El PP repetirá a Sánchez la misma oferta que tras el 20-D Rajoy blinda su liderazgo con una victoria inapelable

Rajoy ha sido uno de los triunfadores de la noche. El PP supera sus expectativas, rebasa los resultados del 20D y rompe con creces la barrera psicológica de los 130 diputados. Ni se va ni le echan. Ahora toca negociar.

El PP suma 14 escaños y casi medio millón de votos más que en diciembre. Diez puntos largos de ventaja y 52 diputados más que el segundo, algo que las encuestas no supieron detectar y que ha desbordado las expectativas más positivas de los populares. Es el único partido que logra mejores resultados que en el 20-D. Gana en todas las comundiades autónomas, salvo País Vasco y Cataluña. El mapa de España vuelve a ser azul. Los socialistas retroceden y el populismo ha perdido su gran oportunidad. Gana la estabilidad, la moderación y la sensatez, de acuerdo con los argumentos que explicaban los dirigentes del PP en la larga noche de Génova. Un suspiro de alivio inicial se convirtió, según pasaban las horas, en una sensación de triunfo que rozaba la apoteosis. "Sólo Mariano creía en ésto", comentaba un miembro de su dirección. ¿Quién va a impedirle seguir en el Gobierno a alguien que ha superado en medio centenar de escaños al segundo? 

"Hemos ganado las elecciones y tenemos derecho a gobernar", dijo Rajoy en el balcón de Génova pasada la medianoche. "Estamos al servicio de todos, tenemos que ser útiles a quienes nos han votado y a quienes no nos han votado". La alegría, la euforia se desbordaba. "Tenemos que empezar a hablar con todo el mundo, para servir a España y al cien por cien de los españoles", exclamó desde balcón. Reivindicó al PP, a su gente, a los simpatizantes, a su directiva. "Han ganado la libertad, los demócratas y los derechos de la gente", insistió, y subrayó 'el aguante y la generosidad de nuestra gente". Ni una frase en primera persona. Concluyó con un "vamos a estar allí a la altura de las cirunstancias, somo uno de los países mejores del mundo". La gente le coreaba "Presidente, presidente" y cantaba "sí, se puede". Una celebración breve, entusias, un estallido de alegría "después de tiempos muy duros y adversos". Y un beso a Viri, su mjer, a su derecha. Y puerta abierta a las negociaciones, inevitables, que deberán desbloquear la situación nuevamente endiablada del panorama político.

La suma de PP y Ciudadanos superaban a la del PSOE y Podemos. Se quedan a menos de diez diputados de la mayoría absoluta. Un dato fundamental para tener en cuenta hacia dónde tendrá que orientarse la situación del futuro inmediato. Rajoy vuelve a ganar unas elecciones y aumenta en forma notable sus resultados. No alcanza, de nuevo, la posibilidad de gobernar en solitario, por lo que se abre un panorama de incertidumbre. Ciudadanos, el posible tándem de un Ejecutivo de coalición, se queda muy lejos de los datos de los últimos comicios. Rajoy no piensa mover ni un ápice su estrategia. Ofrecerá, como ya hizo la vez pasada, un gobierno de coalición a las tres fuerzas constitucionalistas, en especial al PSOE, que no sólo ha salvado los muebles sino que Pedro Sánchez rompe todos los pronósticos y resiste, pese a perder cinco escaños. Además, los socialistas sufren una muy crucial derrota en Andalucía donde el PP se alza con el triunfo en esa comunidad crucial con tres escaños de ventaja, un revolcón imprevisto en un feudo que parecía inexpugnable para el equipo de Susana Díaz. En Granada, por ejemplo, pese al escándalo sobrevenido de su alcalde, que tuvo que abandonar su puesto, el PP logra tres escaños, una victoria inapelable y también sorprendente. 

El retorno del voto abstencionista

Funcionó el voto útil, y también el espantajo del miedo a Podemos. Rajoy acertó en la estrategia. La movilización de los abstencionistas y, sobre todo, el voto útil recibido desde Ciudadanos ha sido la clave de estas elecciones que deparan un escenario de nuevo alejado de la gobernabilidad. El votante tradicional de los populares ha acudido en esta ocasión a la llamada de sus colores, como se ha podido comprobar no sólo en Andalucía, sino en feudos como Castilla la Mancha, donde ha arrebatado los tres escaños que consiguiera el partido naranja en los últimos comicios. También ha superado a Ciudadanos en Cataluña la plaza por antonomasia del partido de Rivera, que ha sufrido un retroceso de dos escaños. El equipo naranja ha logrado arañar más votos en los feudos socialistas que en los del PP, un factor clave para entender el resultado electoral. 

La gran coalición de los constitucionalistas que defiende Mariano Rajoy se colocaría en el entorno de 250 escaños, una mayoría que propiciaría un Gobierno sólido y firme

Tiempos de negociación, de pactos y de acuerdos. Sánchez, otra vez, tiene la última palabra. Inclinarse hacia Podemos, que ha defraudado sus expectativas, incluiría entrar en un arduo proceso de acuerdos con las fuerzas independentistas. Facilitar la continuidad de Rajoy sería una opción adecuada en el caso de que hubiera sufrido un varapalo en las urnas. No ha sido así. Todo queda pendiente, nuevamente, de la gran incógnita. ¿Quién cederá? ¿Asumirá Sánchez su condición de factor clave para que el PP se mantenga en el poder, al menos por un periodo breve y en forma muy coyuntural?

La gran coalición de los constitucionalistas que defiende Mariano Rajoy se colocaría en el entorno de 250 escaños, una mayoría que propiciaría un Gobierno sólido y firme. Una opción que el Comité Federal del PSOE siempre ha rechazado y que, tras el aumento de respaldos en votos, que no en escaños, podría tener alguna modificación. Sánchez nada avanzó en este sentido. Hablá diálogo, dicen en el PP, aunque sin demasiadas esperanzas.

El PP considera que este resultado puede significar que Podemos toca techo, que la anunciada muerte de la 'vieja política' era un truco de marketing electoral, que Rajoy mantiene su liderazgo intocable y hasta reforzado. ¿Cómo va a exigirle ahora Rivera, que ha cedido impulso, al presidente en funciones que se vaya a su casa? Este lunes hablará, casualmente,  José María Aznar, en un acto de política internacional, con la pólvora algo mojada.  Un dato que aparece muy lejos tanto de lo que en su momento anunciaban los sondeos como de las propias expectativas del propio Pablo Iglesias, en especial por el hecho de que no se logró el famoso 'sorpasso', dado que el PSOE aguanta, merced en buena parte a los datos que han logrado tanto en Andalucía y Extremadura como en Madrid. 



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