Pamplona

Peleas en el fútbol en busca de “respeto”: juzgan a los ultras de Osasuna por organización criminal

La Fiscalía pide dos años de prisión y casi 5.000 euros de multa para once miembros de Indar Gorri por su actividad violenta contra grupos radicales rivales

Miembros de Indar Gorri con el móvil que usaron para organizar el ataque a ultras del Oviedo
Miembros de Indar Gorri con el móvil que usaron para organizar el ataque a ultras del Oviedo Vozpópuli

Una veintena de ultras de Osasuna se organizaron para viajar a Logroño en diciembre de 2015. A Indar Gorri  (Fuerza Roja) no les importó el frío, ni que fuera miércoles o tener que recorrer cerca de 200 kilómetros en coche en plena noche. Tampoco que ese día, en aquella ciudad, ni siquiera jugase su equipo. El Logroñés recibía al Sevilla en la ronda de dieciseisavos de final, uno de esos partidos perfectamente prescindibles de la temporada. Pero allí estaban los ultras de Osasuna para pegarse contra los seguidores locales de Viejo Fondo en apoyo de sus homólogos sevillanos de Biris Norte.

Este es sólo uno de los muchos episodios de violencia en torno al fútbol que ha llevado a once miembros de Indar Gorri a sentarse desde este lunes en el banquillo de los acusados tras una extensa investigación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil a la que ha tenido acceso Vozpópuli. Los investigadores, a través de vigilancias como las que ilustran esta información y muchas horas de escuchas telefónicas lograron evidenciar un universo de peleas, alcohol, drogas o hermanamientos y enemistades entre radicales, casi siempre por motivos políticos. Hay once procesados, pero en la investigación figuran muchos más, entre ellos Adur Ramírez, uno de los acusados por la paliza a dos guardias civiles y sus novias en Alsasua

Miembros de Indar Gorri captados por los investigadores. En la imagen de la izquierda, Adur Ramírez
Miembros de Indar Gorri captados por los investigadores. En la imagen de la izquierda, Adur Ramírez

Lo que para cualquier grupo como Indar Gorri forma parte de los códigos del movimiento ultra, para la Justicia es un presunto delito de organización criminal. Eso es lo que se discutirá a lo largo de la próxima semana en Pamplona. La Fiscalía pide para cada uno de los ultras procesados dos años de prisión y 4.800 euros de multa. En su escrito de acusación define así la actividad de este grupo: “Aprovechaban los desplazamientos para agredir a los componentes de los grupos ultras de esos equipos tratando con ello obtener un mayor grado de status o respeto de los demás grupos radicales con tales acciones violentas”.

Aquel día frío de diciembre el Sevilla encarriló rápido la eliminatoria endosando un 0-3 al Logroñés. Pero en la expedición navarra no les importaban los goles de Coke, Krohn-Dehli e Immobile. Ni siquiera llegaron a entrar al estadio. Volvían a casa contrariados porque el amplio dispositivo policial les impidió convertir los aledaños de Las Guanas en el escenario de una nueva batalla. Lo mismo les sucedió dos semanas después en Soria, cuando acudieron a pegarse con miembros de Giovanni Ultras, del Numancia. La presencia policial frustró sus planes.

'Comandante' y 'Beltza'

Viajaban siempre en coches particulares para dificultar los filtros de las fuerzas de seguridad. Algunos de ellos actuaban de lanzadera, conduciendo unos kilómetros adelantados para avisar de posibles controles. Contaban con un líder, según la investigación, al que apodan Comandante, jugador de las categorías inferiores del club navarro. Tenía un lugarteniente al que llaman Beltza (Negro). Ambos dirigían Indar Gorri en una especie de bicefalia.

En la estructura había un sector al que llamaban “los viejos” que, según la Fiscalía, “hacían funciones de adoctrinamiento en acciones violentas”. Era algo así como una vieja guardia con ascendencia en los más jóvenes, a los que apodaban “canis”, alguno con antecedentes policiales por peleas. Estos últimos eran los que luego llevaban a cabo las acciones más violentas en las trifulcas. Los once acusados, incluidos Comandante y Beltza, tienen edades comprendidas entre los 41 y los 22 años.

La Policía y la Guardia Civil siguieron durante meses los movimientos y reuniones de Indar Gorri
La Policía y la Guardia Civil siguieron durante meses los movimientos y reuniones de Indar Gorri

“Para los desplazamientos del grupo a feudos de aficiones rivales, los acusados se reunían previamente para la planificación de los detalles, tales como el número de desplazados, posibilidad de concertar ‘una quedada’ o enfrentamiento con el grupo rival, concretando los coches particulares que iban a viajar así como el número de los desplazados. Se fijaban tanto los puntos de salida como los de reunión o el lugar donde debían hacer una parada previa antes de llegar al destino”, detalla el Ministerio Público.

Esta planificación se daba también cuando los grupos rivales visitaban Pamplona, en su caso para desplegar tácticas “de vigilancia” en puntos de acceso a la ciudad y en torno a los locales donde se reunían. También se acordaba “la forma en la que iban a distraer al grupo rival" para acabar agrediéndoles. Así quedó acreditado cuando los ultras del Oviedo, los Symachiarii, acudieron al estadio pamplonés de El Sadar para ver a su equipo.

Indar Gorri trazó todo un plan de ataque que pasaba por despistar a la Policía concentrando a parte del grupo en su bar habitual, la Taberna Ezpala, mientras otros miembros del grupo salían a la caza de los ultras rivales. Indar Gorri, y en concreto el Comandante, usaba la información que le facilitaba un intermediario, un ultra del Racing de Santander llamado “Tuco”, que a su vez tenía un contacto entre los radicales ovetenses.

Los investigadores siguieron a los acusados en su búsqueda de radicales del Oviedo
Los investigadores siguieron a los acusados en su búsqueda de radicales del Oviedo

A la caza de ultras rivales

Para llevar a cabo su plan, los acusados llegaron a comprar dos días antes cuatro teléfonos móviles que pusieron a nombre de una persona sin relación con el grupo que había perdido su DNI en 2013. Los agentes captaron un encuentro en el que miembros del grupo se turnaban el uso del aparato. Usaron los teléfonos marca Bic Phone para organizar la emboscada sin ser detectados. Al final no hubo violencia porque la Policía tenía detectados sus movimientos y además Symachiarii había solicitado escolta policial en sospecha del recibimiento que les habían preparado. Pedir protección policial también resta puntos dentro de la particular escala de méritos del mundo ultra.

 “Te mando este mensaje de forma personal para saber si estás dispuesto a viajar a Elche el 8 de noviembre, si es así ponte en contacto conmigo para apuntarte en la lista. MAXIMA DISCRECION”, difundió Beltza a todas sus unidades. Esta vez en Elche sí que jugaba Osasuna, pero viajaron con intención de ganarse el “respeto” de los ultras locales, los Jove Elx.

Otro de los acusados captado en la organización de uno de los ataques
Otro de los acusados captado en la organización de uno de los ataques

En las escuchas telefónicas se aprecia cómo estos grupos concertan el lugar en el que encontrarse para la pelea a través del contacto que el Comandante tenía con uno de los ultras ilicitanos. La Policía impidió de nuevo que se pegasen. Esta vez Indar Gorri sí entró el estadio Martínez Valero de Elche, pero se fueron en el descanso porque la Policía les obligó a ver el partido sentados en sus butacas, algo así como una humillación para cualquier ultra. Ellos el fútbol lo ven de pie.   

Intento de tregua

En diciembre de 2015 los grupos ultras de los principales equipos del País Vasco y Navarra estudiaron la posibilidad de firmar una tregua entre ellos para acudir juntos a animar a la selección de Euskadi en el partido amistoso que días después jugaría en Barcelona contra el combinado de Cataluña. Las negociaciones en el marco de la plataforma unitaria Garaitezinak finalmente no llegaron a buen puerto, en gran parte por la profunda enemistad que enfrenta a Indar Gorri con los radicales del Athletic de Bilbao, Herri Norte.

Finalmente se desplazaron a Barcelona -sin entrada para el partido- con la intención de pegarse con los seguidores rojiblancos por las calles de la ciudad condal. Indar Gorri se apoyó en la información sobre los movimientos de Herri Norte que les facilitaba un miembro de los ultras del Barça, los Boixos Nois. El fuerte dispositivo que establecieron los Mossos d’Esquadra también evitó la pelea esta vez.

El juicio arrancará este lunes con las declaraciones de los once ultras osasunistas y se prolongará hasta el viernes. Cinco sesiones en las que está previsto también que declaren como peritos 35 guardias civiles y 23 policías nacionales que intervinieron en la investigación.

Indar Gorri es un grupo de ideología proetarra y de extrema izquierda
Indar Gorri es un grupo de ideología proetarra y de extrema izquierda



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