La Asamblea Nacional Catalana (ANC) saca su perfil más izquierdista después del fracaso de las últimas movilizaciones a favor de un gobierno formado solo por partidos independentistas. Su veto a partidos como En Comú Podem y el aval de la presidenta, Elisenda Paluzie, a los disturbios en las calles de Barcelona han pasado factura a la imagen de la entidad.

Ahora preparan una campaña para el 1 de mayo, Día del Trabajador, titulada 'Alçem-nos' (alcémonos, en castellano) para asociar la secesión con la mejora de los "derechos sociales" de los catalanes. Y piden tres demandas "urgentes" tanto al Gobierno de Pedro Sánchez como a la Generalitat: el freno inmediato a los desahucios y desalojos previstos, la implementación de una Renta Básica Universal -con la reducción de la jornada laboral- y la regularización inmediata de refugiados y migrantes en situación irregular.

Para ello han contado con el apoyo de distintas figuras de la órbita de la CUP, de los autodenominados Comités en Defensa de la República (CDR) o con políticos como el antiguo líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira. Su propuesta estrella, la Renta Básica Universal, tiene un planteamiento más ambicioso que el Ingreso Mínimo Vital, promovido por Podemos y aprobado por el Gobierno de coalición, con el fin de atraer a los sectores más sensibles con los derechos sociales.

Los objetivos de la ANC

La ANC lleva tiempo intentando tener implantación en distintos sectores e instituciones claves de la región. Después de que su candidatura, 'Eines de País', ganará en la Cámara de Comercio de Barcelona, probaron -sin suerte- con la segunda patronal catalana, Pimec. Como informó Vozpópuli, su siguiente objetivo es el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB), que celebra elecciones el próximo junio.

Por lo que respecta al mercado laboral, la ANC ha buscado la movilización de empleados a través de los sindicatos más afines a las tesis nacionalistas, como es Intersindical. Los dos grandes sindicatos, CCOO y UGT, se le resisten. En su momento, ya se desmarcaron de la huelga convocada por el independentismo tras el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

Crisis económica

Sin embargo, la coyuntura de crisis económica derivada de la pandemia es, para la ANC, una oportunidad para promover los "beneficios" de una Cataluña independiente entre un sector poblacional más refractario a sus tesis. Para ello, aseguran en su manifiesto que "ni con un gobierno autonómico ni dentro del Estado español podemos tirar adelante esta salida progresista y solidaria a la crisis".

Insisten en que viven en Estado "heredero del franquismo y con una monarquía corrupta que ha mantenido en el poder la clase dominante del IBEX-35, la banca y las multinacionales, siempre al servicio del capitalismo neoliberal".

Divorcio con Òmnium

Con esta campaña la ANC también busca recomponer fidelidades, después del divorcio con la otra entidad de referencia del separatismo, Òmnium Cultural. Tras las elecciones del 14 de febrero, la ANC convocó una concentración a favor de un ejecutivo formado solo por partidos independentistas que excluyera a partidos como En Comú Podem de la ecuación.

La entidad presidida por Jordi Cuixart no se sumó a esa petición, ni en sus comunicados ni en sus redes sociales. Pero la ANC no ha dudado en presionar a ERC para que no se desvíe de un Ejecutivo de signo independentista, pese a que, hoy por hoy, es Junts quien está ralentizando las negociaciones.

La parálisis de la política catalana ha propiciado que la ANC trate de recuperar el protagonismo perdido. Desde el 14-F han iniciado una serie de acciones como la recogida de más de 10.000 firmas para obligar a los principales partidos independentistas a avanzar con la ruta independentista. Y el 1 de mayo será para ellos otra fecha clave para promocionarse.