España Rita Barberá se abre paso en los pasillos del Senado: "No me quiero esconder"

La exalcaldesa de Valencia pisó por tercera vez en lo que va de año la Cámara Alta para estrenar su escaño en la Sala de Plenos. "Soy una profesional", aseguraba mientras trataba de esquivar las decenas de cámaras que aguardaban su segundo vía crucis en una misma jornada.

El estreno de escaño de Rita Barberá la tarde del martes ha puesto el Senado patas arriba. Poco antes de las 16:00 horas comenzaba el segundo vía crucis de la jornada para la exalcaldesa de Valencia tras anunciar que declarará ante el juez del caso Imelsa. Por tercera vez en lo que va de año, la exregidora hacía acto de presencia en la Cámara Alta para participar en la segunda sesión plenaria del semestre. La primera ocasión en la que apareció fue el 13 de enero para jurar su cargo como senadora y, la segunda, la semana pasada con el ánimo de organizar su despacho, actividades que le han supuesto un ingreso de más de 9.000 euros.

Ataviada con camisa y pantalones de raso color rojo y con gesto de angustia, la política intentaba abrirse paso entre las decenas de cámaras que abarrotaban el pasillo que comunica la cafetería con la Sala de Plenos para, por fin, alcanzar su asiento. "Por favor, pido respeto, no me quiero esconder", decía mientras trataba de apartar sin éxito los objetivos. Y, justo antes de poner un pie en el hemiciclo, tomaba aire para aclarar: "Soy una profesional".

Mientras el pleno debatía sobre el futuro de las diputaciones y la unidad de España, el teléfono de Rita, nerviosa a la par que sonriente, echaba humo

Ausente en la constitución de las distintas comisiones, así como del encuentro que Rajoy mantuvo con el grupo parlamentario popular, Barberá se había fijado como objetivo ya desde por la mañana aparecer "con total normalidad". Se trataba de sostener que su ausencia no era absentismo, sino el fruto de una actividad parlamentaria mermada por la situación política con la que ha arrancado la XI Legislatura

Sin embargo, una vez sentada en su asiento -el primero de la quinta fila del bloque central, en el pasillo-,  los intentos de aparentar normalidad por parte de la exdirigente popular chocaban con las numerosas veces que se levantó durante la sesión para conversar por teléfono. Mientras el pleno debatía sobre el futuro de las diputaciones y la unidad de España, el teléfono de Rita echaba humo. Nerviosa a la par que sonriente, la exdirigente del PP en Valencia hacía y deshacía desde su smartphone, quizás más pendiente de las represalias que su partido estaba cociendo paralelamente en las instancias del Congreso. Y es que, antes, durante y justo después de las declaraciones del vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, anunciando un expediente informativo por el caso de presunta corrupción en el partido en Valencia que afecta a todos los implicados, incluída ella, no hubo rastro de Rita en su escaño.

Besos, abrazos y confidencias exprés

Minutos antes de entrar al pleno, durante la comida, nada hacía presagiar que las prácticas en el Ayuntamiento valenciano iban a terminar en expediente. La exalcaldesa almorzaba distendidamente en el comedor de la Cámara Alta, junto a otros senadores como Agustín Almodóvar (Alicante) o Marta Torrado (Valencia), con quien al final de la comida se ha quedado a solas compartiendo confidencias y cuyo escaño está situado al lado del que ella ha estrenado. Además de con Torrado, ha intercambiado impresiones de forma exprés con Iñaki Oyarzábal. También rondaba por allí el vicesecretario de Autonomías y Ayuntamientos del PP, Javier Arenas, quien ha optado por el mutis ante la situación que vive la exgobernante valenciana.

El "cariño y humanidad" con los que el vicepresidente primero del Senado, Pedro Sanz, había asegurado que el grupo recibiría a la exalcaldesa se hizo patente con el desfile de besos y abrazos con los que muchos senadores saludaron a Barberá. Uno de los primeros en tender la mano a su compañera de partido fue el coordinador general del PP de Cataluña, Xavier García Albiol, quien ha confesado haberla visto "preocupada", aunque "con las ideas muy claras".

Barberá ha almorzado distendidamente en el comedor de la Cámara Alta, junto a otros senadores como la valenciana Marta Torrado

Convencido de que la exalcaldesa de Valencia "no está haciendo ningún daño" al PP porque "quiere mucho" a la formación, Albiol -que considera a Barberá como la mejor alcaldesa de la historia de Valencia- ha defendido que "ella sabrá, cuando corresponda, en cada momento, lo que tiene que decidir". Otro de los allí presentes, el expresidente de Baleares José Ramón Bauzá, reconoció que los asuntos de corrupción "preocupan a los ciudadanos sin ningún tipo de duda", por lo que las situaciones que surjan hay que solventarlas "pensando en los intereses generales por encima de los individuales". Pero, ¿debe entonces dimitir la exregidora? "La dimisión de Rita Barberá sólo la puede decidir Rita Barberá", decía Bauzá minutos antes del empujón que suponen los expedientes abiertos desde el Comité de Derechos y Garantías del PP.

Así, la incomodidad confesada por algunos senadores ante la presencia de la exalcaldesa es un sentimiento manifestado mayoritariamente fuera de la esfera pública, en petit comité, y a las espaldas de Rita. Excepto en casos puntuales como el del ex presidente de la Generalitat Valenciana y senador Alberto Fabra, que ha reclamado que Barberá asuma su responsabilidad ante un escenario que "está minando la confianza de los ciudadanos" hacia el PP.

En torno a las 22.00 horas, Barberá se tomó un respiro en la cafetería del Senado, tras una sesión eterna. Una hora y media después volvió de nuevo a la sala a sabiendas del "castigo". "Son cosas que están en los estatutos y punto final", se limito a decir.

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