Primero Granada, luego Jaén y ahora, en menor medida –por el momento– Sevilla. La crisis interna que vive Ciudadanos, en plena descomposición en toda España, afecta ya a tres ayuntamientos de capitales andaluzas de provincia. Todos los casos tienen un mismo denominador común. Se trata de Fran Hervías, exsecretario de Organización de Cs y ahora 'fichado' y afiliado al PP como cazador de cargos naranjas. Para tal misión cuenta con el beneplácito de su jefe directo en Génova, Teodoro García Egea. Ambos trabajan codo a codo en la llamada 'opa hostil', definida también como "apertura de puertas de la casa común del centroderecha", encaminada a fagocitar a lo que queda del partido que preside Inés Arrimadas.

En el caso de la capital de la Alhambra, el todavía alcalde de Cs, Luis Salvador, sigue enrocado en su minigobierno: dos concejales, incluido él mismo, frente a 25 en la oposición (incluidos dos de su partido). Fuentes de la dirección regional del PP, consultadas este jueves por Vozpópuli, aseguran que no hay novedades en este escenario municipal. Se ciñen al plazo de una semana que les has pedido el propio Salvador, antes de mover ficha para buscar una salida a la parálisis provocada en una ciudad de más de 200.000 habitantes.

Por lo que respecta a abrir la vía de proponer como candidato a la Alcaldía de Granada al edil popular Francisco Fuentes, único que aceptaría el ahora edil no adscrito Sebastián Pérez (ex popular), las fuentes citadas aseguran que "ni se ha abierto esta posibilidad porque, a día de hoy no dan los números" para conformar una mayoría de centroderecha. El candidato de la dirección provincial, amparado por Sevilla y Madrid, es el también popular Luis González, rechazado de plano por Pérez.

Como ya es sabido, el que fuera candidato a la Alcaldía por el PP en 2019, Sebastián Pérez, viene defendiendo desde antes de abandonar la formación la famosa tesis del "2+2", en referencia a lo que liberales y conservadores pactaron tras los últimos comicios municipales, que fue repartirse el cargo de alcalde a mitad de legislatura, por lo que el cambio debió haberse producido el pasado 14 de junio.

La abrupta salida de Pérez, al darse de baja en el PP, provocó que la dirección provincial de su ya expartido, así como la nacional y la regional, aceptaran que  Salvador debía dejar el cargo, en favor de un edil 'popular'.

El equilibrio de fuerzas está así: PP (6); PSOE (10); Cs (2); Vox (3); Unidas Podemos (3) y otros 3 no adscritos (incluido el propio Pérez). Se necesitan catorce firmas para la moción de censura y, por el momento, los socialistas sólo cuentan con sus diez ediles, incluido el exalcalde Francisco Cuenca. Ni siquiera han podido sumar los tres a su izquierda.

Conviene recordar que, según la legislación vigente, ninguno de los exediles de Cs que conformaron el equipo de gobierno pueden firmar la moción de censura contra el alcalde de dicha formación, pero sí votarla luego en el Pleno. Aquí es donde la firma de Sebastián Pérez se hace indispensable en una hipotética alianza con PSOE y Unidas Podemos.

La opción más verosímil es que Salvador dimitiera y se pudiera elegir un nuevo alcalde, en una sesión plenaria convocada a tal efecto. Pero si no hay acuerdo entre el centroderecha, sumado a Pérez, gobernaría la lista más votada, que fue el PSOE.

Jaén con un alcalde socialista en minoría 

El Ayuntamiento de Jaén está desde este martes con un alcalde del PSOE en minoría, apoyado por la única de los cuatro ediles que tiene Cs que aún le respalda, por lo que tendrá que negociar y tratar de sacar acuerdos con la marca de Podemos-IU en el municipio.

María Cantos, Miguel Castro y Francisco Díaz son los tres concejales (aún no expulsados) que decidieron abandonar al primer edil socialista, Julio Millán, con un argumento principal: la concesión de los indultos a los presos del procés por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, al margen de otros factores de índole local, como la ausencia de inversiones estatales, o el haber beneficiado a Córdoba en detrimento de Jaén.

Cantos negó este miércoles, en declaraciones a Canal Sur Radio, que su movimiento y el de sus otros dos compañeros esté impulsado desde Génova. Sólo le faltó negar cualquier relación con Hervías, cuando él fue personalmente a Jaén para ficharla –durante el proceso de elaboración de listas municipales–como una activista destacada del movimiento vecinal que era en aquel momento.

La cuarta edil jiennense de Cs, María Orozco, se mantiene fie a la dirección regional y nacional. El vicepresidente de la Junta y coordinador en Andalucía, Juan Marín, habló el día que se produjeron los abandonos de "reestructuración en el grupo municipal de Ciudadanos", argumentó tras desautorizar la maniobra de los tres concejales díscolos, que todavía no han pasado a ser no adscritos pero sí han sido destituidos en sus cargos en el equipo de gobierno.

Aunque María Cantos mantiene que "los números no dan" para la moción de censura en Jaén, sí admite que hubo contactos con el PP para tales fines. De haber podido convencer a la edil María Orozco para abandonar el barco, el pacto de PP, Cs y Vox si habría prosperado, aunque una edil electa por la formación de Santiago Abascal fue expulsada y habría que ver su postura ahora.

Este jueves el secretario de Organización nacional de Cs, Borja González, ha hablado abiertamente –también en la radio pública andaluza– del intento de moción de censura de los hasta ahora tres ediles del partido de Arrimadas para desbancar al regidor socialista.

En la dirección regional de Cs, así como en la del PP, el malestar es evidente con respecto a los movimientos de Hervías en Andalucía, pilotados desde Génova. Ambos partidos sostienen desde la comunidad autónoma citada que el fichaje de García Egea "mueve el avispero" en el seno de la formación liberal,  para atraer al mayor número posibles de electos hacia el PP. Todo en el marco de esta maniobra de absorción, para vaciar a los naranjas y reposicionarse ante próximas citas electorales.

Sevilla como tercer escenario

El Ayuntamiento de Sevilla, que tiene como todavía alcalde al flamante candidato del PSOE a presidir la Junta de Andalucía, Juan Espadas, se ha sumado a esta crisis de Ciudadanos, pero en menor medida, porque nadie ha saltado del barco aún. La formación naranja cuenta con cuatro concejales en el consistorio hispalense. Gracias a un pacto acordado entre el propio Espadas y Arrimadas el alcalde, que presume de moderado, logró desbancar a la marca municipal de Unidas Podemos como socio principal. Se garantizó así un acuerdo de legislatura con los liberales.

Pero ahora el grupo municipal de Cs critica que el primer edil socialista esté más preocupado por su futuro en la Junta que al frente, de forma ya poco menos que interina, del consistorio sevillano. Espadas firmó con los liberales sevillanos un acuerdo de 25 medidas para la reactivación de Sevilla. Sin embargo, el pacto peligra porque Cs cree que la "desatención" del alcalde para centrarse en el ámbito regional puede producir una parálisis de proyectos. Será el lunes próximo cuando el portavoz de los de Arrimadas en el consistorio, Álvaro Pimentel, se reúna con el gobernante socialista  para decidir si siguen con su apoyo o se lo retiran.

La intranquilidad de Juan Marín es notoria si se tiene en cuenta que, por un lado, a Cs le favorece el ofrecimiento de Espadas para que el PSOE-A releve a Vox como principal socio parlamentario. De esta forma se aleja el fantasma del adelanto electoral que tanto perjudicaría a los de Arrimadas en Andalucía. Por el contrario, cualquier maniobra de Cs en el Ayuntamiento de Sevilla, instigada por Hervías, podría hacer peligrar estos equilibrios con el sustituto de Susana Díaz como aliado del Gobierno andaluz de PP y Cs.

Fuentes de Cs en el ámbito regional, consultadas también por este medio digital, consideran a Pimentel un "hombre de partido", además de "fiel a Juan Marín", por lo que descartan cualquier maniobra en contra de las directrices oficiales marcadas por la formación. No obstante, admiten sus dudas sobre los otros tres concejales, que podrían seguir la senda de los tres de Jaén, al ser muy próximos a Hervías, a quien se le atribuye haber colocado en listas a infinidad de cargos electos por toda España, cuando le apodaban 'Señor Lobo'.

La renuncia del portavoz municipal del PP enfrentado a la dirección provincial

Pero la crisis de Cs no es la única que puede explotar en el Ayuntamiento de Sevilla. Cuando el hasta ahora portavoz municipal del PP, Beltrán Pérez, se había despedido públicamente en un pleno, para dejar paso a otro edil afín a la dirección provincial –a la que está enfrentado tras alinearse con la regional en el último congreso del PP de Sevilla–  ahora se le ha pedido desde el entorno de Moreno Bonilla que continúe al frente.

Fuentes de la direccion regional del PP consultadas no concretan cuánto tiempo más seguirá Pérez y aseguran que este asunto "se resolverá en breve". Sin embargo, sobre este escenario planea la irrupción de José Luis Sanz, alcalde del PP con mayoría absoluta en Tomares (Sevilla) como persona que se postula a la candidatura a la Alcaldía de Sevilla, como relevo de Pérez para 2023.

Sanz, antiguo hombre de Javier Arenas y persona que estaba llamada a ser presidente del PP andaluz –hasta que Rajoy designó a Moreno en 2014– cuenta con el favor de Génova y la presidenta provincial sevillana, la casadista Virginia Pérez. Por el contrario, desde la regional piensan en la consejera de Cultura de la Junta, Patricia del Pozo, vinculada siempre al arenismo, como la candidata idónea para Sevilla.

De nuevo la figura de Fran Hervías surge en el escenario sevillano. El que fuera hombre de confianza de Albert Rivera en la fontanería interna de Cs logró afiliarse en el PP de Sevilla, alineado por completo a Génova en su pugna por controlar el PP andaluz de Juanma Moreno y Elías Bendodo. La secretaria regional popular, Loles López Gabarro, logró frenar la afiliación en la organización provincial de una exviceconsejera de Cs en la Junta fiel a Hervías, pero no la de éste poco después, ejecutada desde Madrid, algo que generó gran malestar en Ciudadanos Andalucía. Juan Marín tiene firmado un acuerdo con el PP (desde la Junta de Andalucía, para "encapsular y blindar" el Gobierno andaluz. Tras la crisis de Murcia se pactó no aceptar "trasvases de cargos" hasta el final de la presente legislatura, que tocaría a su fin a finales de 2022, si no hay adelanto electoral.