electoral en Andalucía. Al primero para que Cs recupere votos y oxígeno. Al segundo porque para él es vital rodarse y darse a conocer, con el fin de que su proyecto cuaje.

La diputada por Málaga Teresa Pardo, que tomará posesión de su cargo de portavoz en septiembre –cuando se reanude el periodo de sesiones– no se corresponde precisamente con un perfil moderado con respecto a las políticas socialistas. Sin embargo, es considerada como "muy moldeable" a los intereses y el rumbo que Marín pretende imprimir, aseguran fuentes de Cs. En cualquier caso, el perfil político de Pardo ha sido bajo hasta ahora, en comparación con Romero y especialmente Carrillo. A ambos se les considera personas muy afines al exsecretario de Organización de Cs Fran Hervías, ahora en las filas del PP.

El resto de los cambios acometidos por Marín sí se corresponden con perfiles bajos e incluso, algunos, en la órbita del PSOE por su pasado, tal y como ha informado este medio digital este jueves.

Las fuentes consultadas constatan que algunos perfiles de los diputados entrantes en puestos de la dirección del grupo son más progresistas. Por ejemplo, Díaz es diputado por Huelva y estuvo vinculado al PSOE durante muchos años. Moreno es diputado por Jaén e hijo del alcalde de Porcuna, quien fue uno de los artífices de que Ciudadanos se mantuviese junto al PSOE en la capital de provincia tras la reciente crisis de los naranjas en el ayuntamiento.

Marín, sin rivales en Cs Andalucía

Vozpópuli ya adelantó a principios de julio que el líder de Ciudadanos en Andalucía no tendrá rivales de peso en las primarias internas para las futuras elecciones andaluzas ya que la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, Rocío Ruiz, ha comunicado a sus más allegados que desiste en su idea de presentarse a las mismas.

Ruiz sorprendió a primeros de junio cuando reabrió el melón de las primarias naranjas en Andalucía al sugerir su candidatura cuando toque celebrarlas. Con un "no lo descarto", la que ha sido rival de Marín dentro de la Junta de Andalucía se metió de lleno en un proceso interno en el que pidió "darle voz a los afiliados".

Sus palabras se produjeron 48 después después de que Inés Arrimadas se reuniera con todo el grupo parlamentario al que Ruiz pertenece como diputada autonómica por Huelva, lo que desató todo tipo de especulaciones. De dicha reunión ya había trascendido que el consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda, había pedido unidad y cierre de filas en torno al liderazgo de Marín como futuro candidato.

La consejera es la figura más criticada por Vox en el Ejecutivo andaluz y está también vinculada al ala más progresista de Cs en Andalucía, si bien se ha enfrentado personalmente a Marín desde hace muchos meses, sobre todo desde que Juan Manuel Moreno Bonilla frenó su destitución a manos del vicepresidente.