Operación Tándem

Villarejo amenaza con datos comprometedores para el Estado tras su arresto

El excomisario preso declara ante la Audiencia Nacional que invirtió de 11 millones en inmuebles en Sudamérica con el visto bueno del Gobierno

El excomisario Juan José Villarejo.
El excomisario Juan José Villarejo. Atresmedia

El comisario jubilado José Villarejo declaró este miércoles durante algo más de una hora ante la Audiencia Nacional hasta donde fue trasladado desde la cárcel de Estremera (Madrid) en la que se encuentra desde hace ya siete meses. El exmando policial adoptó una actitud desafiante en la que deslizó amenazas veladas como cuando le advirtió al magistrado, Diego de Egea, del peligro que supone su detención debido a que, según dijo, va a salir a la luz información comprometedora para el Estado, informan a Vozpópuli fuentes presentes en su interrogatorio.

Villarejo fue detenido a principios de noviembre en el marco de la denominada operación Tándem junto al comisario amigo suyo Carlos Salamanca, en libertad provisional desde marzo. Tras la operación, los agentes registraron los inmuebles del veterano policía requisando numerosa información comprometedora de diversas personas que ha servido para realizar después nuevas detenciones. Las últimas tuvieron lugar en las últimas horas y afectaron a los responsables de la lujosa urbanización de La Finca por sus relaciones con Villarejo.

Él y Salamanca están acusados de integración en organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales por formar parte de una trama con la que se habrían lucrado con servicios especializados de inteligencia. En el operativo también fueron arrestados un hijo y la mujer de Villarejo, otro hijo de Salamanca y un socio de un clínica sanitaria de Málaga, que fueron excarcelados a los pocos días.

En el centro de las pesquisas figura un informe elaborado por Villarejo en 2012 encargado por un alto cargo de Guinea Ecuatorial a través de Salamanca. El documento, conocido como informe King, tenía el objetivo de desprestigiar a uno de los hijos del presidente guineano, Teodoro Obiang, llamado Gabriel. Según las fuentes consultadas, Villarejo negó ante el juez que ese trabajo tuviese el objetivo de lucrarse o blanquear dinero, sino que formaba parte de una estrategia para ensalzar a otro hijo del presidente local, también llamado Teodoro, conocido como Teodorín.

Estrategia del CNI

Según las explicaciones del comisario preso, la idea era reforzar a este último en su ascenso al poder por su cercanía con España en detrimento del otro hermano, más próximo a Francia. Villarejo se ha escudado en todo momento en que estos planes partieron del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y se informó de ello al entonces director adjunto operativo de la Policía Nacional, Eugenio Pino, su superior directo.      

En sus respuestas, Villarejo reiteró que actuaba desde hace años como agente infiltrado de la Policía Nacional y que en esa labor contó con el apoyo de responsables policiales y secretarios de Estado de diversos gobiernos desde el año 1993, cuando regresó al Cuerpo tras una década en excedencia. Citó incluso al exministro socialista José Luis Corcuera o reivindicó haber participado en operaciones sensibles, algo a lo que Villarejo siempre ha apelado para defender sus trabajos en los que le permitían mantener sus negocios privados.

También ha vuelto a cargar contra el CNI, servicio con el que mantiene un enconado enfrentamiento y, en concreto, con su máximo responsable, el general Félix Sanz Roldán. Acusa al servicio de espionaje de haber trazado esta operación para acabar con él y dice que todo parte de una denuncia inventada. Ha criticado también a la Fiscalía Anticorrupción y ha recordado que ya ha denunciado a dos de sus representantes en lo que se ha interpretado en el interrogatorio como una nueva amenaza.

Inversiones en el extranjero

En el interrogatorio, el comisario reconoció que en el año 2007 invirtió 11 millones de euros procedentes de negocios familiares en propiedades inmobiliarias de Uruguay, Cuba y Panamá. Involucró en esas operaciones al Ministerio de Asuntos Exteriores al decir que contó con su autorización, siempre según las mismas fuentes.

En un momento de la comparecencia, le han preguntado por el empresario Francisco Menéndez Rubio, quien trabajaba para el Gobierno de Guinea Ecuatorial. Según las fuentes consultadas, esta persona tuvo problemas con Hacienda y recurrió a Villarejo en busca de ayuda. El comisario accedió a ayudarle a cambio de que le proporcionase información de la familia Obiang.

Villarejo declaró ante el juez que, en un momento dado, este empresario le comunicó que el CNI le había instado a denunciarle. El comisario dijo que aquello no le afectó y en su lugar mostró su preocupación por la situación en la que ha quedado el empresario una vez que las autoridades guineanas han descubierto que pasaba información del régimen local.

Otra parte importante de la investigación gira en torno al encargo que le realizó el despacho Herrero y Asociados a Villarejo para indagar sobre otra firma de abogados fundada por exsocios de Herrero. Según las fuentes consultadas, se sospecha que el comisario accedió a información bancaria, tributaria y judicial confidencial.

Según los informes policiales elaborados al respecto existen grabaciones de conversaciones en las que se escucha a Villarejo reconocer estas sospechas, algo que negó en su declaración ante el juez enmarcando estos trabajos en un asunto privado. De este modo, el comisario volvió a la Audiencia Nacional y posteriormente regresó a prisión pocos días después de que el juez rechazase su pretensión de quedar en libertad apelando a problemas de salud.

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