Desde su apartamento de Nueva York, Ana Céspedes disfruta de una vista inmejorable del puente de Brooklyn y del Ayuntamiento construido a principios del siglo XIX. Ha sido su cuartel general en este largo año de pandemia, un año donde la Gran Manzana se ha vuelto difícilmente reconocible. "Vayas por dónde vayas hay locales cerrados", lamenta.

Céspedes es la directora general Mundial de Operaciones de IAVI, una organización dedicada al desarrollo de vacunas y anticuerpos para enfermedades infecciosas como la covid-19, a un precio asequible, que cuenta con financiación de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Esta farmacéutica también forma parte de Spanish Women Leaders in Life Sciences (SWL), una institución formada por más de 30 mujeres con puestos de responsabilidad vinculados al sector de la salud que pide al Gobierno que la sanidad sea destinataria prioritaria de los fondos Next Generation UE.

Pregunta. ¿Ha notado una gran diferencia entre la gestión de la pandemia de Donald Trump y de Joe Biden?

Respuesta. Se nota mucho. Con el expresidente Trump había un enfrentamiento constante entre la Agencia Americana de Medicamentos (FDA) , el Gobierno y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID). Hemos vivido tanto una crisis de salud, como de comunicación. La FDA autorizaba de emergencia el uso de la hidroxicloroquina contra la covid y el NIAID decía que no debía aprobarse. Desde que Biden está en el gobierno hay cohesión. Otra diferencia es que Trump apostó todo a la vacuna. Biden aboga por un abordaje más holístico que incluya medidas de Salud Pública, test y tratamientos.

P. ¿Cómo valora la gestión que ha hecho España de la pandemia de coronavirus?

R. España es uno de los países más afectados por la pandemia en muertes por millón de habitantes. Van a la par con EEUU. Es un dato muy negativo y a mi juicio muestra que lo hemos hecho peor que otros países. En cuanto al ritmo de vacunación, hay personas que defienden que España tome el liderazgo y compre vacunas por su cuenta. Yo creo que España ha hecho muy bien poniéndose al lado de la Unión Europea en este proceso. No tiene los recursos económicos de EEUU, ni la tecnología de Israel como para lanzarse a una compra en solitario. Por otra parte, la descentralización de competencias está penalizando los resultados y poniendo a España a la altura de países pocos desarrollados.

La descentralización de competencias está penalizando a España, situándola a la altura de países poco desarrollados"

P. En Spanish Women Leaders in Life Sciences (SWL) solicitan al Gobierno que destine más recursos europeos a salud. ¿No se le presta la suficiente atención a este ámbito?

R. Los fondos Next Generation para áreas transformacionales están dotados de 70.000 millones de euros. A raíz de estos fondos, el Gobierno publica el plan España Puede, donde dedica solo una línea estratégica a la sanidad, y no de forma directa, lo hace bajo los epígrafes “Pacto por la ciencia y la innovación” y “refuerzo de las capacidades del Sistema Nacional de Salud”. Estas líneas son meros 'brindis al sol' pues no vienen a acompañadas de propuestas concretas. En su lugar, el Gobierno hace un llamamiento para que la sociedad y los sectores económicos hagan propuestas al respecto de cada línea. La consecuencia de esto es que vamos a tener varios proyectos desligados, que responderán exclusivamente a los intereses de quienes los proponen.

P. Necesitan más coordinación...

R. Necesitamos que la salud sea prioritaria en esta asignación de fondos. España no tiene capacidad de hacer una reforma integral de sus Sistema Nacional de Salud (SNS) y estos fondos son una oportunidad para ello. Nos preocupa nuestro país. El Gobierno tiene que reunirse con los actores sanitarios y acordar propuestas concretas. No le estamos diciendo cuáles tiene que seguir. El mensaje que intentamos trasladar es que, tal y como se ha planteado, vamos a invertir en una serie de propuestas descoordinadas sin objetivos claros porque no hay un margen estratégico. No se han puesto los mecanismos necesarios para abordarla con seriedad: priorización, coordinación y mecanismos de ejecución. Lo que nos interesa a todas es dejar a nuestros hijos un país mejor y el sector sanitario te da la belleza de que mejora la salud y también la economía, pues genera puestos de alta formación y gran enriquecimiento directo e indirecto.

P. ¿Considera que se está apostando lo suficiente por la ciencia y la sanidad desde nuestro actual Gobierno? Hace poco este diario contaba que se había destinado 11 veces más dinero a rescatar a Plus Ultra (53 millones), una aerolínea con un solo avión y apenas vuelos en España, que al desarrollo de las vacunas públicas (4,4 millones).

R. La prevención es una de las herramientas más coste-efectivas. España debería aprender de EEUU en este sentido. Aquí hay un caldo de cultivo en el que la colaboración entre compañías y centros de investigación se da por hecho. Los centros de investigación hacen la semillita del proyecto y las compañías la desarrollan. La colaboración público-privada aquí es el día a día. También hace falta pensar en grande. ¿Por qué no establece España acuerdo estratégicos con otros países para crear vacunas? Con 4,4 millones no te da ni para el ensayo de seguridad con ratones. Solo la producción de material para este ensayo puede costar unos 15 millones de dólares.

Sobre los 4,4 millones para la vacuna pública de España: "Ese dinero no da ni para el ensayo con ratones"

P. En España ha ganado mucha fama con motivo de la pandemia un funcionario: Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES). Tanto es así que para referirnos a su 'alter ego' estadounidense lo llamamos 'el Fernando Simón americano'. ¿La imagen de Anthoy Faucci se ha desgastado tanto como la de Simón en estos meses?

R. Faucci era ya una figura pública y muy conocida antes de la pandemia. Hizo lo que pudo. Era obvio que la relación con Trump no era positiva. En l as últimas ruedas de prensa, el expresidente dejó de contar con él. Al contrario que Simón, Faucci ha tenido una opinión pública súper positiva. En los mítines de Trump los seguidores pedían la dimisión, pero se mantiene. Ahora es asesor de Biden. Faucci también se ha equivocado en algunas declaraciones, pero siempre ha hablado con datos enfrente y dejando claro qué sabía y qué no. Eso se le ha tenido en cuenta positivamente.

P. En España parece que hay cierto pudor entre la clase política para hablar sobre su propia vacunación. El exministro de Sanidad, Salvador Illa, dijo que se vacunaría cuando le tocase y en su centro de salud. En EEUU, en cambio, el presidente y su vicepresidenta fueron de los primeros en vacunarse. ¿Cuál es su opinión al respecto?

R. ¿Por qué no pueden vacunarse los miembros del Gobierno? Son personas esenciales. En EEUU hay un documento legal que determina un acceso prioritario de los miembros del Gobierno a la vacuna en situación de pandemia. Aquí son muy legalistas y lo tienen todo atado. Nadie se ha saltado la línea. Pero es muy llamativo cómo se ven las cosas desde ambos países. Aquí, por ejemplo, hay un debate ahora sobre la vacuna de Johnson and Johnson. Como tiene menos eficacia en cuanto a protección frente a enfermedad sintomática muchas personas se quejan de que no la quieren. Como respuesta, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, se ha puesto esta vacuna. En esta línea, creo que el Gobierno español lanzaría un mensaje contundente poniéndose la vacuna de AstraZeneca.

El Gobierno español lanzaría un mensaje contundente poniéndose la vacuna de AstraZeneca"

P. ¿Está a favor de que Occidente haga uso de la vacuna china Sinovac y Sputnik V?

R. El desarrollo de un medicamento está superprotocolizado. Cuando la EMA y FDA dicen que una vacuna es segura y eficiente es que lo es. Las vacunas desarrolladas en occidentales se han probado en ensayos en decenas de miles de personas. Hay otros países que no han sido tan rigurosos. La vacuna rusa se empezó a poner cuando solo se había probado en 76 pacientes. Te la juegas. Pueden salir bien o no. La diferencia es que en un ensayo clínico sabes lo que pasa.

P. ¿A favor o en contra del pasaporte covid?

R. La digitalización de datos de salud es muy importante. Conocer la protección inmunológica es clave. La implementación de pasaporte covid también se está hablando en Estados Unidos, pero al igual que en Europa es muy difícil de implementar porque no sabemos si las personas vacunadas pueden propagar la enfermedad, y una mediada así puede suponer que la gente se relaje.

P. ¿Qué puede ocurrir si se vacuna muy lento y hay muchos viajes internacionales?

R. Eso va a ayudar a que el virus mute. Se llama presión vacunal. Los virus reaccionan con personas vacunadas, tratan de saltarse la vacuna. El virus al replicarse aprende a relacionarse con una persona vacunada. Con pocas personas vacunadas le puede dar tiempo a mutar y aprender a actuar. Creo que es muy probable que el coronavirus se vuelva endémico.

P. ¿Cuánto se debería acelerar la vacunación en España?

R. Según nuestros cálculos hay que vacunar 5 veces más rápido. Las primeras 5 semanas pusimos de media 36.000 dosis. Ahora vamos por las 122.000. Para llegar a los 33 millones de vacunados nos quedan 17 meses. Hay que vacunar 5 veces más rápidos y utilizar parkings, centros comerciales y estadios.

P. Su empresa trabaja con fondos de Bill Gates. ¿Qué opina de la famosa teoría de la conspiración que dice que Gates quiere implantarnos microchips con las vacunas?

R. Se atribuye ese papel de conspirador a Gates porque hace años dijo que iba a haber pronto una pandemia y acertó, como es natural. Somos una sociedad que invade el territorio animal. Cuando lo haces corres el riesgo de que los virus animales pasen a humanos. En los últimos 20 años, hemos tenido una zoonosis cada tres: Sars, Mers, ébola, zika, gripe aviar… Era muy previsible que algún virus iba a tener éxito. Bill Gates es un gran filántropo y está haciendo muchas cosas en Salud Pública. Lo que dona está a la altura de lo que invierte Europa y Estados Unidos en este sector.

Bill Gates es un gran filántropo y dona a Salud Pública casi tanto como Europa o Estados Unidos"

P. Aparte... ¿Para qué querrá Gates meter un chip a un señor de Cuenca?

P. Eso digo yo... Además, tecnológicamente es imposible.