Amarga victoria del Partido Popular

Amarga victoria de Rajoy que le aboca a difíciles negociaciones para formar Gobierno

El PP ganó este domingo las elecciones con el 28,7% de los votos y 123 escaños, 63 menos que en 2011, resultado que le sitúa a seis puntos y 33 escaños del PSOE, pero coloca a Mariano Rajoy ante una situación complicada para formar Gobierno. La mayoría absoluta de los populares en el Senado le aportan una potente ventaja.

Amarga victoria de Rajoy que le aboca a difíciles negociaciones para formar Gobierno
Amarga victoria de Rajoy que le aboca a difíciles negociaciones para formar Gobierno

Con un 73% largo de participación en las urnas, la recomposición del espacio de centro derecha podría haber dejado al PP fuera de juego, pues aunque ha cosechado el 28,7% de los votos, pese al desgaste sufrido en los últimos cuatro años, y sigue siendo la primera fuerza política, puede quedarse al margen del Gobierno. La frágil estabilidad parlamentaria de Mariano Rajoy en la XI legislatura que arrancará a partir de enero dependería de los 123 diputados conseguidos por los conservadores este domingo, 63 menos que en el periodo 2011-2015 y de los 40 con los que se estrenará Albert Rivera, que introducen a Ciudadanos en el Congreso por una puerta más pequeña de la prevista como cuarta fuerza con el 14% de los votos. La negociación con otros grupos minoritarios la tendrá más complicada. El PP más Ciudadanos suman solo 163 asientos en una Cámara donde se necesitan reunir 176 votos para la mayoría absoluta. UPyD, que contaba hasta ahora con cinco escaños, se queda sin representación. Pese a este panorama, Rajoy avanzó anoche que intentará formar Gobierno y que éste sea estable.

Los socialistas se quedan a seis puntos del PP, pero tienen mayores facilidades para formar Gobierno, aunque la mayoría absoluta del PP en el Senado bloquearía la actividad legislativa

La realidad es que la ventaja superior a los seis puntos que este domingo le ha sacado Mariano Rajoy al candidato del PSOE, Pedro Sánchez, no consigue del todo colocar al presidente en funciones en una posición desahogada para volver a formar Gobierno. Su partido se ha dejado 16 puntos desde 2011 y casi 3,7 millones de votos. Las urnas han rehecho también el espacio dentro de la izquierda, en el que los socialistas, los más vulnerables, logran a duras penas mantener la supremacía con 90 diputados y el 22% de los votos -1,5 millones menos que hace cuatro años-, frente a los 69 y el 19% de los apoyos alcanzados por Pablo Iglesias al frente de Podemos y fuerzas afines. Izquierda Unida, que hasta ahora ha trabajado con 11 diputados, queda reducida a la marginalidad, con 2 representantes.

Si bien el PSOE ha sido claramente el principal perdedor de estas elecciones, pues ha quedado en porcentaje de voto y en escaños por debajo de los resultados obtenidos hace cuatro años por Alfredo Pérez Rubalcaba, con menos de 100 diputados la nueva aritmética parlamentaria pone a Pedro Sánchez al alcance de intentar la formación de Gobierno con Pablo Iglesias, los grupos nacionalistas y Esquerra Republicana. Pudiera suceder que las negociaciones de Ciudadanos con el PP naufraguen y Albert Rivera de también la sorpresa aceptando conducir a los socialistas a La Moncloa con la participación de otras compañías, un escenario no descartable a la vista del incierto mapa abierto este domingo. En todo caso, la mayoría absoluta del PP en el Senado bloquearía la actividad legislativa.

Otra posibilidad sería la de la gran coalición. Durante la campaña, Sánchez descartó con vehemencia una alianza de Gobierno con el PP, antes incluso de su choque en el cara a cara con Mariano Rajoy. No obstante, podrían alzarse de nuevo en las filas socialistas las voces favorables a esta idea, de la que ha sido tradicional defensor, entre otros, el expresidente Felipe González.

Podemos irrumpe como tercera fuerza política sin quitar la hegemonía de la izquierda al PSOE

El estreno de Podemos y Ciudadanos en la escena parlamentaria, entre ambos suman el 33% del electorado, ha motivado que el bipartidismo que hasta ahora compartían el PP y el PSOE desde la alternancia quede reducido tras estas elecciones al 50% de los votos, frente al 73% de hace cuatro años y el 84% de 2008.

La abultada pérdida de apoyos sufrida por el PP no ha podido ser frenada por Mariano Rajoy en las dos Castillas y en Galicia mientras que el PSOE apenas ha podido compensar su descalabro en la mayoría de las comunidades con la resistencia mostrada en Andalucía, donde Susana Díaz se consolida como uno de los principales referentes de este partido. Cataluña, el segundo territorio donde Pedro Sánchez confiaba en obtener un mayor porcentaje de votos, ha acabado perjudicándole también en el reparto de escaños. El resto de las 18 circunscripciones en las que competía por otros tantos diputados con Ciudadanos y Podemos, tampoco le han ayudado a superar los 100 escaños. Pablo Iglesias ha sabido recoger al final los frutos de verse acompañado en Cataluña, Galicia y la comunidad valenciana de otras marcas afines como Podem-En Comú, las Mareas o Compromís.

El resto del arco político ha sufrido algunas modificaciones que podrían acabar influyendo también en la estabilidad parlamentaria del nuevo Gobierno. Convergencia, que ha comparecido a las urnas bajo la marca Democracia y Libertad, ha obtenido 8 escaños, frente a los 16 de CiU en 2011, Unió ha quedado fuera del Congreso, Esquerra Republicana se ha hecho con 9 diputados frente a los 3 de hace cuatro años y el PNV con 6 frente a los 5 de la X legislatura. En el Grupo Mixto convivirán Bildu, con 2 escaños, ahora tenía 7, y Coalición Canaria con 1.

El nuevo mapa parlamentario no despeja la posibilidad de tengan que celebrarse nuevas elecciones

Los resultados conocidos este domingo abren a partir de ahora una secuencia de negociaciones políticas que tendrán varias fechas como referencia: la constitución de las nuevas Cortes el próximo 13 de enero, el posterior arranque de las consultas con los grupos políticos que deberá mantener Felipe VI para proponer un candidato a presidente y, finalmente el debate de investidura previsto para antes de febrero. Si el candidato no obtuviera mayoría absoluta en primera votación, 48 horas después se iría a una segunda sesión en la que solo necesitaría de mayoría simple. Solo si ésta resultara también fallida podrían plantearse por los grupos otros candidatos y dispondrían de dos meses, desde la primera votación, para evitar ir a nuevas elecciones.



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