España Jorge Dezcallar, ex director de los servicios de inteligencia: “Proteger a Corinna no es tarea del CNI”

La razón por la que Jorge Dezcallar vuelve a la palestra pública son justamente las memorias que acaba de publicar: Valió la pena (Península), en las que cuenta su experiencia como diplomático y revela detalles sobre su renuncia al CNI tras los atentados del 11M.

Que está jubilado es algo que Jorge Dezcallar repetirá a lo largo de la conversación, en varias oportunidades. El diplomático y director del CNI cuando los atentados del 11 de marzo de 2004 alude a la relajada vida de pensionista que ahora lleva; y lo hace cuando quiere distender o despistar.

Él, quien fue el primer civil al frente de los servicios de inteligencia españoles cuando se puso en marcha la Ley del Centro Nacional de Inteligencia, el mismo que dimitió tras ser apartado por Aznar, y cuyo nombre sonó fuertemente como posible jefe de la Casa Real, ahora prefiere no decir nada, ni siquiera opinar sobre cuál habría podido ser la relación entre inteligencia y Zarzuela en los últimos días del reinado de Juan Carlos de Borbón.

"Estoy convencido de que ese asunto no es un objetivo ni una tarea del CNI", dice Dezcallar refiriéndose a la princesa Corinna Zu Sayn Wittgenstein.

¿Usted qué cree que el CNI pudo tener contacto con Corinna Zu Sayn Wittgenstein? "Lo ignoro… Yo soy un jubilado. Estoy en Mallorca y encantado de la vida", responde como quitándose una mosca inorportuna con un elegante sombrero panamá. Pero los servicios de Inteligencia prestan apoyo a Casa Real, ¿no? Usted sabrá de eso... El diplomático retoma el tono funcionarial. "Los objetivos están marcados en la dirección de inteligencia que aprueba anualmente el gobierno y que es secreta. Estoy seguro de que no hay un apartado sobre ese asunto que usted menciona. Estoy convencido de que ese asunto no es un objetivo ni una tarea del CNI". Ysanseacabó.

La razón por la que Jorge Dezcallar vuelve a la palestra pública son justamente las memorias que acaba de publicar: Valió la pena (Península), en las que cuenta su experiencia como diplomático, su paso por Polonia, Nueva York, Uruguay, Marruecos, Roma y Washington y en las que, por supuesto, relata sus días como director de los servicios de Inteligencia.

Sobre este tema es sobre el que carga más tinta y justamente en el episodio más sensible que debió afrontar. “El Gobierno trató el asunto como un problema de partido [...] Este tratamiento llevó al PP a pensar que, si el atentado lo había cometido ETA, podría revalidar su mayoría absoluta”, asegura en su autobiografía. En las páginas de este libro describe Dezcallar su dimisión –por teléfono-, luego de que el Ministro del Interior, Ángel Acebes, prácticamente lo apartara a él y a su equipo de las investigaciones.

-¿Por qué ahora? ¿Por qué este momento para hacer repaso de una serie de episodios y no antes?

-Es bueno tener un poco de perspectiva. Yo he querido dejar paso al tiempo, por lo menos más de diez años. Es verdad que estuve en activo como diplomático en Estados Unidos hasta hace tres años. No me parecía oportuno escribir juicios sobre política exterior. Una vez pasado ese tiempo, y a la vista de que estaban circulando versiones de algunas cosas que eran medias verdades…

"Del 11M se hizo una gestión mala, una gestión partidista. Yo no soy el que tomó la decisión. Yo soy al que dejaron de lado".

-En el libro es usted muy claro: el gobierno de José María Aznar gestionó el 11M con criterios partidistas, no de Gobierno. La pregunta es: ¿cómo el CNI pudo quedar de lado en un atentado de este calibre?

-Del 11M se hizo una gestión mala, una gestión partidista. Ahora… ¿Por qué se deja de lado al CNI, que es un servicio de Inteligencia, un servicio secreto, en un atentado de estas características? Pues yo no lo sé. Pero no hay que preguntármelo a mí. Yo no soy el que tomó la decisión. Yo soy al que dejaron de lado.

-Usted entró al cargo a descubierto. Dice que quería ganarse la confianza del equipo. Parece que no le pagaron con la misma moneda.

-Siempre he sido leal al Gobierno de turno manteniendo mi independencia y mi sentido de Estado. Cuando me han pedido cosas que siento que no debo hacer, lo he dicho. Tengo la conciencia muy tranquila. Volvería a hacer exactamente lo mismo.

-Sorprende que un ataque así cogiera por sorpresa a los servicios de Inteligencia. Usted venía de Rabat, incluso. Menciona en el libro la poca coordinación, ¿podría ahondar en eso, por favor?

-Nos pilla el toro, es verdad. No vimos venir este atentado, como no vieron los americanos venir el del 11S o los ingleses los del 7 de junio de 2005. Nuestros éxitos nadie los ve y nuestros fracasos son clamorosos. Pasa así. Hemos evitado otras cosas, que la gente no sabe y no trascienden al público. Es verdad que fui embajador en Marruecos y que me precio de conocer a los marroquíes...

-No se vio venir entonces... ¿Y hoy? ¿Sería evitable hoy?

-El futuro de la Inteligencia está en un tema: si esperamos a los terroristas dentro de nuestras fronteras siempre llegaremos tarde. Lo que hay que hacer es desarrollar mayor colaboración internacional entre servicios de Inteligencia de países amigos y mayor coordinación interna. En España se ha progresado. Hay un centro de coordinación antiterrorista que en mi época no existía. ¿Que se puede hacer más? Estoy seguro de que sí. Igual que los terroristas aprenden y están permanentemente perfeccionando, nosotros tenemos que reaccionar en tiempo real frente a eso.

"Nos pilla el toro, es verdad. No vimos venir este atentado, como no vieron los americanos venir el del 11S o los ingleses los del 7 de junio de 2005"

-Usted fue el primer civil al frente del CNI. Cuando Aznar lo llama, usted le preguntó si había cadáveres en el armario, él le respondió que en verdad sólo una que otra cucaracha… ¿la cosa fue realmente así?

-Mis dos predecesores habían sido procesados. Yo me metía en un terreno muy complicado. Había que pensárselo bien. No era un regalo fácil aquello. Por eso pregunté, qué voy a encontrar yo aquí. La verdad, sí, es que luego me encontré sólo con cucarachas, pero bueno…

-¿Usted tuvo oportunidad de reprochar a Aznar lo ocurrido el 11M?

-Aznar no es culpable del 11M. Yo no soy de los que piensa que Aznar tiene la culpa de lo que ocurrió el 11M. La culpa la tienen los terroristas.

-Me refiero a la gestión.

-La gestión, efectivamente. La gente que le rodea le induce a hacer una gestión partidista del atentado. Ahí se equivoca. Y lo ha pagado. Yo no soy quién para reprochar al presidente de Gobierno nada. No soy yo quién para juzgar a nadie.

-¿Hay aspereza en su relación con él?

-Nos vemos poco.

"Tengo una opinión estupenda del general Sanz Roldán y no me consta para nada que haya intervenido".

-El congreso intentó esclarecer si los servicios secretos habían llegado a tener contacto con rato alguno con la princesa Corinna Zu Sayn Wittgenstein…

-Lo ignoro… No sé si es verdad, porque yo no estoy ahí. Yo soy un jubilado. Estoy en Mallorca y encantado de la vida. Tengo una opinión estupenda del general Sanz Roldán y no me consta para nada que haya intervenido.

-Los servicios de Inteligencia prestan apoyo a Casa Real, ¿no?

-Sus objetivos están marcados en la dirección de Inteligencia que aprueba anualmente el Gobierno y que es secreta. Estoy seguro que no hay un apartado sobre ese asunto que usted menciona. Estoy convencido que ese asunto no es un objetivo del CNI.

-Algunos medios de comunicación daban por hecho su nombramiento como director para la Casa Real…

-Pues es verdad. Hubo gente que me dijo que estaba hecho, incluso algún ministro de Gobierno. En aquel momento el Rey eligió a un gran amigo mío como fue Rafael Spottorno, y hay que ver el panorama con el que se encontró. Cuando llegó allí le estalló todo el asunto de Urdangarín.

-La suerte lo acompaña. Ha estado usted en los sitios clave, desde el Cónclave de Benedicto XVI hasta la elección de Obama, y se ha librado de otros como éste.

-No, eso de que la suerte me acompaña no. Estuve en CNI en el momento en que matan 7 agentes en Irak. Mi sucesor tiene la suerte, y yo me alegro mucho. Porque que te maten siete agentes y te vuelen los trenes por los aires en Madrid. Eso es muy duro.

-¿A partir de qué momento se profesionaliza y se genera un cambio en el uso de los servicios de Inteligencia?

-A partir de las leyes de mayo de 2002, la Ley del Centro nacional de Inteligencia y la Ley Orgánica de Control Judicial. A partir de ese momento los agentes sabemos qué podemos hacer. Hay un control político. SI tenemos que intervenir derechos individuales lo hacemos con la garantía escrita del Tribunal Supremo. En este momento tenemos los servicios de Inteligencia más fiables y sometidos a los controles más estrictos. Y no es casualidad. El servicio de Inteligencia español proviene de donde proviene, de los servicios secretos de Franco.

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