José Luis Ábalos se ha echado a la carretera. El ministro de Transportes ha intensificado su agenda territorial con visitas e inauguraciones, en las que está aprovechando para reunirse con los cargos orgánicos del PSOE. El objetivo de Ábalos, en su papel de secretario de Organización del PSOE, es pacificar el partido de cara al proceso congresual que comenzará en octubre con el congreso federal para reelegir a Pedro Sánchez como secretario General y se extenderá hasta final de año con la renovación de todas las direcciones autonómicas, según explican a Vozpópuli fuentes socialistas.

Ábalos ha visitado Andalucía, Aragón, Baleares, Galicia y Cataluña en el último mes y medio. Y está implicado junto a Sánchez y el Gabinete del presidente en La Moncloa en la campaña para las elecciones del 4 de mayo de Madrid. El PSOE está utilizando los comicios para renovar de facto la federación madrileña.

Sánchez piensa ya en las próximas elecciones generales. Su objetivo es renovar algunas federaciones. La idea es mejorar sus resultados nacionales, tal y como ha informado este diario. El número tres del PSOE trata con estos viajes de apagar los incendios orgánicos que se avecinan sobre todo en los congresos regionales que seguirán al federal de octubre en Valencia, tierra de Ábalos.

Batalla en el PSOE andaluz

Uno de los incendios que no tiene remedio es el andaluz. Ábalos no ha conseguido persuadir a Susana Díaz de que desista en su intento por renovar como secretaria general del PSOE-A. Díaz se ha lanzado a una campaña frenética por todo el territorio, mientras su previsible rival en las primarias se hace esperar.

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, es el candidato llamado a disputar el cargo a Díaz. Su objetivo es aglutinar el apoyo de las distintas corrientes de oposición a ex presidenta andaluza en estas semanas previas a dar el paso. Espadas ha defendido este viernes que los debates internos deben producirse "en procesos cortos y perfectamente definidos", pero a preguntas de los periodistas sigue sin precisar cuándo dará el paso de anunciar su candidatura al liderazgo del socialismo andaluz.

A pesar de la batalla andaluza, Aragón es, con diferencia, la región que más ha pisado el ministro en las últimas semanas. El presidente del Gobierno aragonés, Javier Lambán, no debería tener excesivos problemas para renovar la secretaría general, a pesar de que Ferraz preferiría como líder a Pilar Alegría, delegada del Gobierno en Aragón.

El presidente aragonés anunció que padece cáncer de colón hace más de un mes, pero ha manifestado en algunas entrevistas que está dispuesto a seguir no solo al frente del gobierno aragonés, sino también del partido. El entorno de Lambán asegura a este diario que los reiterados viajes de Ábalos a Huesca y Zaragoza no guardan relación alguna con el proceso orgánico. "Es una casualidad", dicen estas fuentes. "Eran temas importantes para nuestra comunidad".

Galicia es otro territorio "problemático" para el PSOE. Las elecciones autonómicas del 2020 dieron una nueva mayoría a Alberto Núñez Feijóo y el socialismo gallego quedó relegado a la tercera posición por detrás del BNG. Sánchez cambió al delegado del Gobierno esa región, al igual que en Andalucía, en un movimiento que se interpretó como un gesto a favor de sustituir al actual líder socialista en esa comunidad, Gonzalo Caballero. Ábalos sin embargo, dijo recientemente que Caballero tenía el apoyo de Ferraz.

Campaña personal de Ábalos

Los viajes de Ábalos, según otras fuentes del partido, le están sirviendo también como "campaña personal" para afianzarse como número tres del PSOE. Sánchez planea una revolución total de su ejecutiva federal y la continuidad de Ábalos como secretario de Organización está en entredicho. "Está en campaña personal y por eso estas visitas son importantes para él", dicen desde el PSOE.

Ábalos tiene a su favor que el congreso federal se celebra en Valencia, su comunidad. Pero Vozpópuli ha informado de que ni él mismo tiene todas consigo para continuar. El director de Gabinete de Presidencia, Iván Redondo, ha maniobrado para impulsar algún otro candidato a ese cargo más próximo a él, como su segundo de abordo Paco Salazar.

Fuentes de La Moncloa siempre han respondido a este diario que tales movimientos no existen. Y que la relación entre Ábalos y Redondo es "excelente".