Para conducir esta reforma en la próxima legislatura, tiempo en el que el líder socialista está convencido de que el PP se subirá al barco permanezca en el Gobierno o pase a la oposición, Pedro Sánchez ha pensado en José Enrique Serrano, también conocido como el “fontanero mayor del Reino” después de su paso por La Moncloa como jefe de Gabinete tanto de Felipe González como de José Luis Rodríguez Zapatero. Suma 66 años, pero Serrano salvará su escaño por Madrid, pues se trata de un hombre de amplia experiencia en los manejos del poder, al que se le define en la ejecutiva del PSOE como el “guardián de las esencias”, ya que tiene en su cabeza no solo los episodios vividos durante la Transición en los primeros gobiernos democráticos, sino también otros que le han aportado un considerable bagaje después de haber seguido muy de cerca todo el recorrido que hizo el Constitucional durante la reforma del Estatuto catalán, aprobada en el Parlament en 2005 y sentenciada por el máximo intérprete de la Carta Magna cinco años después.

El exjefe de Gabinete de González y Zapatero siguió al detalle el paso por el Constitucional del Estatuto catalán

José Enrique Serrano se ha estrenado como diputado en esta legislatura, es vocal de la Comisión Constitucional, presidente de la de Presupuestos y, además, dispone de buena entrada en La Moncloa dada su amistad con altos dirigentes del PP. De hecho, Pedro Sánchez le utiliza habitualmente para abordar asuntos de Estado, como se comprobó a comienzos de año cuando negoció con el Gobierno el pacto para combatir el yihadismo.

Exministros del PSOE relatan la anécdota de que Serrano fue quien redactó en agosto de 2011 la reforma constitucional que incorporó el principio de estabilidad presupuestaria. Agobiado por la falta de tiempo y la ausencia de colaboradores, ya que la mayoría se encontraban de vacaciones, Zapatero confió primero al diputado Pedro Sánchez, en aquellas fechas un desconocido para el gran público, el borrador del artículo 135 y al observar el resultado lo envió directamente a la papelera. Al expresidente se le ocurrió entonces encomendarle el encargo a Serrano para que lo negociara también con el PP, misión que cumplió a la perfección aunque dejó una úlcera en el estómago a Alfredo Pérez Rubalcaba, remiso a hacer tantas concesiones al Banco Central Europeo a tres meses escasos de unas elecciones en las que él tenía que comparecer como candidato frente a Mariano Rajoy.

Un perfil como el de Alfonso Alonso, el preferido por el PSOE

Fuentes socialistas desconocen a quién tendrán enfrente a partir del año que viene para negociar la reforma constitucional, asignatura pendiente que se convertirá, sin duda, en uno de los aspectos centrales de la legislatura. Al ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, se le ve entusiasmado con la idea, pero muy dado a ir por libre –de hecho ya presume de tener redactado todo el cambio constitucional–, y a otro referente del PP que puede servir de alternativa, como el exministro Federico Trillo, ahora embajador en Londres, se le mira como “un auténtico peligro”, dada su tendencia a “contaminar todas las instituciones que toca”. En el PSOE se acogería bien como interlocutor para este trabajo a alguien de perfil dialogante y abierto como es el actual ministro de Sanidad y exalcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, pero tendrá que ser Rajoy, cuando llegue el momento, quien tome la decisión.

Serrano acabó redactando la reforma constitucional de 2011, al despreciar Zapatero el borrador de Pedro Sánchez

En el equipo de “sabios” del PSOE que ultiman esta reforma se encuentran, entre otros, los catedráticos Gregorio Cámara, Javier García Roca, Elisenda Malaret, Alberto López Basaguren y Elisa Pérez Vera. Están especializados en Derecho Constitucional o Administrativo y algunos tienen una dilatada experiencia universitaria, han pasado por diferentes reguladores, por la Administración y también por el Parlamento.

Además de José Enrique Serrano, también están trabajando con ellos muy de cerca la responsable de Estudios y Programa del PSOE, la diputada catalana Meritxell Batet, así como el diputado andaluz Antonio Pradas, hombre de confianza y antena de la presidenta Susana Díaz, así como responsable de política autonómica en la ejecutiva federal.