Coronavirus

Termómetros electrónicos en Usera: “Con fiebre y sin mascarilla no entras a la tienda”

En el tercer día de 'cuarentena' se puede decir que los españoles han sido obedientes y diligentes, salvo excepciones. Eso, en principio, es una buena noticia

Comercio chino en Usera
Comercio chino en Usera Rubén Arranz

A la calle de Marcelo Usera y alrededores se le ha dado en llamar el Chinatownmadrileño. Se mira estos días hacia Wuhan para tratar de deducir cuánto tiempo tendrán que permanecer los españoles en régimen de aislamiento, pero en este barrio de la capital madrileña hace unos días que la inmensa mayoría de las tiendas asiáticas cerraron a cal y canto. Bastante antes de que se decreta el estado de alarma.

La excepción es un supermercado regentado por chinos que se encuentra en la calle de Nicolás Núñez, a escasos metros de la boca de metro de Usera. Pocos minutos antes de la media mañana de este martes, sus puertas automáticas se han abierto ante la llegada de uno de sus proveedores con un carro plegable. En la puerta, sentada en una banqueta, le esperaba una mujer vestida con un traje blanco de plástico, una mascarilla y unas gafas transparentes. En sus manos -cubiertas con guantes azules- portaba un termómetro electrónico con el que tomaba la temperatura a todo el que quisiera entrar. Si estaba febril, no podía. Si su boca no estaba tapada, tampoco.

Justo detrás, dos empleadas vestían trajes de aislamiento similares. La cajera estaba protegida por una gran mampara que le separaba de los microbios de la concurrencia. Era la única que parecía hablar español y la que informaba de que allí no se podía estar sin mascarilla. Con las imágenes recientes en la memoria de 'Chernóbil', la serie de HBO, aquello bien podría asemejarse a una de las zonas que pretendían proteger del material radiactivo. O a las salas del transbordador de '2001: Odisea en el espacio'. Sin duda, los responsables de ese negocio se han tomado en serio el coronavirus.

Tiendas regentadas por chinos, cerradas
Tiendas regentadas por chinos, cerradas R.A.

Era el tercer día desde que el Gobierno restringiera la libre circulación de los ciudadanos y la apertura de los comercios y apenas si había activas cinco o seis tiendas de alimentación en la calle de Marcelo Usera. En las fruterías regentadas por sudamericanos se advertía de que no podían entrar a la vez más de 3, 4 ó 5 personas, lo que en algún caso obligaba a hacer cola en la calle, generalmente, con más de un metro de separación entre sus efectivos.

Parecen detalles nimios, pero no es así, pues la llegada a España del coronavirus ha impuesto algunas rutinas que no son comunes por estos lares. La más vistosa es quizá la del uso de mascarillas, que parece más extendido a cada día que pasa. La más sorprendente, sin duda, es la lejanía. Los 150 centímetros de separación al conversar no son comunes entre los latinos. Tampoco los frecuentes cambios de acera en las calles estrechas, los requiebros para salir del vagón del metro o el conservar más de un escalón de distancia con el antecesor en las escaleras mecánicas. Algún día, dentro de un tiempo, se recordarán la crisis sanitaria y el duro golpe económico que se avecina, pero quizá se pierda el recuerdo de este tipo de costumbres pasajeras.

Algunas tiendas dejaban carteles con códigos QR
Algunas tiendas dejaban carteles con códigos QR R.A.

Los varios despachos de abogados que se encuentran a pie de calle estaban cerrados este martes. En todos los casos, con un cartel en la puerta en el que figuraban los teléfonos de sus abogados. Uno de ellos, llamado John Gutiérrez, explica por teléfono que estos últimos días han sido especialmente duros para quienes tienen entre sus representados a un alto número de extranjeros. Principalmente, porque ha existido mucha incertidumbre con respecto a la situación en la que han quedado los trabajadores de los comercios que han cerrado, obligados por las medidas gubernamentales. También por la forma en la que debían presentarse y justificarse los expedientes de regulación de empleo temporales.

En materia de extranjería, las preocupaciones más comunes han tenido que ver con el posible vencimiento de los plazos de las solicitudes de residencia o por la suspensión del examen de nacionalidad que se había convocado para dentro de unas semanas. 

Desde el despacho especialista en extranjería, Chiossi Legal Abogados reconocen que el último fin de semana fue muy complicado: “El teléfono ardía con consultas de gente que había quedado atrapada en algún aeropuerto o de personas que temían quedar en situación irregular en España por los cambios en su puesto de trabajo. Hay mucha inquietud y pocas respuestas”, apuntan.

Túnel de metro, vacío
Túnel de metro, vacío R.A.

Las fuentes oficiales -que transmiten a cada rato información sesgada y magnificada- se han centrado estos días en poner en valor el despliegue que han realizado para tratar de frenar el coronavirus y en advertir a los ciudadanos de la necesidad de que permanezcan en sus casas para acortar lo más posible el periodo de reclusión.

Sin embargo, obvian estos pequeños detalles, que se aprecian a pie de calle y que hacen ver que una buena parte los ciudadanos está preocupada por su salud, por si situación y por el maremoto económico que intuyen que viene. Eso sí, en el tercer día de 'cuarentena' se puede decir que los españoles han sido obedientes y diligentes, salvo excepciones. Eso, en principio, es una buena noticia.

Últimas noticias

Recibe cada mañana nuestra selección informativa

Acepto la política de privacidad


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba