España

El PSOE se resigna a perder al sindicato hermano: el nuevo líder de UGT mira a ERC

Los socialistas han asumido el cierre del congreso de UGT con el mismo ánimo de derrota que Cándido Méndez. Pedro Sánchez sabe que el PSOE está obligado a decir adiós al sindicato hermano.

El secretario general de PSOE, Pedro Sánchez con el secretario general de UGT, Josep María Álvarez.
El secretario general de PSOE, Pedro Sánchez con el secretario general de UGT, Josep María Álvarez. EFE

José María Álvarez, el nuevo líder de UGT, estuvo cordial con Pedro Sánchezen el encuentro que ambos mantuvieron días después de cerrarse el congreso, pero no reculó un ápice en su tesis de que la mejor solución para desbloquear el conflicto catalán pasa por la celebración de un referéndum en el que esta comunidad autónoma pueda decidir su futuro. Lo que le pidió el líder del PSOE fue una especie de tregua, convencido de que ni al sindicato le conviene en estos momentos jalear el llamado derecho a decidir ni al Partido Socialista tener que administrar en coyuntura tan delicada un enfrentamiento con una organización a la que se sentía hermanada desde hace más de un siglo.

Pedro Sánchez ha pedido a Álvarez que no jalee el derecho a decidir en Cataluña

“Tendremos que acostumbrarnos a tratar con un sindicato que ha dejado de ser hermano y que va a ser gestionado durante al menos cuatro años por un secretario general muy cercano a las tesis de Esquerra Republicana”, comenta resignado un destacado dirigente socialista que interpreta como un profundo error por parte de UGT haber optado por una persona que ni representa el relevo generacional -Álvarez tiene 59 años, ni cuenta con contactos en el establishment madrileño, ni tampoco parece en condiciones de recuperar los casi 300.000 afiliados que la organización ha perdido durante la crisis.

Es un análisis parecido al que hace en privado el secretario general saliente, Cándido Méndez, después de permanecer durante 22 años en el cargo. Según ha comentado Méndez a Pedro Sánchez y a otros altos cargos socialistas, su herencia se resume en que deja un sindicato dividido, escasamente comprometido con los valores socialistas y con serias dificultades para pactar con el futuro Gobierno, sea del color que sea, la recuperación de la negociación colectiva, el peaje que tuvo que pagar el PSOE en su pacto con Ciudadanos.

Objetivo: recuperar el poder en las empresas

No es un asunto menor ni para la UGT ni para Comisiones, pues una de las grandes reformas que ha hecho el Gobierno de Mariano Rajoy para quitarle poder a los sindicatos fue, precisamente, reducirles al mínimo los ingresos que percibían por los cursos de formación, convertidos en algunas comunidades en auténticos nidos de corrupción, lo que supuso una quiebra de la columna vertebral sobre la que se sostenían las centrales. Ello explica, por ejemplo, que la nueva UGT vaya a quedar reducida solo a tres federaciones, administrando así una economía de guerra, y que el PSOE lleve la recuperación del poder de los sindicatos en las empresas como uno de los principales baluartes de su programa.

Cándido Méndez asume el fracaso de haber dejado un sindicato dividido

Las relaciones de Álvarez con el Partido Socialista son todo menos cercanas desde que el nuevo líder ugetista le puso hace años la proa a Cándido Méndez y le dificultó su tarea tanto o más que Manuel Fernández, Lito, otro sindicalista histórico de esta central. La mayoría de los actuales dirigentes del PSOE tienen claro que si no llega a ser por el estallido de los casos de corrupción en los que se ha visto envuelta la UGT, Méndez hubiera optado a la reelección.



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