Juicio del 'procés' La Abogacía del Estado cree que no se ha podido probar la violencia que exige la rebelión

Rosa María Seoane defiende que lo que estaba en juego era el orden público y no el orden constitucional como sostiene la Fiscalía 

La Abogacía del Estado cree que no se ha podido probar la violencia que exige la rebelión
La Abogacía del Estado cree que no se ha podido probar la violencia que exige la rebelión

La Abogacía del Estado cree que en el procés no existió una violencia propia del delito de rebelión que defiende la Fiscalía. Así lo ha dicho la letrada Rosa María Seoane en su informe de conclusiones finales. Ha insistido en que para ello es necesario que la violencia sea el elemento central del plan llevado a cabo por los acusados y que lo que estaba en juego era el orden público y no el orden constitucional, como sostiene el ministerio público.  

“A juicio de esta parte, para que un alzamiento público tenga una violencia de rebelión debe concurrir que la violencia o la amenaza de emplearla hayan sido organizadas y previstas como un instrumento nuclear para el fin pretendido y en segundo lugar que la amenaza sea suficiente, idónea”, ha introducido Seoane.  

En ese sentido, ha afirmado que a partir de las pruebas analizadas a lo largo del juicio no se puede considerar probado el elemento de la violencia como uno de los elementos estructurales del plan llevado a cabo por los acusados ni que se haya organizado de forma proporcionada”.

La Abogacía del Estado, que empezó en esta causa acusando por rebelión y rebajó su calificación poco antes de comenzar el juicio, ha descrito la sedición como un delito contra el orden público y pluriofensivo. “El bien jurídico, lo que se protege es múltiple, se protege el orden público, la paz social, el ámbito en el que despliegan todos los derechos de los ciudadanos, se protege el principio de autoridad”, ha glosado.

"Movimiento masivo"

A su juicio, en este caso lo que trataron de impedir los acusados fue que se cumpliese la ley. El delito de sedición castiga a aquellos que se alzan tumultuariamente (pero no con violencia, como establece la rebelión). En ese sentido, Seoane ha admitido que la gente en Cataluña se alzó de forma gregaria, caótica y anárquica, aunque eso no quiere decir que no estuviesen organizados el 1-O: “Encontramos un movimiento generalizado, masivo y público”.

Se ha referido a dos millones de personas que estaban “dotadas de cierta organización”, pero ha insistido en que “esas concentraciones masivas trataban de impedir a la policía el cumplimento de una resolución judicial".

Mientras que la Fiscalía se ha mostrado especialmente crítica con el papel del Mossos d'Esquadra, la Abogacía del Estado les ha citado para recordar que cuando intentaron entrar en los colegios electorales “se encontraron con multitud de personas tratando de evitar que cumplieran lo dispuesto en el auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña”. “Se dan todos los elementos del delito de sedición en la forma de proceder”, ha concluido.

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